Santa Marta comienza a despejar uno de los interrogantes que durante semanas rodeó el proyecto de las plantas desalinizadoras con las que se busca enfrentar el histórico déficit de agua potable de la ciudad. La FM conoció que el predio donde será instalada la segunda planta, en el sector de Pozos Colorados, ya fue registrado a nombre de la Empresa de Servicios Públicos de Santa Marta, Essmar.
La confirmación fue entregada por David Millán Orozco, gerente de Essmar, en diálogo con La FM, quien explicó que el terreno corresponde al predio La Esperanza, identificado desde 2025, pero que tenía pendiente una gestión para completar su registro.
Esta noticia ha sido recibida con beneplácito por los samarios, toda vez que el proyecto ha estado en medio de discusiones políticas y técnicas, particularmente por la ubicación de las plantas y por la preocupación de distintos sectores frente a la falta de agua que padece esta región del país.
Millán aseguró que, con el predio ya formalizado como activo de la empresa, se abre el camino para avanzar con la llamada desalinizadora del sur, que estará ubicada en Pozos Colorados.
“Logramos registrar el predio de Pozos Colorados, el predio de La Esperanza en el sector de Pozos Colorados, que era el que se había identificado previamente desde el año 2025 y sobre el cual había que hacer una gestión adicional porque el predio ya había sido entregado por el gobierno anterior, pero no se había registrado. Ahora que la empresa está bajo el gobierno de la ciudad, hicimos esa gestión y Essmar tiene ahí un nuevo activo donde será instalada la desalinizadora del sur”, explicó el gerente en entrevista con La FM.
Una segunda planta que se suma a la de Pescaíto
La confirmación resulta especialmente relevante porque el proyecto contempla más de una fuente de producción de agua para Santa Marta. La desalinizadora del sur, en Pozos Colorados, tendrá una capacidad proyectada de 600 litros por segundo, mientras que otra planta está contemplada en el sector de Pescaíto.
A estas iniciativas se suman el proyecto de El Curval, los aportes de los pozos existentes y una planta proyectada en Taganga.
El gerente de Essmar insistió en que el propósito no es que cada planta abastezca exclusivamente a una zona determinada de la ciudad. La producción se incorporaría al sistema general para atender la demanda de los distintos sectores.
“Todos los proyectos van a sumar un poco de agua a la necesidad que tiene Santa Marta. El Curval suma una cantidad de agua, 350, 400 litros por segundo. Se pretende que la desalinizadora del sur sume 600 litros por segundo, lo mismo se hará con la de Taganga, que suma unos 14, 15 litros por segundo y así. Cada uno de los proyectos en los que se produce agua, incluyendo los pozos, que todavía capturan agua del acuífero, suman en una oferta que se integra y se inyecta toda en la red para prestarle el servicio absolutamente a toda la población de Santa Marta, en todos los sectores de todos los estratos económicos y de todas las actividades y usos”, señaló Millán.
El funcionario fue enfático en que el agua producida por las diferentes fuentes no estará destinada exclusivamente a determinados barrios, estratos o actividades económicas.
¿Cuándo estaría lista la desalinizadora de Pozos Colorados?
De acuerdo con el cronograma mencionado por el gerente de Essmar, la expectativa es que la planta del sur pueda estar instalada a más tardar en los próximos 36 meses.
La obra hace parte de un paquete de inversiones que ya tiene respaldo del Gobierno nacional. Según Millán, las desalinizadoras cuentan con un aval fiscal cercano a $786.000 millones, recursos que corresponden al orden nacional y que están contemplados dentro de las vigencias establecidas para el proyecto.
Explicó que la administración actual está adelantando un proceso que incluye la constitución de una fiducia y el traslado de los recursos nacionales de acuerdo con las vigencias previstas.
“Estamos adelantando un proceso mucho más riguroso que implica que constituyamos una fiducia, que le solicitemos luego el traslado de los recursos al Gobierno Nacional, según las vigencias en que está establecido en el CONPES, que empiezan con recursos en 2026 y van a recursos del 2030”, explicó.
Millán también destacó la voluntad política que existe actualmente entre el Gobierno nacional y la administración distrital para sacar adelante el proyecto.
Se despeja una confusión que había generado dudas
Pero recordemos que la ubicación de la desalinizadora en Pozos Colorados había generado controversia y dudas sobre el futuro del proyecto. Millán explicó que, durante el proceso de empalme y devolución de la empresa al Distrito, "se produjo una confusión alrededor de unas solicitudes de ofertas no vinculantes realizadas a posibles proveedores".
Precisamente esas solicitudes fueron interpretadas como si se tratara de una licitación, cuando realmente correspondían a cotizaciones preliminares. El funcionario calificó lo ocurrido como un “teléfono roto” que terminó generando dudas sobre el avance de la iniciativa.
“Se entendió que una solicitud de ofertas no vinculantes o cotizaciones a varios posibles oferentes o proveedores era una licitación, pero no era eso. En efecto, ahí hubo un teléfono roto, pudiéramos decir, se interpretó mal y no era eso lo que se estaba adelantando. Eso se corrigió, ese proceso nosotros lo cerramos”, manifestó.
Ahora, la empresa asegura que está trabajando en una nueva ruta administrativa para garantizar que los recursos y la contratación se desarrollen bajo un proceso más estructurado.
¿Y qué pasa con la planta de Pescaíto?
La desalinizadora de Pozos Colorados no reemplaza el proyecto que está previsto para Pescaíto. Por el contrario, la estrategia planteada para Santa Marta contempla sumar diferentes fuentes de producción de agua para incrementar la oferta disponible en el sistema de acueducto.
La discusión sobre Pozos Colorados había estado acompañada de cuestionamientos políticos sobre quiénes serían los beneficiarios de esa infraestructura. Frente a esa controversia, se supo que la producción será integrada a la red y, por tanto, estará disponible para toda la población.
El planteamiento de Essmar es que Santa Marta necesita producir mucha más agua de la que actualmente tiene disponible, independientemente del sector donde se construya cada infraestructura.
El problema no es solamente producir agua
Pero esta crisis del agua en Santa Marta no se resuelve únicamente construyendo desalinizadoras, pues, la propia Essmar reconoce que existe un déficit importante en infraestructura de acueducto y alcantarillado y que la ciudad enfrenta un desafío adicional por su crecimiento urbanístico.
Justo los constructores asociados a Camacol proyectan aproximadamente 25.000 nuevas unidades habitacionales durante los próximos cinco o diez años, una dinámica que incrementará la presión sobre los servicios públicos.
La empresa calcula, además, que Santa Marta podría incorporar cerca de 66.000 nuevos usuarios al sistema durante los próximos cinco años, entre nuevos desarrollos y usuarios que actualmente no están normalizados.
“A los constructores, a nadie le conviene que esta empresa sea débil, por el contrario, les conviene que esta empresa sea fortalecida. Nos consideramos todos, sector público y privado, los aliados de un nuevo desarrollo territorial para Santa Marta y todos vamos a sumar los esfuerzos”, sostuvo Millán.
La meta, según el funcionario de la Essmar, es que las perspectivas de crecimiento inmobiliario puedan ir acompañadas de una capacidad cada vez mayor de Essmar para garantizar agua y saneamiento.
Un plan de choque ante el Fenómeno de El Niño
Pero mientras avanzan las grandes obras, la Alcaldía de Carlos Pinedo y demás autoridades también preparan medidas para enfrentar la coyuntura climática que se aproxima. Se ha confirmado que la Empresa de Servicios Públicos de Santa Marta, Essmar, trabaja en un plan de choque de obras de contingencia para aumentar la producción de agua ante el Fenómeno de El Niño. La inversión estimada para estas intervenciones estaría entre $16.000 y $20.000 millones.
Estos recursos serían destinados a proyectos de diferentes escalas que permitan incrementar la producción en los próximos meses. Incluso, se dijo que actualmente Essmar recauda apenas el 56 % de lo que factura, una situación que limita su capacidad para sostener y ampliar la prestación del servicio.
Por eso, además de aumentar la producción, la empresa pretende normalizar entre 30.000 y 35.000 usuarios que actualmente no estarían formalizados, incrementar el número de suscriptores y mejorar el recaudo.
La estrategia ahora será busca que la empresa tenga una mayor capacidad financiera para responder a las necesidades de Santa Marta.
Así, la solución al déficit de agua se plantea en varios frentes: desalinizadoras, El Curval, pozos, obras de contingencia, ampliación de redes, nuevos usuarios y fortalecimiento financiero de Essmar.
¿Qué dicen los veedores sobre las plantas desalinizadoras?
La confirmación de Pozos Colorados como ubicación de la desalinizadora del sur, pues claramenterepresenta uno de los principales avances anunciados por la nueva administración de Essmar. Sin embargo, algunos veedores expresan reparos a esos proyectos que, dicho sea de paso, necesitarán sí o sí ser socializados con los ciudadanos y demás sectores.
Luis Miguel Moisés, veedor del agua, considera que el problema de la ciudad no se limita a la falta del recurso, "sino a las deficiencias de planeación, redes e infraestructura, y advierte que antes de comprometer los recursos destinados a la planta deberían resolverse varias inquietudes técnicas, contractuales y financieras".
“La planta desalinizadora no responde a las realidades y necesidades que tiene Santa Marta, puesto que es una solución que está diseñada para atender situaciones de desabastecimiento en lugares como zonas desérticas o zonas insulares o por fuera del trópico. Santa Marta tiene un problema de agua y lo vivimos cada uno de los samarios y samarias, pero el problema es de planeación, no realmente de falta de agua. Santa Marta tiene una fábrica de agua natural y lo que ha hecho es construir alrededor o en contra de ese proceso natural que tiene. Entonces las plantas desalinizadoras, partiendo de ahí, eran problemáticas”, sostuvo Moisés en diálogo con La FM.
Le tienen la lupa puesta a los terrenos donde se construirán las desalinizadoras
El veedor también puso la lupa sobre el terreno, los diseños y los costos de operación. Según explicó, ha llevado sus alertas ante la Procuraduría y la Contraloría y considera que existen interrogantes que deben ser resueltos antes de avanzar con la ejecución de los recursos. Entre sus principales reparos menciona la situación jurídica de varios lotes, la supuesta falta de diseños definitivos, el tamaño del polígono y la ausencia de estudios de costos operativos y tarifarios. Sin embargo, todo parece indicar que ya el Gobierno aclaró el "mal entendido" y este proyecto continuará.
¿Y los costos operativos quién los cubrirá?
Pero el veedor también cuestiona que no se haya realizado un estudio de OPEX, es decir, de los costos operativos, y pone como ejemplo el proyecto de generación solar que se ha mencionado para alimentar la planta. En su concepto, sin una evaluación completa de esos costos y del impacto que tendría sobre la tarifa, no es posible determinar cuánto terminarían pagando los usuarios por el agua producida mediante este sistema. En el caso puntual de la zona de Pescaíto expresó que "lamentablemente, por estar ubicada dentro de una zona consolidada, cerca de la Sociedad Portuaria donde se plantea, y el parque solar sería ubicado en Buritaca, para alimentar la planta tendría la obligación de inyectar esa energía producida al sistema".
"Sería una mentira completamente decir que eso abarataría los costos energéticos y lo que impactaría es la tarifa final, donde básicamente, sin estudios de tarifa, podemos concluir que el precio final de los samarios tendríamos que pagar entre cinco y seis, hasta siete veces más de lo que estamos pagando actualmente”, señaló.
¿Y qué decir de la infraestructura de la ciudad?
Según su planteamiento, hay sectores sin infraestructura suficiente y otros donde las tuberías son antiguas o presentan daños, por lo que incluso con una mayor producción habría dificultades para llevar el agua de manera continua a los hogares.
“Si en el hipotético caso que mañana estuviese construida, mañana estuviera en funcionamiento, se inyectara esa agua a la gente de Santa Marta, la mayoría no le llegaría agua porque nuestros problemas, insisto, son de planeación. Tenemos un problema serio de redes. Hay barrios donde no tienen redes, hay barrios donde el acueducto o las redes son obsoletos, hay barrios donde las tuberías están dañadas y básicamente el agua no llegaría. Finalmente, el agua tendría que llegar como está llegando, vía carrotanques. Entonces el problema de fondo es que la planta desalinizadora no responde a Santa Marta”, aseguró.
Ciudadanos piden que se acabe la crisis histórica
Lo cierto es que más allá de la discusión sobre la ubicación, los diseños o los costos de las desalinizadoras, en los barrios de Santa Marta hay una preocupación mucho más sencilla y es tener agua de manera permanente en sus casas. Para muchos ciudadanos, la crisis se ha convertido en un problema de años que afecta las tareas cotidianas, el comercio y la calidad de vida.
“Nosotros no somos expertos en plantas ni en contratos, pero sí sabemos lo que es abrir la llave y que no salga una gota. Santa Marta lleva años con este problema y lo que queremos es una solución definitiva. Si las desalinizadoras pueden ayudar a que tengamos agua todos los días, pues que se hagan, pero que se hagan bien y pensando en toda la ciudad", anotó Dayana Bacca, residente de la zona de Pozos Colorados.
"Lo que los samarios queremos es agua": ciudadanos
También hay quienes consideran que la discusión no debería convertirse únicamente en una pelea política o técnica, mientras miles de familias continúan dependiendo de carrotanques o de sistemas de almacenamiento para poder garantizar el agua en sus hogares.
“Lo que queremos los samarios es agua. Llevamos demasiado tiempo escuchando anuncios, proyectos y planes, pero el problema sigue ahí. No importa si el agua viene de una desalinizadora, de El Curval o de otra fuente; lo importante es que llegue a nuestras casas, que sea continua y que no tengamos que estar esperando un carrotanque cada vez que se seca la llave", expresó Juan José Puche, residente del barrio Pescaíto.
Y para otros ciudadanos, el verdadero éxito del proyecto tendrá que medirse cuando la infraestructura esté funcionando y el agua llegue efectivamente a los hogares de todos los sectores, incluidos los barrios que históricamente han sufrido mayores dificultades de abastecimiento.
“Santa Marta es una ciudad turística, pero primero tiene que garantizarle agua a su propia gente. Queremos que nuestros hijos crezcan sin vivir lo mismo que nosotros, esperando que llegue el agua o llenando tanques cuando sabemos que habrá servicio. Si esta inversión es para acabar con ese problema histórico, bienvenida sea, pero necesitamos que se cumpla y que el beneficio llegue a todos", dijo César Mosquera.
Claves del tema, en cuatro preguntas:
¿Dónde estará ubicada la segunda desalinizadora de Santa Marta?
La segunda planta estará ubicada en el predio La Esperanza, en el sector de Pozos Colorados. El gerente de Essmar, David Millán Orozco, confirmó que el terreno, que ya había sido identificado desde 2025, finalmente fue registrado como un nuevo activo de la empresa. Este paso permite avanzar con el proyecto que contempla instalar allí la denominada desalinizadora del sur.
¿Cuándo estaría lista la desalinizadora de Pozos Colorados?
De acuerdo con el cronograma mencionado por el gerente de Essmar, la expectativa es que la planta pueda estar instalada a más tardar en los próximos 36 meses. El proyecto hace parte de las inversiones respaldadas con recursos del Gobierno nacional, mientras la empresa adelanta el proceso administrativo y financiero necesario para avanzar hacia su ejecución.
¿Cuánta agua aportará esta nueva planta y qué otras obras hacen parte de la solución?
La desalinizadora del sur tendría una capacidad proyectada de 600 litros por segundo, pero no será la única fuente que ayudará a aumentar la oferta de agua. La estrategia también contempla la planta de El Curval, con una producción estimada de entre 350 y 400 litros por segundo; una planta en Taganga, que aportaría entre 14 y 15 litros por segundo; además de los pozos que actualmente captan agua del acuífero. La idea es sumar toda esa producción al sistema de Santa Marta.
¿El agua de las desalinizadoras será solamente para algunos sectores de Santa Marta?
No. Uno de los puntos que el gerente de Essmar quiso dejar claro es que el agua producida por estas infraestructuras se integrará a la red general del Distrito. Por lo tanto, no estaría destinada exclusivamente a Pozos Colorados, Pescaíto, sectores turísticos o determinados estratos. Según Millán, el propósito es que la nueva oferta permita prestar el servicio a la población de Santa Marta en sus diferentes sectores y usos.