El Concejo de Bogotá aprobó un proyecto de acuerdo que fija lineamientos para el reúso de edificaciones en la capital. La iniciativa, impulsada por la concejal Cristina Calderón Restrepo, plantea la transformación de inmuebles abandonados o en desuso para destinarlos a vivienda y comercio. Ahora bien, ¿de qué se trata la iniciativa y cuándo iniciaría el proyecto?
La concejal del Nuevo Liberalismo, explicó en La FM Fin de Semana los alcances del proyecto avalado por el Concejo de Bogotá, orientado a la recuperación de edificaciones abandonadas en la ciudad. Según señaló, la propuesta busca enfrentar problemáticas asociadas a estos inmuebles y fomentar su reutilización con fines de vivienda y actividad comercial, especialmente en el centro histórico.
La cabildante indicó que en Bogotá existen numerosos edificios que no están siendo utilizados o que no desarrollan su potencial, situación que, según afirmó, genera problemas de delincuencia y afecta el entorno urbano. En ese contexto, reiteró que el objetivo es “reusar estas edificaciones para vivienda y comercio” y asignarles un nuevo propósito en sectores estratégicos de la capital.
¿Cuántos edificios abandonados contempla el piloto en Bogotá?
De acuerdo con la concejal, el piloto inicial contempla el análisis de cerca de 9.000 edificios. Aclaró que no todos serán intervenidos de manera simultánea, ya que cada inmueble será evaluado para determinar su viabilidad dentro del programa.
Precisó que la ejecución se desarrollará durante la vigencia del Plan Distrital de Desarrollo, hasta el año 2027. El enfoque estará puesto en el centro histórico y en los Sectores de Interés Urbanístico (SIU) que cuenten con planes especiales de manejo y protección (PEMP).
¿Cómo funcionará la recuperación y quién asume los costos?
Calderón explicó que la iniciativa no aplica para viviendas unifamiliares. “No es para viviendas particulares”, indicó, al señalar que esos casos cuentan con otros programas a cargo de la Secretaría de Hábitat. El proyecto está dirigido a edificios grandes que puedan atraer a desarrolladores y constructores interesados en su transformación.
La concejal sostuvo que la meta es convertir estos inmuebles principalmente en vivienda de calidad, bajo estándares de sostenibilidad, teniendo en cuenta que no requieren demolición. Según afirmó, el proceso permitirá aprovechar estructuras existentes mediante inversión privada.
En materia presupuestal, aseguró que el proyecto “no tiene impacto fiscal” directo para la ciudad desde el Concejo. Explicó que los costos serán asumidos por Renovo, Empresa de Renovación Urbana, y principalmente por desarrolladores y constructores privados, quienes realizarán la inversión para luego comercializar los inmuebles renovados.
Añadió que Renovo cumplirá una función de articulación, ofreciendo los edificios bajo lineamientos definidos para facilitar el proceso. El Distrito, según dijo, actuará como intermediario para promover la recuperación de espacios estratégicos.
Sobre los inmuebles que actualmente funcionan como “pagadiarios”, indicó que cualquier intervención depende de la voluntad del propietario. “La ciudad no puede expropiar ni tomar edificios que tienen dueño sin su consentimiento”, afirmó. En esos casos, el dueño debe aceptar trabajar con Renovo y, si se trata del centro histórico, con el Instituto Distrital de Patrimonio Cultural (IDPC).
Finalmente, aclaró que, una vez recuperado el inmueble, el Distrito no adquiere la propiedad. “El Distrito no se queda con el inmueble ni expropia”, sostuvo. El propietario debe acordar la venta al desarrollador o constructor, quien asume la titularidad, realiza las mejoras y posteriormente vende el inmueble como vivienda o comercio. Según explicó, la administración distrital y Renovo participan únicamente como facilitadores del proceso.
*Este contenido fue escrito y producido por una inteligencia artificial bajo supervisión y curaduría de un periodista de La FM