Enormes trancones, desvíos y una constante preocupación por la movilidad que ya enfrenta serias dificultades, tienen en alerta a miles de ciudadanos en el norte de Bogotá.
La intervención de la calle 100 con carrera Séptima para la construcción del 'Corredor Verde' y la conexión con la troncal de TransMilenio por la avenida 68, ha despertado la molestia, resignación y expectativa entre conductores, peatones y residentes, quienes temen que el tránsito en la zona se vuelva aún más complejo durante los próximos meses.
Aunque muchos habitantes reconocen la necesidad de modernizar la infraestructura vial, el mensaje es claro: las obras deben ejecutarse en el menor tiempo posible.
"Que lo hagan rápido": piden los ciudadanos
"Me parece muy bien, pero que lo hagan rápido. Aquí el espacio es muy reducido y los que vivimos en la zona necesitamos que aceleren las obras por el bienestar de todos", señaló un residente del sector a LA FM.
Entre los conductores y usuarios frecuentes predominan las dudas sobre la capacidad de las vías alternas para poder regular el flujo vehicular que dejará de circular por el puente.
"Estaría bien mientras la movilidad fluya para peatones, ciclistas y carros. Pero si van a romper, generar más trancón y armar lo mismo, no le vería el sentido", aseguró otro ciudadano.
Las inquietudes aumentan debido a que se trata de un sector que concentra universidades, oficinas, centros empresariales y actividad comercial, durante gran parte del día.
"Debería hacerse con más tiempo de planeación o por fases, porque este sector vive colapsado por la cantidad de personas que se movilizan aquí diariamente", señaló Carlos Mejía, un habitante de esa zona de la ciudad.
Para muchos ciudadanos, la magnitud de la intervención deja pocas alternativas distintas a adaptarse. "Esto es una locura, es un caos, pero toca acomodarse. La verdad toca tener paciencia y salir con mucho más tiempo para hacer cualquier diligencia", explicó Ariel Mosquera, un conductor frecuente de la zona.
Socialización de las obras
Sin embargo, no todas las opiniones son negativas. Algunos residentes han destacado la socialización previa de las obras por parte de las autoridades, para dar a conocer sobre los cierres, desvíos y cambios en las vías.
"La verdad es que nos están notificando con tiempo y no de un momento a otro. Si al final esto ayuda a mejorar el tráfico, me parece excelente", aseguró Elvia Ruiz, habitante de esa zona del norte de la ciudad.
Aunque la expectativa por una mejor movilidad se mantiene, muchos ciudadanos coinciden en que el verdadero reto será soportar las afectaciones diarias que traerán los cierres y desvíos mientras avanzan los trabajos.
La obra que transformará la calle 100 y la carrera Séptima
En el marco del proyecto del Corredor de la Carrera Séptima y su interconexión con la Avenida 68, la Alcaldía de Bogotá señaló que ya inició el proceso para desmontar el puente vehicular de la calle 100 con carrera Séptima, construido en la década de 1960 y que será reemplazado para ofrecer una nueva solución vial de cuatro carriles con pasos deprimidos.
Como parte del plan de movilidad en la zona, el carril oriental de la carrera 11, entre las calles 94 y 100, modificó temporalmente su sentido de circulación y funciona en ambos sentidos desde este 8 de septiembre.
Además, a partir del 13 de septiembre quedará completamente fuera de servicio el puente de la calle 100, dando paso al proceso de demolición controlada mediante tecnología conocida como 'hilo diamantado'.
Paralelamente, el Instituto de Desarrollo Urbano (IDU) puso en funcionamiento una tuneladora para instalar una red matriz de acueducto sin necesidad de excavaciones abiertas. Con esa tecnología, el tiempo estimado de ejecución de esta fase pasará de 24 a 10 meses.
Las autoridades aseguran que las obras buscan mejorar la movilidad, descongestionar el borde oriental de la ciudad y fortalecer la integración de los sistemas de transporte en el norte de Bogotá.
Sin embargo, mientras se ejecutan los trabajos, miles de ciudadanos tendrán que enfrentar meses de desvíos, recorridos más largos y paciencia. Los ciudadanos consultados concluyeron que tienen una gran expectativa de que las obras avancen a buen ritmo y que esos inconvenientes se traduzcan en una movilidad más eficiente en el norte de la ciudad.