En un esfuerzo conjunto con el Programa Mundial de Alimentos (PMA) y su socio implementador World Vision, la Alcaldía de Bello, norte del Valle de Aburrá, informó que brindará apoyo financiero y acompañamiento social a 60 familiares migrantes que sufrieron las consecuencias de la emergencia de Granizal, ocurrida el 24 de junio de 2025.
A partir del censo realizado durante la emergencia por la Secretaría de Gestión del Riesgo del municipio de Bello, se adelantó una caracterización en el alojamiento temporal de Casa Bethania, con el fin de evaluar cada núcleo familiar y priorizar los casos más críticos. Durante el proceso de evaluación, la Mesa de Gobernanza Migratoria identificó la presencia de familias migrantes venezolanas en situación de alta vulnerabilidad dentro del territorio afectado.
Fueron focalizados 60 grupos familiares, conformados por 206 personas: 118 mujeres y 88 hombres, de los cuales 105 son menores de edad.
Al respecto se pronunció Karen Cardona Quintero, directora técnica de Derechos Humanos de la Secretaría de Seguridad y Convivencia de la Alcaldía de Bello: “Estamos buscando todas las estrategias que permitan generar condiciones que perduren en el tiempo, porque esta no es una situación que se soluciona de un día para otro. Sabemos que son vulneraciones históricas en el territorio y que necesitamos seguir encontrando alianzas para acompañar a estas familias”.
Desde la Alcaldía de Bello explicaron que el monto del apoyo económico no es uniforme, ya que es definido por el Programa Mundial de Alimentos según el número de integrantes de cada familia y el nivel de vulnerabilidad identificado durante la caracterización.
Emergencia
La emergencia se presentó el martes 24 de junio de 2025 en la vereda Granizal, del municipio de Bello, donde ocurrió un movimiento en masa que dejó 21 personas fallecidas.
Las personas fallecidas fueron:
Juan David Lozano Hernández, 16 años; Neila Astrid Sarmiento Sandoval, 31 años; Pedro Nel Agudelo Zapata, 48 años; Jhon Esteban Bedoya Oquendo, 21 años; Yurany Gómez Cañas, 31 años; Paula Andrea Londoño, 40 años; Richar Eudaldo Cardona Aricapa, 34 años; Llirmen Rodríguez Ciro, 26 años; Meleidys Martínez Oquendo, 23 años; César Augusto Hoyos Cantero, 31 años; Anyi Valentina Agudelo Londoño, 21 años; Isaac David Garcés Durango, 2 años; Yobana Andrea Garcés Durango, 22 años; Carolina Ciro Castro, 20 años; Manuel Lorenzo Martínez Lejarde, 19 años; Cecilia Margarita Oquendo Nerio, 43 años; Maximiliano Pérez Ciro, 8 meses; José Arcadio Ospina Muñoz, 84 años; Clarena Esther Oquendo Nerio, 51 años; María Alejandra Agudelo Londoño, 9 años, y María Fernanda Agudelo Londoño, 11 años.
Posibles causas
Un estudio internacional liderado por el Imperial College de Londres y adelantado por la iniciativa World Weather Attribution (WWA) identificó las causas que agravaron el deslizamiento ocurrido en zona rural, de Bello.
El informe, titulado “La creciente exposición y la incertidumbre en las tendencias de las precipitaciones resaltan la necesidad crítica de resiliencia climática en Colombia y Venezuela”, señala que entre la noche del 23 y la madrugada del 24 de junio cayeron entre 60 y 70 milímetros de lluvia por metro cuadrado, un volumen clasificado como aguacero torrencial.
La investigadora Paola Arias Gómez, docente de la Universidad de Antioquia, explicó que la tragedia no se debió únicamente a esa noche de intensas lluvias. Según datos del Sistema de Alerta Temprana del Valle de Aburrá (Siata), abril fue el mes más lluvioso en 14 años y junio duplicó la media habitual de precipitaciones. “Tuvimos acumulación de lluvias en eventos muy concentrados, lo que llevó a la saturación de los suelos en una topografía compleja”, detalló Arias.
El análisis subraya que esta combinación —lluvia extrema sobre terreno ya debilitado— es una fórmula letal para zonas urbanas ubicadas en laderas, como ocurre en sectores populares del Valle de Aburrá. El evento de Granizal es uno de los ejemplos más claros de esta amenaza creciente.
Aunque no se puede afirmar con certeza que el cambio climático provocó este episodio específico, el estudio señala que sí incrementa el riesgo de fenómenos extremos como lluvias intensas, sequías, olas de calor e incendios. Como referencia, el documento también menciona inundaciones similares en Venezuela ocurridas entre el 20 y el 24 de junio, causadas por una onda tropical que agravó la saturación de los suelos en varias regiones vecinas.