El relleno sanitario Doña Juana Encargado de recibir la basura de la capital del país, no solo concentra más de 63 millones de toneladas de residuos acumulados, también aporta el 2,02 % del metano que se emite en Colombia, un gas con un impacto climático 25 veces mayor que el CO₂.
La cifra que preocupa a la ciudad, fue revelada por el personero de Bogotá, Andrés Castro Franco, durante el Foro de Gestión Integral y Sostenible de Residuos, donde lanzó una dura advertencia: el modelo de enterramiento masivo está agotado.
“El relleno no enfrenta simples incidentes operativos. Los deslizamientos masivos de 1997, 2015 y 2020 son la manifestación de un modelo que falló”, aseguró el jefe del ente de control.
Los eventos han afectado especialmente a comunidades de Usme y Ciudad Bolívar, donde, tal como recordó, la pobreza monetaria supera el 57 %. Para la Personería, el impacto no es solo ambiental, sino también social.
Un modelo con límite físico
Castro Franco señaló que la licencia ambiental de Doña Juana, prorrogada por la CAR hasta 2029, tiene un límite físico “insuperable”. En su concepto, si no se logra una reducción sostenida en la disposición final de residuos, Bogotá estaría heredando a las futuras generaciones una crisis sanitaria de gran magnitud.
“La persistencia de un modelo fundamentado en el enterramiento masivo exige una reevaluación”, enfatizó.
El personero puso sobre la mesa ejemplos internacionales y locales. Citó el caso de Buenos Aires, que procesa más de 22.500 toneladas diarias mediante plantas de tratamiento mecánico-biológico, reduciendo el enterramiento en un 65 %. También mencionó el programa “Caneca Verde” en Cajicá, que demuestra que la separación de residuos orgánicos —que representan más del 50 % de la bolsa de basura— es viable técnica y socialmente.
Economía circular y presión al sector productivo
En relación a la circular y presión al sector productivo el jefe del Ministerio Público Distrital, anunció que vigilará la implementación de la norma que obliga a más de 132.000 establecimientos comerciales a clasificar en la fuente.
“El sector productivo debe ser el catalizador de la economía circular, transformando el residuo en materia prima secundaria para reincorporarla al ciclo económico”, afirmó.
Además, propuso revisar la tarifa del servicio de aseo para que no solo financie la recolección, sino que también incentive la valorización energética y el aprovechamiento de materiales.
Una Prórroga no es la solución definitiva
En el debate también se abordó la incertidumbre generada tras la Resolución CRA 1018 de agosto de 2025, que negó la prórroga de las Áreas de Servicio Exclusivo y abrió la puerta a un escenario de libre competencia.
Según el personero, ese esquema representaba un “riesgo sistémico” para la cobertura universal del servicio y para los derechos de la población recicladora, ante la posibilidad de un mercado atomizado sin garantías claras de acceso al material aprovechable.
Posteriormente, la intervención del alto tribunal y la expedición de una nueva resolución en enero de 2026 establecieron un régimen transitorio de dos años, prorrogando los contratos hasta 2027.
Pero Castro fue enfático: “esta prórroga no es un puerto de destino, es apenas un puente técnico”.
“Bogotá merece un modelo moderno”: dijo el Personero de Bogotá
Para la Personería, el debate ya no se limita a recoger basura. Se trata de una reingeniería profunda del sistema que priorice derechos fundamentales, innovación tecnológica e inclusión social.
“La sostenibilidad de Bogotá no depende de la simple recolección, sino de transformar la gestión de los flujos de materiales”, advirtió.
Finalmente, el personero aseguró que no permitirá que los derechos de los usuarios ni las conquistas sociales de los recicladores se diluyan en tecnicismos regulatorios.
“Bogotá merece un modelo de aseo moderno, digital y centrado en el respeto a la vida y al entorno”, concluyó.