El debate sobre el uso de fotomultas en Colombia volvió a encenderse en el programa radial ‘Rounds FM’, donde el senador electo Gersson Vargas Valdeleón, conocido como “el señor Biter”, y el experto en movilidad Fernando Álvarez, confrontaron posturas en un intercambio directo de argumentos y réplicas.
El punto de partida fue claro: ¿deben mantenerse las cámaras de fotomultas como mecanismo de sanción? Mientras Álvarez defendió su utilidad como herramienta técnica para reducir la accidentalidad, Vargas centró su crítica en lo que considera una desviación del propósito original hacia fines de recaudo.
¿Herramienta de control o máquina de recaudo?
Álvarez abrió el debate con una defensa contundente del sistema. “Claro que sirven, Juan. Sirven y sirven bastante”, afirmó, al señalar que el problema vial en Colombia no radica en la falta de normas, sino en la conducta de los ciudadanos. Según explicó, las fotomultas son “un instrumento técnico disuasivo muy importante para el control de la velocidad”, uno de los factores más determinantes en los accidentes.
En respuesta, Vargas matizó su posición: “En ningún momento (…) he dicho que las cámaras de fotomulta no sean permitidas o no sean legales”. Sin embargo, cuestionó su implementación actual. “Se han vuelto una máquina de recaudo”, aseguró, al poner como ejemplo la instalación de cámaras en vías con deficiencias como huecos sin reparar. “¿Realmente se están enfocando en la accidentalidad (…) o realmente nos quieren es sacar plata?”, preguntó.
Cifras, fallas y corresponsabilidad
El exsecretario de Movilidad reconoció parcialmente las críticas, pero insistió en que estas no invalidan el sistema. “Eso no invalida para nada la importancia que tiene. Debíamos tener incluso muchas más cámaras”, sostuvo. Además, comparó cifras internacionales para evidenciar la gravedad del problema: Colombia registra entre 16 y 18 muertes por cada 100.000 habitantes, muy por encima de países como Chile o España.
Vargas replicó con escepticismo frente a la efectividad del modelo. “Si (…) se viera reflejado en resultados positivos de baja accidentalidad, (…) yo mismo pelearía para que hubieran más cámaras”, dijo. También cuestionó el proceso sancionatorio: “Cuando una persona va y se defiende, (…) culpan directamente al dueño del vehículo”, sin verificar quién cometió la infracción.
Álvarez insistió en que el fenómeno es más complejo. “Este es un fenómeno multicausal”, explicó, subrayando que la accidentalidad vial incluso supera los homicidios como causa de muerte. Citó cifras recientes en Bogotá: “Entre el primero de enero y el 16 de marzo van 125 muertes en la vía”, con un alto porcentaje de motociclistas involucrados.
Más cámaras o cambio de enfoque
El senador electo utilizó esos datos para reforzar su argumento: “Ahí me están dando la razón”, afirmó, al señalar que pese al aumento de cámaras, los accidentes continúan. “Significa que la cámara de fotomultas no es la solución”, concluyó. Además, cuestionó el volumen de recursos recaudados, describiéndolo como “un número tan grande que ni siquiera uno lo puede leer”, y preguntó por su destinación.
En el cierre, Álvarez reiteró su postura: “Se requiere más autoridad, más cultura ciudadana, más cámaras”, defendiendo una estrategia integral. Vargas, por su parte, coincidió parcialmente en la necesidad de cultura vial, pero insistió en el problema de fondo: “No estoy de acuerdo es el enfoque (…) ha sido realmente (…) recaudo, solo facturar”.
El cruce dejó en evidencia un consenso parcial —la necesidad de mejorar la cultura ciudadana—, pero una profunda diferencia en el papel que deben jugar las fotomultas dentro de la política pública de movilidad en Colombia.