Exsecuestrados de las Farc lanzan candidatura al Congreso y reabren debate sobre "reparación moral”

Ingrid Betancourt, Luis Mendieta y Alan Jara buscan una curul en las elecciones del Congreso de 2026.

En entrevista con La FM, en el programa 'Aquí y Ahora', Ingrid Betancourt, Luis Mendieta y Alan Jara hablaron sobre su historia de secuestro, las secuelas del cautiverio y su aspiración de llegar al Congreso. Los tres señalaron que su candidatura busca representar a las víctimas del conflicto y reclamar reparación. Durante la conversación relataron episodios personales y cuestionaron el alcance de la JEP y del acuerdo de paz frente a sus casos.

¿Qué dijeron sobre la falta de reparación a las víctimas?

Betancourt afirmó que el paso por la política es “también pasar de una selva a la otra”, al explicar que, tras recuperar la libertad, enfrentó rechazo social. Señaló que fueron “víctimas de muchas calumnias, de mucho rechazo” y que hubo dificultades para que la sociedad entendiera lo ocurrido. “Colombia necesita abrir los corazones al dolor de las víctimas”, expresó. Añadió que no solo fueron víctimas de las FARC sino también del acuerdo de paz, porque, según dijo, “fuimos centro, pero de burlas”.

La excandidata sostuvo que “nunca hubo reparación” y describió las dificultades para retomar la vida laboral y familiar. Indicó que el proceso de readaptación implicó enfrentar temores y afectaciones emocionales. También relató el caso de Daisy Bonnard, incluida en su lista al Senado, quien, según afirmó, fue reclutada siendo niña y sufrió violencia. Betancourt señaló que esos hechos deben conocerse para que el país tome decisiones políticas con base en la memoria.

En ese contexto cuestionó el respaldo electoral a sectores que, según sus palabras, representan a antiguos integrantes de las FARC. “Mi voto es un voto de rechazo”, afirmó, al pedir apoyo para listas integradas por víctimas. Aseguró que elegirlas sería “una reparación moral” y reiteró que el Congreso debe escuchar sus testimonios.

El general Mendieta señaló que su familia sufrió afectaciones económicas desde el día siguiente al secuestro. Explicó que dejaron de recibir pagos correspondientes a gastos de representación y primas, lo que redujo de manera significativa los ingresos. Indicó que durante 26 años han buscado justicia sin resultados definitivos. “¿Cuál justicia?”, preguntó, al referirse a la actuación de la Fiscalía, los jueces y las cortes.

Mendieta afirmó que la JEP “no ha tenido en cuenta ninguno de estos aspectos” y propuso que los recursos destinados a su funcionamiento se orienten a la reparación. También sugirió crear un banco de víctimas con créditos condonables para impulsar proyectos productivos y garantizar apoyo económico real.

Por su parte, Jara manifestó que recibió “tres bendiciones”: salir con vida, reencontrarse con su familia y rehacer su vida pública. No obstante, indicó que hace falta “una acción decidida del Estado para reparar a las víctimas”. Señaló que en 15 años se ha indemnizado a cerca de 1.300.000 víctimas de un total de 9.800.000, lo que, según dijo, implicaría más de un siglo para cubrir a todas al ritmo actual. Propuso financiar la reparación con bienes incautados, recursos del narcotráfico, de la corrupción y presupuesto nacional.

¿Cómo recuerdan el cautiverio y las jaulas en la selva?

Durante la entrevista, los tres describieron episodios del cautiverio. Betancourt relató que se enteró de la muerte de su padre al leer un periódico usado como envoltura en el campamento. “Así fue como me enteré”, dijo. Afirmó que duró un año sin poder dormir tras conocer la noticia y explicó que evitaba dormir para no soñar con él, en medio del secuestro.

Mendieta describió las condiciones de reclusión como “jaulas de concentración” y señaló que estuvieron sometidos a tratos “crueles, inhumanos y degradantes”. Indicó que las secuelas físicas y psíquicas persisten tras el cautiverio. También recordó que compartió reclusión con Jara durante más de siete años y destacó la creación de la “escuelita de la selva” como forma de resistencia.

Jara explicó que al llegar a la jaula, tras 11 días secuestrado, recibió apoyo de quienes llevaban años retenidos. Señaló que la enseñanza de idiomas y otras materias fue una estrategia para mantener la esperanza. Recordó que respondía cada mañana: “Esta noche puedo estar comiendo en mi casa”, frase que mantuvo incluso después de recuperar la libertad y que marcó su experiencia en el cautiverio.

Los entrevistados coincidieron en que la memoria de esos hechos debe permanecer vigente. Indicaron que su aspiración al Congreso busca impulsar reformas a la ley de víctimas y garantizar una reparación efectiva. También plantearon la necesidad de que los responsables reconozcan de manera individual los delitos cometidos dentro del conflicto armado en Colombia.