El profesor Leopoldo Alberto Múnera Ruiz presentó su renuncia irrevocable como rector y docente de la Universidad Nacional de Colombia (UNAL), cerrando una etapa de más de cuatro décadas en la institución y dando punto final a una polémica institucional que se extendió, luego de que el Consejo de Estado anuló su elección como rector en noviembre de 2025, determinando que su nombramiento fue declarado inválido por vicios en el proceso administrativo que lo designó.
Múnera, quien ejerció como rector durante 17 meses a partir de junio de 2024 en medio de intensos debates académicos y políticos, explicó en su carta que renunciaba “para no contribuir a la distorsión intencional de un debate académico y político que atañe a la comunidad universitaria y al conjunto de la sociedad colombiana” y que buscaba “facilitar todo el proceso de transición” previsto por la institución tras la sentencia judicial.
El proceso que llevó a Múnera a la rectoría fue objeto de controversia desde el inicio. Originalmente, en marzo de 2024, el Consejo Superior Universitario había elegido al profesor José Ismael Peña Reyes como rector, pero este proceso fue impugnado y terminó con la designación de Múnera en junio de ese mismo año.
Sin embargo, el 20 de noviembre de 2025, la Sección Quinta del Consejo de Estado falló que la elección de Múnera como rector era nula porque el órgano universitario había actuado “sin competencia” al desconocer un acto administrativo previo considerado válido. El tribunal también señaló que el proceso de designación había concluido con la designación anterior de Peña, lo que invalidaba la actuación posterior. Este fallo desencadenó la convocatoria del Consejo Superior Universitario para aceptar la renuncia de Múnera el 24 de noviembre de 2025, en medio de fuertes tensiones entre miembros del órgano de gobierno y de protestas en el campus.
En su carta de despedida, Múnera señaló que su decisión no solo respondía al fallo judicial, sino también al impacto que su permanencia podía tener en el clima académico y político de la universidad. “Declinó la pretensión de culminar el período institucional en la rectoría para no contribuir a la distorsión intencional de un debate académico y político”, escribió, destacando que el “proyecto de universidad que hemos impulsado no depende de una persona”.
Además, explicó su retiro de la docencia tras 40 años de servicio con la intención de “hacer aportes desde una nueva situación institucional” y subrayó su compromiso con los principios de educación pública, diversidad académica y acceso universal al conocimiento. “El proyecto de universidad que hemos impulsado se basa en la pretensión de lograr el acceso universal al conocimiento, sin ningún tipo de discriminación social, política o cultural”, afirmó en su carta.
La renuncia de Múnera se da en un contexto de intenso debate sobre la autonomía universitaria, la legitimidad de los procesos internos y las tensiones entre legalidad y democracia dentro de la UNAL. Grupos como la Mesa Constituyente Universitaria habían rechazado la anulación de su elección por parte del Consejo de Estado, calificándola de “violatoria” de la autonomía universitaria, mientras otros sectores celebraron la decisión judicial como un llamado al respeto de los procedimientos formales.
Tras la salida de Múnera, el Consejo Superior Universitario nombró a Andrés Felipe Mora como rector encargado, y se espera que próximamente se convoque a un nuevo proceso para elegir al próximo rector de la Universidad Nacional, en un periodo marcado por la división interna y el desafío de consolidar la democracia académica.
Este fue el pronunciamiento completo de Leopoldo Múnera.