La Personería Distrital de Cali manifestó su preocupación tras el secuestro exprés de una buseta escolar con 20 niños en su interior, ocurrido en vías del corregimiento La Buitrera, al sur de Cali, Valle del Cauca.
Aunque el hecho no dejó personas heridas, el personero Gerardo Mendoza advirtió sobre las posibles secuelas emocionales que podría generar este episodio en los menores a mediano y largo plazo.
"Ante los hechos como el ocurrido con un bus escolar, no basta con verificar las condiciones de los menores, sino que también obliga a que instituciones como el Instituto Colombiano de Bienestar Familiar, la secretaría de Salud y la secretaría de Educación actúen de manera conjunta y articulada para garantizar una atención integral y oportuna a los menores", dijo.
De igual manera, el funcionario subrayó que la intervención debe ir más allá de lo inmediato. "Esa atención incluye acompañamiento en salud mental, orientación a las familias y, sobre todo, apoyo dentro de los entornos educativos. Nuestros niños tienen derechos a crecer seguros, protegidos y con atención oportuna. Esa es una obligación legal y también un deber ético que nos compromete como instituciones."
¿Cómo fue el secuestro?
Durante el recorrido de la ruta escolar, un hombre armado intimidó al conductor para que detuviera el vehículo. Acto seguido, abordó la buseta y, bajo amenazas, lo obligó a dirigirse hacia el sector de Siloé, en la ladera de Cali.
El teniente coronel Nelson Prieto, comandante del Distrito Tres de Policía de Cali, confirmó que el caso estaría relacionado con un hecho violento ocurrido minutos antes en esta misma zona.
"La Policía Nacional conoció un caso en el sector del Carmelo, vía a La Buitrera. Dos personas estaban departiendo en una finca y, cuando salieron de ella, dos sujetos los abordaron y, sin mediar palabra, les dispararon. Los lesionados fueron trasladados al hospital de Siloé; uno de ellos, por la gravedad de las heridas, llegó sin signos vitales, mientras que el otro se encontraba estable", indicó.
Tras este hecho, los responsables huyeron, lo que derivó en el secuestro del vehículo escolar. "Por otra parte, los delincuentes, al emprender la huida, dejaron abandonada la motocicleta en la que se movilizaban y uno de ellos tomó un bus de transporte público, obligando al conductor a llevarlo a la parte baja de Siloé", agregó el oficial.
Llamado de padres
Padres de familia expresaron su preocupación por lo ocurrido y pidieron mayores garantías de seguridad para evitar que los niños vuelvan a verse expuestos a este tipo de situaciones.
Entretanto, la Personería reiteró el llamado urgente a brindar atención psicosocial tanto a los menores como a sus familias, con el fin de mitigar los efectos emocionales derivados de este hecho violento.