Equipo médico especializado acompaña a cerca de 600 familias afectadas por el sismo en San José del Palmar

Este fue el municipio epicentro de la emergencia el pasadop 10 de agosto
El epicentro del temblor registrado este 13 de agosto fue ubicado a 20 kilómetros de San José del Palmar, Chocó. Crédito: Colprensa

Después de permanecer durante 20 días realizando labores humanitarias en Venezuela, el Círculo Internacional de Auxiliadores Técnicos (CINAT) llegó por vía aérea a San José del Palmar, Chocó, para acompañar a las familias afectadas por el fuerte sismo de magnitud 7,4 registrado el pasado 10 de agosto.

El equipo, liderado por el mayor Jhon Alexander Galindo Vega, llegó a uno de los municipios más golpeados por el movimiento telúrico, donde el panorama sigue siendo difícil. Viviendas destruidas o con graves daños, vías bloqueadas por deslizamientos y una comunidad que intenta recuperar la tranquilidad hacen parte de la realidad que encontraron los rescatistas y profesionales de la salud.

Llegar hasta San José del Palmar no fue sencillo. El municipio está ubicado a unas nueve o diez horas de Quibdó por carretera y varios derrumbes mantienen afectados los corredores terrestres. Por eso, el CINAT tuvo que desplazarse por vía aérea para poder llevar atención y acompañamiento a las comunidades en el menor tiempo posible.

Durante su trabajo en territorio, el equipo identificó cerca de 600 familias con necesidades prioritarias, especialmente en las zonas rurales, donde los deslizamientos y los daños en las viviendas han dejado a muchas personas en una situación de especial vulnerabilidad.

Las revisiones también permitieron establecer que varias viviendas presentan daños estructurales severos y algunas deberán ser demolidas. Una situación similar se encontró en el colegio municipal, cuya infraestructura presenta pérdida total y deberá ser desmontada para evitar que los estudiantes y la comunidad queden expuestos a nuevos riesgos.

La emergencia también puso a prueba la capacidad de atención en salud del municipio. Ante las limitaciones de la red pública, el equipo médico del CINAT brindó atención prioritaria a más de 70 personas que necesitaban asistencia.

Pero las heridas que dejó el sismo no son solamente visibles. Aunque en San José del Palmar no se reportaron víctimas fatales, el miedo permanece entre muchas familias que no se sienten seguras al regresar a sus viviendas. La incertidumbre, la pérdida de sus pertenencias y el temor de que vuelva a ocurrir un movimiento similar han dejado una profunda huella emocional.

Por eso, el CINAT también llevó apoyo psicológico a la comunidad. Una profesional en psicología realizó actividades especialmente con niños y niñas para ayudarlos a expresar sus emociones y enfrentar el miedo, mientras las trabajadoras sociales de la zona recibieron herramientas para continuar acompañando a las familias durante los próximos días.

Para el equipo de atención, detrás de cada vivienda afectada hay una historia y una familia que necesita mucho más que la reconstrucción de un techo. Necesita sentirse escuchada, acompañada y saber que no está sola mientras intenta volver a empezar.

¿Cómo fue la llegada del CINAT a San José del Palmar y qué encontraron en el municipio?

Después de 20 días de labores humanitarias en Venezuela, llegamos por vía aérea a San José del Palmar porque las condiciones de las vías terrestres, afectadas por derrumbes, dificultaban el acceso. Encontramos un municipio con viviendas gravemente afectadas, infraestructura destruida y muchas familias que todavía viven con temor e incertidumbre después del sismo.

¿Cuál es el balance de la atención que han brindado a las familias?

Se han identificado cerca de 600 familias con necesidades prioritarias, principalmente en las zonas rurales. Además, nuestro equipo médico atendió a más de 70 personas que requerían atención. También encontramos viviendas con daños estructurales severos y pérdida total del colegio municipal, situaciones que requieren una intervención urgente.

¿Qué tan importante ha sido el acompañamiento emocional después de la emergencia?

Ha sido fundamental. El sismo no solo dejó daños materiales; también dejó miedo, tristeza e incertidumbre. Muchas familias no se sienten seguras de regresar a sus casas. Por eso llevamos apoyo psicológico, especialmente a los niños y niñas, y capacitamos a las trabajadoras sociales para que puedan continuar acompañando a la comunidad. En una emergencia, las personas necesitan saber que no están solas.

Temas relacionados