Tres semanas después del terremoto que golpeó a Risaralda, en medio de la emergencia siguen apareciendo historias que hablan de valentía, solidaridad y esperanza. En Santa Rosa de Cabal, la historia de Eliecer Martínez, un niño de apenas 7 años, conmueve al departamento: durante el sismo regresó a su vivienda para ayudar a sus hermanos y terminó perdiendo su mano derecha.
Su madre, Paola Martínez, recuerda los momentos de angustia que vivió aquel día y cómo, en medio del caos provocado por el sismo, buscaba desesperadamente a sus hijos.
“Que voy a poner el pie para pisar, la casa se desplomó toda por completo. Ya ahí solamente vi fue polvo, escombros en el suelo. Estoy sacando al niño de 9 años y le digo: ¿y Eliecer? Y me dice: ‘Mamá, yo no sé para dónde agarró Eliecer’. Pues estoy intentando sacarlo porque estaba atorado y Eliecer me sale por la puerta principal de la finca. Y solamente me dice: ‘Mami, estoy aquí, pero se me partió el brazo’”, aseguró la madre.
Pero la historia de Eliecer tiene un elemento que la hace aún más conmovedora. El niño ya había logrado salir de la vivienda cuando escuchó que su madre alertaba que su hermanita, una bebé de apenas cuatro meses, había quedado atrapada en el interior. Sin pensarlo, decidió regresar para intentar ayudarla.
El propio Eliecer recuerda aquellos segundos en los que, en medio del peligro, volvió a entrar a la casa junto con uno de sus hermanos.
“Yo y David salimos corriendo a buscar a la niña. Después la buscamos, salimos y cuando íbamos saliendo se desplomó la casa. Yo salí por la puerta de atrás y entré por la puerta principal de adelante”, relató la mujer.
En ese intento por ayudar a sus hermanos, Eliecer perdió su mano derecha, sin embargo, la tragedia no ha logrado apagar su valentía ni la solidaridad que desde entonces ha rodeado a su familia.
Al conocer su historia, la Policía de Risaralda decidió acompañar al niño y a sus padres y hermanos, brindándoles ayudas y buscando alternativas para mejorar sus condiciones de vida.
“Gracias a la Policía de Risaralda, pues que conoció el caso del niño, me llamaron, me preguntaron: ‘Mamá, ¿qué necesitas?’. Pues nos han donado mucho mercado, ropa, zapatos para los niños, nos donaron unas camitas”, contó Paola.
El acompañamiento también se convirtió en un compromiso de largo plazo. El comandante de la Policía en Risaralda, coronel Jaime Enrique Higgins, explicó que la institución decidió apadrinar a Eliecer y a su familia y sumar a diferentes actores para garantizar que los niños puedan continuar con su educación.
“La Policía Nacional ha tomado la decisión de apadrinar a Eliecer, un niño héroe, y la Policía Nacional con Infancia y Adolescencia, Comunicaciones Estratégicas, los gremios, personas de gran corazón, de igual forma estamos haciendo gestiones con la Administración Municipal y con personas de gran corazón que se han contactado con la Policía Nacional para conseguirles el colegio a estos niños y garantizarles la educación”, explicó el comandante de Policía.
A esta red de solidaridad también se han sumado particulares. Germán Serna, propietario de una finca hotel en Santa Rosa de Cabal, no solo abrió las puertas de su establecimiento para recibir a Eliecer y a su familia, sino que también decidió brindarles una oportunidad laboral a sus padres.
“El dueño soy Dios y yo soy pues un administrador y por la voluntad de Dios estamos acá. Yo… digamos, el esposo en este momento es el que está trabajando directamente conmigo, el que me hace mantenimiento en el hotel y yo a él le pago y le dejo la casa y todos los beneficios”.
Hoy, mientras la familia intenta reconstruir su vida después de la tragedia, permanece un reto fundamental: conseguir una prótesis para Eliecer que le permita recuperar parte de su autonomía y continuar desarrollando sus actividades cotidianas.
Por eso, Paola decidió hacer un llamado directamente al presidente de la República, Abelardo de la Espriella, con la esperanza de encontrar apoyo para su hijo.
“Presidente Abelardo, quiero pedirle de corazón y como mamá que nos ayude con el tema de la prótesis del niño, pues ya que él lo necesita mucho. Es su manito derecha la que perdió y pues sería una ayuda para él. Y solamente se lo pido de corazón”.
La historia de Eliecer comenzó con una tragedia, pero hoy también habla de algo más poderoso: la valentía de un niño que, en medio del miedo, pensó primero en sus hermanos; y la solidaridad de una comunidad que decidió no dejar sola a una familia.
Tres semanas después del terremoto, mientras Risaralda continúa enfrentando el desafío de recuperarse, historias como la de Eliecer recuerdan que reconstruir también significa acompañar, cuidar y devolverles a las personas la posibilidad de volver a soñar.
Preguntas clave
¿Qué le ocurrió a Eliecer durante el terremoto?
El niño, de 7 años, regresó a su vivienda en Santa Rosa de Cabal para intentar salvar a sus hermanos cuando la estructura comenzó a colapsar. En medio de la emergencia quedó atrapado y perdió su mano derecha.
¿Cómo reaccionó Eliecer ante la emergencia?
A pesar de su corta edad, Eliecer actuó con valentía y regresó a la vivienda para ayudar a sus hermanos, poniendo en riesgo su propia vida en medio del terremoto.
¿Qué apoyo está recibiendo la familia?
La Policía de Risaralda decidió acompañar y apadrinar al niño y a su familia. Además, se han articulado esfuerzos con diferentes instituciones, gremios y la administración municipal para buscar soluciones a sus necesidades, entre ellas garantizar su regreso al colegio.
¿Qué necesita ahora Eliecer?
La familia busca apoyo para que el niño pueda acceder a una prótesis para su mano y continuar su proceso de recuperación y adaptación después de lo ocurrido.