En las últimas horas, el Tribunal Superior de Neiva revocó un fallo absolutorio y condenó a 50 años y ocho meses de prisión a cuatro exintegrantes de la fuerza pública y a un particular por la desaparición y asesinato de un campesino en zona rural de Pitalito, Huila, en 2009.
Según las investigaciones adelantadas por las autoridades, la víctima, un campesino que se movilizaba en un vehículo con dos menores de edad, fue señalada equivocadamente de colaborar con un grupo armado ilegal que tenía injerencia en el departamento.
¿Quiénes fueron los responsables de la desaparición y homicidio del campesino?
Tras el hallazgo del cuerpo de la víctima y las denuncias pertinentes, se logró vincular a los integrantes de la fuerza pública con la desaparición y homicidio; las cuatro personas fueron condenadas.
Del ejército fue sentenciado el suboficial en retiro del Batallón de Infantería N.º 27 Magdalena del Ejército Nacional, Carlos Hernán Rodríguez Vera.
Los integrantes de la policía sentenciados fueron el subteniente (r) Andrés Felipe Vera Escobar, el subintendente (r) Juan Pablo Ocampo Cardona, el patrullero (r) Nelson Humberto Murillo Morales, adscritos en su momento a la estación de policía de Pitalito.
Asimismo, un civil vinculado identificado como Gilberto Sevilla Marín, conocido como ‘Morocho’, también fue sentenciado al estar vinculado en la desaparición y homicidio del ciudadano.
Pruebas de la investigación.
Luego de las labores de investigación, se lograron obtener pruebas por parte de un fiscal de la Dirección Especializada contra las Violaciones a los Derechos Humanos, confirmando que unidades de la Policía Nacional detuvieron una camioneta en la que se movilizaban dos hombres y dos menores de edad.
Posteriormente, llegaron al lugar dos hombres que se identificaron como integrantes del Ejército Nacional, y asumieron el control del procedimiento.
En las investigaciones se evidenció que los uniformados retuvieron a uno de los ocupantes con el supuesto de que sería colaborador de un grupo ilegal que tenía injerencia en el departamento, lo obligaron a subir a otro vehículo y lo llevaron a un punto desconocido.
Posterior a ese procedimiento, tras dos días, el 11 de febrero de 2009, el cuerpo fue hallado en el río Magdalena, en jurisdicción del municipio de Oporapa, sur del Huila.