El terremoto del pasado 10 de agosto dejó a cientos de familias de Cali sin vivienda, obligándolas a abandonar sus hogares y pertenencias.
Durante 22 días, el CIDES Parque Los Pinos, del barrio Altos de Santa Elena, se convirtió en ese refugio: sus espacios deportivos y comunitarios dieron paso a camas, familias, historias y momentos de incertidumbre.
Ahora, las puertas del albergue comienzan a cerrarse. No porque el impacto de la emergencia haya terminado para estas familias, sino porque cada una encontró, de acuerdo con sus posibilidades y decisiones, un camino diferente para continuar.
Fueron 216 personas las que decidieron abandonar voluntariamente el refugio. De acuerdo con la Alcaldía de Cali, algunas se reencontraron con familiares que les ofrecieron un lugar donde permanecer; otras continuarán temporalmente en hoteles dispuestos durante la emergencia y algunas lograron encontrar una nueva vivienda.
Para quienes permanecieron allí, la salida representa sentimientos encontrados: alivio por volver a tener un espacio propio, pero también nostalgia por dejar atrás a las personas con las que compartieron los días más difíciles después del terremoto.
Irse del refugio también fue algo conmovedor
Flor Lucio fue una de las personas que vivió esta etapa dentro del albergue. Para ella, abandonar el lugar no es simplemente recoger las pertenencias y marcharse. Después de más de tres semanas compartiendo espacios, rutinas y preocupaciones con otras familias, el cierre tiene un componente emocional.
"Es algo conmovedor, porque fueron 22 días que se compartieron aquí con todas las personas, con todo el espacio y conmueve el saber que ya todo terminó", relató.
Sin embargo, detrás de la tristeza por despedirse también aparece una sensación de tranquilidad. Para algunas familias, regresar a un espacio diferente al albergue significa recuperar parte de la intimidad y la estabilidad que perdieron con el terremoto.
"Por otro lado, para algunas personas es reconfortante el hecho de volver a su espacio donde van a estar tranquilos, donde van a poder dormir en una cama, donde van a poder estar bien" agregó Lucio.
Madres, familias y el impacto emocional de la emergencia
La permanencia en un refugio temporal también significó enfrentar las consecuencias emocionales del terremoto, especialmente para las familias con niños.
Ruby Gallego, una de las damnificadas, contó que durante los primeros días tuvo que tomar una decisión difícil para proteger a sus hijas. Ante la incertidumbre sobre dónde podrían permanecer, las envió temporalmente al municipio de Jamundí mientras ella afrontaba la emergencia.
"Yo soy madre y me tocaron unos días muy difíciles. Para no dejar a mis hijas durmiendo afuera, las mandé para Jamundí dos semanas. Y pues sí, eso nos afecta emocionalmente", relató.
Gallego destacó además el acompañamiento recibido durante su permanencia en el albergue, especialmente en materia de atención psicológica, un componente que cobró importancia después de una emergencia que dejó a cientos de familias enfrentadas a pérdidas materiales y al temor de regresar a sus viviendas.
"La Alcaldía nos ha apoyado mucho, ha venido a visitar los apartamentos, los albergues y nos han dado mucha ayuda. También nos han brindado ayudas psicológicas, algo que nos ha ayudado mucho", señaló.
El regreso: entre la gratitud y la incertidumbre
Para otras personas, como Óscar Perlaza, el cierre del albergue representa también la oportunidad de mirar hacia adelante después de semanas marcadas por la incertidumbre.
"Hoy día que ya nos vamos, nos han tratado muy bien y bueno, bendito sea Dios que todo ha salido bien. Todos se han portado muy bien con nosotros, así que no tengo queja y yo les agradezco por todo lo que han hecho por nosotros", expresó.
Cabe resltar que las 216 personas que dejaron Los Pinos no necesariamente regresan a las condiciones de vida que tenían antes del terremoto. Para algunas, el siguiente paso será permanecer con sus redes familiares; otras continuarán temporalmente en hoteles y varias buscarán estabilizar su situación habitacional.
El cierre del albergue tampoco significa el final del acompañamiento. De acuerdo con la administración Distrital, las familias continuarán recibiendo seguimiento social y atención psicosocial mientras avanzan hacia soluciones más estables.
¿Cómo resultó afectada la zona de Altos de Santa Elen Cali?
El CIDES Parque Los Pinos, un espacio de más de 25.000 metros cuadrados destinado originalmente a actividades comunitarias, deportivas y sociales, se convirtió en un punto de encuentro para quienes lo perdieron todo después del terremoto.
Altos de Santa Elena fue uno de los sectores más afectados con graves daños en viviendas, varias torres residenciales presentaron afectaciones estructurales que llevaron a la evacuación de sus habitantes, mientras se adelantaban evaluaciones técnicas para determinar las condiciones de las edificaciones.
Por eso, para las familias que hoy dejan el albergue, la reconstrucción no termina con la entrega de una ayuda ni con el traslado a otro lugar. Empieza una nueva etapa marcada por la necesidad de recuperar una vivienda, reconstruir rutinas y volver a sentirse seguros.
Los Pinos deja de funcionar como refugio de emergencia, pero la historia de quienes pasaron por allí todavía continúa.
Claves del tema en cuatro preguntas:
¿Cuántas personas dejaron el albergue Los Pinos en Cali?
Un total de 216 personas afectadas por el terremoto del 10 de agosto dejaron de manera voluntaria y concertada el albergue temporal ubicado en el CIDES Parque Los Pinos, en Altos de Santa Elena. Las familias tomaron diferentes caminos: algunas acudieron a redes de apoyo familiar, otras fueron trasladadas temporalmente a hoteles y varias encontraron nuevos lugares para vivir.
¿Cuánto tiempo permanecieron los damnificados en el albergue?
Las familias permanecieron aproximadamente 22 días en el albergue de Los Pinos, que fue habilitado como refugio temporal después del terremoto que afectó a Cali. Durante ese periodo, además de recibir atención para sus necesidades básicas, los damnificados compartieron espacios y experiencias mientras buscaban alternativas para continuar sus vidas fuera del refugio.
¿Qué pasó con las viviendas de Altos de Santa Elena tras el terremoto?
Altos de Santa Elena fue uno de los sectores de Cali con mayores afectaciones después del terremoto. Varias torres de viviendas de interés prioritario presentaron daños estructurales graves y algunas edificaciones tuvieron que ser evacuadas por el riesgo para sus habitantes. Las condiciones de los inmuebles requieren evaluaciones técnicas para establecer cuáles pueden ser recuperados y cuáles deberán someterse a intervenciones mayores.
¿Qué sigue para las familias que dejaron el albergue Los Pinos?
El cierre del albergue no significa que termine la atención a los damnificados. Las familias continuarán con acompañamiento social y psicosocial mientras avanzan hacia soluciones habitacionales más estables. Dependiendo de su situación, algunas permanecerán con familiares, otras continuarán temporalmente en hoteles y otras buscarán consolidar el nuevo lugar que encontraron para vivir.