Las camas inteligentes están ampliando las posibilidades del descanso en el hogar de miles de personas en todo el mundo. Mediante mecanismos eléctricos, esos muebles permiten elevar el respaldo, modificar la posición de las piernas y ajustar la superficie según las necesidades particulares de cada persona.
Y es que esas funciones no solo están dirigidas a quienes buscan comodidad para dormir, leer o ver televisión, sino que también pueden ser muy útiles en el cuidado de personas con movilidad reducida o que atraviesan una recuperación después de una cirugía.
Durante décadas, las camas eléctricas estuvieron asociadas principalmente con hospitales y clínicas. Sin embargo, estos sistemas también han comenzado a incorporarse en las viviendas, donde pueden ofrecer alternativas para acomodar el cuerpo, facilitar determinados movimientos y adaptar el espacio de descanso a diferentes rutinas.
Su utilidad depende de las características y las necesidades de cada persona. No todas las camas inteligentes ofrecen las mismas funciones ni reemplazan los equipos hospitalarios diseñados para atender requerimientos clínicos específicos.
¿Pueden ayudar durante una recuperación?
Una de las principales posibilidades de estas camas es modificar la posición del usuario, sin que tenga que ajustar manualmente toda la superficie.
La elevación del respaldo, por ejemplo, permite pasar de una posición horizontal a otra más reclinada, mientras que el movimiento de las piernas ofrece otras alternativas para acomodarse.
Para una persona que se recupera de una cirugía, o necesita permanecer durante periodos prolongados en cama, estos ajustes pueden facilitar la búsqueda de una postura tolerable para descansar, leer o realizar otras actividades.
También pueden ayudar a los cuidadores a adaptar la posición del paciente, aunque el grado de asistencia dependerá del modelo y de la movilidad de la persona.
En todos los casos, la tecnología debe entenderse como una herramienta de apoyo, no como un tratamiento por sí mismo.
En ese sentido, los expertos aclararon que las posiciones recomendadas, restricciones de movimiento y la frecuencia con la que una persona debe cambiar de postura, dependen de su diagnóstico, del procedimiento al que haya sido sometida y de las indicaciones del equipo médico.
Por eso, antes de utilizar una cama inteligente durante una recuperación, es importante consultar si sus movimientos son apropiados para el paciente. Una función que resulta cómoda para una persona puede no ser conveniente para otra.
Esos muebles tampoco deben confundirse con las camas hospitalarias. Los equipos clínicos pueden incorporar características específicas para la atención de pacientes, la prevención de riesgos y el trabajo del personal sanitario.
En una cama inteligente para el hogar, las prestaciones disponibles dependen de su diseño y de las funciones incorporadas por el fabricante.
¿Qué funciones ofrecen las camas inteligentes para el descanso diario?
Además de sus posibles aplicaciones en el cuidado, esos dispositivos buscan personalizar la experiencia de descanso. En lugar de utilizar siempre una superficie plana, el usuario puede modificar la posición para distintas actividades a lo largo del día.
En diálogo con Bienestar FM, Lina Orjuela, directora comercial de Dormilife, aseguró que el objetivo no es solamente ofrecer soluciones a las personas para dormir, sino que ese descanso sea reparador.
"La cama debe ser un lugar de descanso muy agradable, de encuentro y hasta de trabajo si se quiere y lo que pretendemos es que la gente entienda la importancia de tener una buena cama al momento de descansar", dijo.
La experta señaló que la incorporación de tecnología en las camas permite disminuir los efectos de algunas enfermedades como la apnea del sueño y los ronquidos.
"Una de las enfermedades actuales en el mundo es la apnea del sueño y estas camas pueden ayudar a disminuir esa situación... Una buena posición puede ayudar mucho a las personas que roncan, e incluso a los que sufren de reflujo", agregó.
Orjulea dijo que algunos modelos ofrecen más de 260 posiciones y movimientos, elevación de espalda y piernas, tres modalidades de vibroterapia, memorias para guardar posiciones favoritas, iluminación LED y conectividad Bluetooth, para controlar determinadas funciones desde dispositivos móviles.
Explicó que esas características permiten ajustar la cama para leer, ver televisión, relajarse, o encontrar una postura que resulte cómoda. La posibilidad de guardar posiciones también facilita recuperar configuraciones utilizadas habitualmente, sin tener que hacer todos los ajustes desde el comienzo.
"No es una cama para dormir, sino para vivir.... la idea apunta a un mueble que puede utilizarse en diferentes momentos del día y que permite ajustarse al momento y a las preferencias de cada persona", indicó.
Sin embargo, aclaró que "no somos médicos... la cama puede ofrecer ajustes de posición, pero no debe presentarse como sustituto de una valoración o un tratamiento médico".