Embalses y acueductos de Medellín continúan bajo presión por el fenómeno de El Niño: Piedras Blancas cae al 76,8%

Además del embalse de Piedras Blancas, los embalses de La Fe y Riogrande II, también registran disminuciones, en un escenario que continúa visibilizándose con menores lluvias y con poca conciencia sobre el ahorro del agua.
Embalse Piedras Blancas, Medellín Crédito: EPM

El panorama del agua en Medellín y el Valle de Aburrá vuelve a generar preocupación. Mientras EPM retoma desde este martes 22 de septiembre las interrupciones programadas en sectores del nororiente y centro-oriente de la ciudad, los niveles de los principales embalses continúan descendiendo y varias quebradas que abastecen acueductos veredales también presentan bajos caudales.

La situación no se concentra únicamente en Piedras Blancas. Aunque este sistema es actualmente el que enfrenta una mayor presión y tiene menos posibilidades de respaldo, La Fe y Riogrande II también registran disminuciones, en un escenario marcado por menores lluvias y un consumo que todavía no alcanza los niveles de ahorro esperados.

Piedras Blancas, el sistema que más preocupa

El dato que genera mayor atención es el de Piedras Blancas. El embalse pasó de estar en 91,8 % de su capacidad el pasado 14 de septiembre a 76,8 % este 21 de septiembre, una disminución de 15 puntos porcentuales en apenas una semana.

A esto se suma que los usuarios no alcanzaron la meta de ahorro establecida por EPM. Durante la última semana se ahorraron, en promedio, 16 litros diarios por instalación, frente a una meta de 92 litros. EPM calcula que durante ese período se dejaron de consumir cerca de 13 millones de litros de agua, pero este ahorro representó solamente el 14 % de lo esperado.

Hay que recalcar que la situación llevó a la empresa a retomar las interrupciones nocturnas en 10 circuitos de Medellín. La medida se aplicará día por medio, entre las 8:00 de la noche y las 4:00 de la madrugada.

La empresa ha explicado que Piedras Blancas es el sistema con menor capacidad de almacenamiento y menores posibilidades de respaldo. Aunque EPM puede transferir agua desde otros sistemas, mantener esas transferencias durante mucho tiempo podría aumentar la presión sobre las fuentes que abastecen a una mayor parte del Valle de Aburrá.

La Fe y Riogrande II también bajan

El comportamiento de los otros dos grandes sistemas de abastecimiento también es vigilado de cerca. El embalse La Fe se encuentra actualmente en 68,5 % de su capacidad, después de registrar una disminución de seis puntos porcentuales durante la última semana. Los usuarios abastecidos por este sistema, ahorraron apenas 12 litros diarios por instalación, frente a una meta de 70 litros.

En Riogrande II, el panorama también exige atención: el embalse registra 52,19 % de su capacidad, mientras que el ahorro de los usuarios fue de seis litros diarios, frente a la meta de 70 litros.

Esto significa que el llamado de EPM no se limita a los barrios que actualmente tienen interrupciones. El ahorro de agua se mantiene como una medida para todo el Valle de Aburrá, porque las condiciones de las fuentes pueden seguir cambiando en las próximas semanas.

El problema también está en los acueductos veredales

La situación hídrica también alcanza a los sistemas rurales. Un reporte conocido en agosto señaló que ocho de las 16 quebradas que abastecen acueductos veredales en el Valle de Aburrá presentaban niveles críticos, con reducciones de caudal de hasta 23 %.

Entre las fuentes señaladas están las quebradas Doña María, La Manguala, La Larga y Las Despensas, relacionadas con el sistema de San Antonio de Prado; además de La Iguaná y La Puerta, que abastecen el sistema de San Cristóbal. También fueron mencionadas La Reventona y La Valeria, relacionadas con sistemas de Caldas.

En Medellín existen múltiples acueductos comunitarios y veredales en corregimientos como San Antonio de Prado, San Cristóbal, Santa Elena, Altavista y Palmitas. El Distrito cuenta incluso con un inventario de las captaciones que abastecen estos sistemas rurales.

Por eso, la situación no puede analizarse únicamente desde los niveles de los grandes embalses: las quebradas y pequeñas fuentes también son fundamentales para garantizar el agua en las zonas rurales.

¿Está en riesgo el acueducto de Medellín?

EPM mantiene el monitoreo permanente de las fuentes, los caudales, los embalses y el consumo. La empresa ha señalado que la infraestructura de interconexión le permite trasladar agua entre diferentes sistemas y compensar temporalmente algunos déficits, pero esa capacidad también tiene límites.

De hecho, EPM explicó que desde 2025 hasta julio de 2026 destinó cerca de $602.000 millones al fortalecimiento de su infraestructura de acueducto, incluyendo obras para mejorar la interconexión entre plantas de potabilización.

El problema actual, por tanto, no significa que Medellín se haya quedado sin agua potable. Lo que existe es una presión creciente sobre las fuentes de abastecimiento, que obliga a tomar medidas preventivas antes de que la situación pueda agravarse aún más.

Diciembre, enero y febrero serán determinantes

EPM advierte que los próximos meses serán especialmente importantes. Diciembre de 2026 y enero y febrero de 2027 aparecen como un período de mayor exigencia para los embalses y las fuentes de abastecimiento.

Por eso, la empresa insiste en que el comportamiento de los usuarios será determinante. Si el ahorro no mejora y las condiciones de las fuentes continúan deteriorándose, podrían implementarse nuevas interrupciones en sectores abastecidos por La Fe o ampliarse el horario de las interrupciones en el sistema Piedras Blancas. La situación se revisará semana a semana.

Este es el contexto de la noticia

¿Cuál es hoy el embalse que genera mayor preocupación?
Piedras Blancas, que pasó de 91,8 % al 76,8 % de capacidad en una semana y actualmente tiene una menor capacidad de almacenamiento y respaldo frente a otros sistemas.

¿Los problemas están únicamente en los grandes embalses?
No. También hay presión sobre las fuentes que abastecen acueductos veredales. Ocho de las 16 quebradas que suministran agua a sistemas menores del Valle de Aburrá fueron reportadas en niveles críticos durante agosto.

¿Qué puede ocurrir si continúan bajando los embalses y no aumenta el ahorro?
EPM podría mantener o ampliar las interrupciones programadas y evaluar nuevas medidas en sectores abastecidos por otros sistemas, especialmente La Fe. Todo dependerá de la evolución de las lluvias, los caudales, los niveles de los embalses y el consumo de los usuarios.