Hidroituango ratifica solidez de su sistema de monitoreo 24/7 pese al anuncio de proceso sancionatorio

La empresa no ha emitido un pronunciamiento oficial sobre los ejes señalados por la ministra Irene Vélez.
Panorámica de Hidroituango Crédito: EPM

A pesar del reciente anuncio de la ministra Irene Vélez sobre el inicio de un proceso sancionatorio contra el proyecto energético, la central Hidroituango mantiene inalterable su esquema de vigilancia técnica. Este sistema de monitoreo, que opera las 24 horas del día y los siete días de la semana, no es una medida reactiva a los anuncios gubernamentales, sino una base fundamental de su operación diaria para garantizar la seguridad hídrica en el departamento de Antioquia y las zonas de influencia aguas abajo.

Hasta el momento, Empresas Públicas de Medellín (EPM) no ha emitido un pronunciamiento oficial detallado frente a los tres ejes señalados por la funcionaria nacional. Estos puntos incluyen el control del caudal en la ribera del río Cauca, la gestión del ingreso de agua desde el municipio de Olaya hacia la salida en Ituango y Puerto Valdivia, y el manejo de las cotas del embalse. Sobre este último, el Ministerio advirtió que haber alcanzado la cota 409 habría provocado una inundación de aproximadamente 600 hectáreas, con un impacto directo en el ecosistema regional.

Vigilancia técnica: Una constante operativa

Más allá de la controversia administrativa, el monitoreo técnico de Hidroituango se consolida como la herramienta principal para el control de los flujos de entrada y salida del proyecto. Este despliegue de ingeniería permite a los operarios tener una lectura en tiempo real de las dinámicas del río Cauca, independientemente de los procesos legales o anuncios de la cartera de Minas y Energía.

Alberto Mejía Reyes, gerente de Generación de Energía de EPM, explicó que la central cuenta con una red robusta de estaciones de medida ubicadas estratégicamente a lo largo de la cuenca. “Para el caso de Ituango, tenemos la manera de identificar con estaciones de medida en diferentes puntos del río Cauca con qué antelación podemos prever que va a llegar una creciente aquí, a este punto donde está la presa”, señaló el directivo. Esta infraestructura tecnológica es la que permite que el proyecto actúe preventivamente ante cualquier variación climática o aumento súbito del caudal.

Antelación y gestión de riesgos en el Cauca

La capacidad de respuesta del proyecto se mide en horas de antelación, lo que otorga un margen de maniobra crítico para la seguridad de las poblaciones. Según detalló Mejía Reyes, la ubicación de las estaciones permite gestionar el nivel del embalse y la descarga de agua de manera controlada y segura:

  1. Desde La Virginia: Si se detecta una creciente en este punto, el equipo técnico cuenta con hasta 40 horas de antelación para amortiguar el impacto del agua y gestionar las descargas.
  2. Desde Bolombolo: El tiempo de reacción es de 12 horas, un periodo vital para la toma de decisiones operativas en la central.
  3. Desde Olaya: Por su cercanía geográfica, el margen entre Olaya y la presa es de aproximadamente dos horas, permitiendo ajustes finales en el flujo de entrada al proyecto.

A la espera de claridades jurídicas

Aunque el monitoreo aguas arriba y aguas abajo es una actividad permanente y estructural de la hidroeléctrica, el sector energético permanece atento a la respuesta formal que deberán entregar EPM y la Sociedad Hidroituango ante los señalamientos de la ministra Vélez. La discusión se centra ahora en si los procedimientos técnicos realizados en la cota 409 se ajustaron a los protocolos ambientales vigentes o si, como afirma el Ministerio, hubo una afectación que amerite la sanción.

Mientras se resuelven estas diferencias de criterio administrativo, el proyecto continúa operando bajo estrictos estándares de vigilancia hídrica, priorizando la estabilidad de la presa y la protección de las comunidades ribereñas que dependen de la correcta gestión de los caudales del río Cauca. La tecnología de monitoreo sigue siendo, por tanto, el eje central que sostiene la operación técnica frente a los desafíos regulatorios del momento.

Por Sebastián Góez Cuéllar