Muere a los 91 años Eduardo Robayo, fundador de Kokoriko

Diversas personalidad como Enrique Peñalosa lamentaron su deceso.
Kokoriko Crédito: Redes Kokoriko

Este 21 de marzo de 2026 se confirmó la muerte de Eduardo Robayo a los 91 años, una de las figuras más influyentes en la historia reciente de la industria gastronómica en Colombia. El empresario fue reconocido por transformar el consumo de pollo en el país y convertir a Kokoriko en una de las marcas más queridas por los colombianos.

La noticia fue revelada por varios empresarios y personalidades. El empresario Ferrán Martínez escribió: “Murió el empresario Eduardo Robayo Ferro. Un abrazo para sus hijos Claudia, Eduardo, Carolina, su esposa Alba Lucía Gómez y demás familiares”.

El exalcalde de Bogotá, Enrique Peñalosa, dijo por su parte: "Lamento la muerte de Eduardo Robayo, creador de Kokoriko, gran empresario constructor de patria y mejor ser humano"

Hasta el momento no se han dado a conocer detalles sobre las causas de su fallecimiento, mientras se espera información oficial sobre las honras fúnebres.

Robayo deja un legado empresarial que marcó un antes y un después en los hábitos de consumo en Colombia. Su apuesta por el pollo asado no solo popularizó este producto, sino que lo convirtió en un referente gastronómico accesible para amplios sectores de la población. Bajo su liderazgo, Kokoriko logró expandirse a más de 100 puntos de venta en el país, consolidando una receta característica que se convirtió en sello de la marca.

De comerciante a pionero del pollo en Colombia

La historia de Eduardo Robayo no comenzó en la industria alimentaria. Antes de incursionar en este sector, trabajó como comerciante y joyero. Fue a finales de la década de 1960 cuando encontró su camino en el negocio avícola, en un momento en el que el consumo de pollo en Colombia aún no estaba masificado.

Junto a sus socios Noé Cardona y Emilio Jordán, fundó la empresa Avesco, base sobre la cual desarrollaría su posterior expansión. El punto de quiebre llegó en 1971, cuando decidió abrir el primer restaurante bajo la marca Kokoriko en la ciudad de Cali. Ese primer local marcó el inicio de una transformación en la forma en que los colombianos consumían pollo, llevándolo de un producto ocasional a una opción cotidiana.

Durante las décadas siguientes, el negocio creció de manera sostenida, impulsado por una estrategia basada en estandarización, expansión y reconocimiento de marca. Para los años 80, la familia Robayo también diversificó sus inversiones hacia sectores como pensiones, vivienda y actividades financieras.

Un legado que trascendió a la familia

En 2017, el control de la compañía dejó de estar en manos de la familia Robayo, tras la consolidación del grupo Inmaculada Guadalupe y Amigos (IGA), actual propietario de Kokoriko y otras cadenas de restaurantes en el país. Este cambio marcó una nueva etapa corporativa, aunque el ADN de la marca —construido durante décadas por su fundador— se ha mantenido como uno de sus principales activos.

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