Luego de varios días de incertidumbre, la periodista colombiana Estefany Rodríguez recuperó su libertad en Estados Unidos tras haber sido detenida por el Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE).
Su salida se dio después de que un juez fijara una fianza de 10.000 dólares, la cual fue pagada en medio de un proceso que, según su familia, estuvo marcado por confusiones y varios trámites entre ciudades. Hoy, ya fuera del centro de detención, la comunicadora empezó a reconstruir lo ocurrido.
En entrevista con La FM, Rodríguez relató cómo fueron los días que pasó privada de la libertad y el impacto que esa experiencia aún tiene en su vida.
Así fueron los días de Estefany Rodríguez detenida en cárceles de EE. UU.
Rodríguez estuvo inicialmente en una cárcel en Alabama durante al menos nueve días. Posteriormente, fue trasladada a Luisiana, a un centro de detención de ICE donde compartió con otros migrantes que atravesaban situaciones similares.
Al recordar el trato recibido, fue directa: “Como tratan a los presos en una cárcel”.
Uno de los aspectos más difíciles, explicó, fue el entorno en el que permaneció, al estar en espacios donde también había personas condenadas.
“Lo más complicado fue estar en una prisión de cierta manera, donde también hay criminales, condenados y demás”, afirmó.
Aunque durante su detención trató de mantenerse fuerte, el impacto emocional ha sido evidente desde que recuperó su libertad.
“En este momento el estrés postraumático de esta situación todavía me tiene algo nerviosa”, confesó. Incluso aseguró que la sensación de miedo persiste en su vida cotidiana: “En mi casa no hago sino mirar la ventana pensando que van a volver a venir por mí”.
Estefany Rodríguez reveló cuál era su estatus migratorio al momento de su detención por ICE
Frente a las versiones que circularon en redes sociales, la periodista aclaró que su situación migratoria siempre se desarrolló dentro de los canales legales.
“Yo nunca he tenido en este país ningún problema con la ley”, afirmó.
Rodríguez explicó que llegó a Estados Unidos con una visa de turismo y posteriormente inició un proceso de asilo, el cual fue aceptado. Durante varios años contó con permisos de trabajo y documentos vigentes.
“Durante 5 años tuve renovación de mi permiso de trabajo, tuve acceso a tener una licencia del estado de Tennessee, o sea, todo en regla”.
Además, detalló que al momento de su detención ya había iniciado un proceso de ajuste de estatus tras contraer matrimonio con un ciudadano estadounidense. Sin embargo, su caso se vio envuelto en una serie de inconsistencias que aún no logra entender.
Según contó, su abogado fue informado de que una citación que ella había recibido ni siquiera aparecía en el sistema oficial. “Esa cita no existe en el sistema”, le indicaron.
La situación se volvió aún más confusa porque coincidían procesos distintos en fechas similares. “No cuadraba mucho… realmente era un desorden”, explicó.
El momento de su captura también quedó marcado en su memoria. Ocurrió el pasado 4 de marzo, mientras realizaba su rutina diaria.
“Voy a dejar a mi hija a la escuela y es cuando me detienen dejando a mi hija en la parada del bus”, relató.
Minutos después, ya en el gimnasio junto a su esposo, agentes llegaron directamente por ella. “Se dirigen directamente a mí”, contó.
A pesar de que su pareja es ciudadano estadounidense y las autoridades conocían su proceso migratorio, los agentes insistieron en llevársela. “Sabemos que están casados, pero tenemos que llevarnos”, le dijeron.
Rodríguez aseguró que en ese momento no recibió ningún documento formal. “No me entregaron ninguna notificación, no me entregaron nada”.
Sospechas por su trabajo y miedo tras recuperar la libertad
La periodista, que trabaja cubriendo temas migratorios en Nashville, no descarta que su detención esté relacionada con su labor informativa.
“Si usted me pregunta hoy si tiene algo que ver, yo siento que tiene todo que ver”, afirmó.
Durante los últimos meses, su trabajo se ha enfocado en reportar redadas, detenciones y procesos migratorios, temas de alto interés para la comunidad latina en esa zona.
“Mi trabajo en los últimos meses ha sido principalmente temas de inmigración”, explicó.
Hoy, aunque está en libertad, reconoce que el miedo sigue presente mientras su caso avanza en la justicia.
“Yo les soy muy honesta, yo tengo mucho miedo”, dijo. Aun así, dejó claro que no piensa dejar su profesión: “Yo no puedo dejar de ser periodista”.