Una carta abierta dirigida al presidente Abelardo de la Espriella encendió nuevamente el debate sobre las políticas de ahorro de energía y las tarifas eléctricas en la región Caribe. La Asociación Cívica, a través de su presidente, Guillermo Peña Bernal, pidió revisar las medidas que, según advierte, no tienen suficientemente en cuenta las condiciones climáticas de la costa norte colombiana.
El dirigente gremial sostiene que el calor extremo no puede confundirse con el desperdicio de energía, pues el uso de aires acondicionados, neveras y otros equipos resulta indispensable para las familias, los establecimientos comerciales y la industria alimentaria.
“Estamos de acuerdo con las políticas nacionales de ahorro de energía”, afirmó Peña Bernal, al explicar que el propósito de la comunicación es llamar la atención sobre la necesidad de aplicar medidas que reconozcan las particularidades de cada región.
El calor aumenta el consumo y golpea el bolsillo
Uno de los principales argumentos expuestos por la Asociación Cívica es que las altas temperaturas incrementan considerablemente el consumo de electricidad en el Caribe. En estas condiciones, los hogares necesitan mantener ventilados sus espacios, mientras que restaurantes y otros negocios deben garantizar la refrigeración de los alimentos.
“El fenómeno climático nos sube automáticamente un 20 por ciento los consumos de energía”, aseguró Peña Bernal durante una entrevista radial.
El dirigente cuestionó que los usuarios puedan recibir recargos por superar los límites de consumo establecidos, incluso cuando el incremento está relacionado con las condiciones climáticas.
“El solo hecho de ponerte un porcentaje de recargo por subir el 10 por ciento del consumo en unas épocas donde eran más frescas, en este momento de calor, ya eso es un castigo”, manifestó.
A su juicio, las medidas deberían diferenciar entre el consumo derivado de prácticas inadecuadas y el aumento que responde a necesidades básicas durante las temporadas de temperaturas extremas.
Cuestionan el incremento de las tarifas en la costa
Peña Bernal también expresó preocupación por el efecto acumulado de los recargos y los incrementos en el costo de la energía sobre los presupuestos familiares.
Según explicó, a las dificultades relacionadas con el mayor consumo se suman los aumentos tarifarios que, en su opinión, están asociados con las deficiencias del servicio eléctrico en la región.
“Además, subirnos por la ineficiencia de las distribuidoras y comercializadoras de la costa el 7 por ciento de energía, ya la sola persona está subiendo casi el 30% del recibo de la luz”, afirmó.
El presidente de la Asociación Cívica advirtió que esta situación afecta especialmente a los hogares de menores ingresos, que deben decidir cómo distribuir sus recursos entre el pago de los servicios públicos y la compra de alimentos.
“A una persona de salario mínimo que le llegue una cuenta de la luz de 300.000 pesos o de 200.000 pesos, ¿qué paga primero, la luz o los alimentos?”, cuestionó.
“No se puede tratar igual a la costa que a Bogotá o Medellín”
Otro de los puntos centrales de la carta es la necesidad de que las decisiones sobre el consumo eléctrico tengan en cuenta las diferencias climáticas entre las regiones del país.
Para Peña Bernal, las condiciones de ciudades como Bogotá y Medellín no son comparables con las de Barranquilla y otros municipios del Caribe, donde las temperaturas elevadas obligan a utilizar con mayor frecuencia equipos de refrigeración y climatización.
“Cada vez va a ser peor y yo pienso que vivir en el altiplano o en climas más benévolos como Bogotá, Medellín, no se puede tratar igual que la costa”, sostuvo.
En ese sentido, cuestionó las decisiones de la Comisión de Regulación de Energía y Gas (CREG) y señaló que las políticas nacionales deben construirse considerando las necesidades de los usuarios de la región Caribe.
El dirigente también manifestó que las consultas y audiencias públicas no siempre se traducen, a su juicio, en decisiones que respondan a las dificultades que enfrentan los consumidores.
Alertan sobre el impacto en restaurantes y pequeños negocios
La preocupación no se limita a los hogares. La Asociación Cívica también advierte que los elevados costos de la energía pueden afectar la operación de restaurantes, establecimientos comerciales y empresas que dependen de la refrigeración para conservar sus productos.
Peña Bernal explicó que algunos negocios podrían verse obligados a aumentar los precios para compensar el costo del servicio eléctrico, con el riesgo de perder clientes que tampoco cuentan con suficiente capacidad de pago.
“Un restaurante, ¿qué hace? Le toca subir los precios para poder mantener su operación. ¿Qué pasa? Se le van los clientes, la gente no puede pagar”, señaló.
Según el dirigente, esta dinámica puede convertirse en un círculo económico perjudicial para comerciantes y consumidores, al aumentar los gastos operativos y reducir la capacidad de compra de las familias.
Cuestionan el estado de las redes eléctricas
La carta también pone sobre la mesa las deficiencias que, según la Asociación Cívica, persisten en la infraestructura eléctrica del Caribe.
Peña Bernal advirtió que los usuarios deben asumir costos elevados sin percibir mejoras suficientes en la calidad y confiabilidad del servicio.
“Tenemos un sistema eléctrico deteriorado, el cual pagamos, inversiones que nunca se hicieron, que está a punto de colapsar y que generará posibles racionamientos, esperemos que no”, expresó.
El dirigente sostuvo que los problemas de distribución y la falta de inversiones adecuadas pueden agravar las tensiones sociales, especialmente si se presentan interrupciones del servicio o nuevas alzas en las facturas.
“Le pagamos a los generadores, pero no se invierte en redes, no se invierte en nada. La confiabilidad es pésima”, afirmó.
Ante este panorama, la Asociación Cívica insiste en que las políticas de ahorro deben acompañarse de medidas que atiendan las deficiencias estructurales del sistema eléctrico y eviten trasladar una carga adicional a los usuarios.
La solicitud de la organización apunta a que el Gobierno revise las medidas de ahorro, evalúe el impacto de los recargos y tenga en cuenta las condiciones climáticas y económicas de la región Caribe. El llamado, según su presidente, es a promover el uso responsable de la energía sin penalizar a quienes necesitan consumir más electricidad para enfrentar el calor.
Cuatro preguntas y respuestas sobre la controversia
¿Qué le está solicitando la Asociación Cívica al Gobierno?
La organización pide revisar las políticas de ahorro de energía, los recargos por incrementos en el consumo y las tarifas eléctricas, teniendo en cuenta las altas temperaturas y las condiciones particulares de la región Caribe.
¿Por qué considera Guillermo Peña Bernal que el calor aumenta las dificultades de los usuarios?
Porque las temperaturas elevadas obligan a utilizar con mayor frecuencia aires acondicionados, neveras y equipos de refrigeración. Según el dirigente, esto puede incrementar el consumo eléctrico sin que necesariamente exista desperdicio de energía.
¿Cómo podrían afectar las tarifas eléctricas a los comerciantes?
Los establecimientos que necesitan refrigerar alimentos o mantener equipos funcionando deben asumir mayores costos operativos. Para compensarlos, algunos podrían aumentar los precios, lo que a su vez puede reducir las ventas y afectar su sostenibilidad económica.
¿Qué solución propone la Asociación Cívica frente a esta situación?
La asociación plantea revisar las medidas de ahorro y los recargos para que consideren las condiciones climáticas del Caribe, así como mejorar las redes de distribución y la confiabilidad del servicio eléctrico, de manera que los usuarios no tengan que asumir una carga económica que consideran desproporcionada.