La Superintendencia Nacional de Salud ordenó la intervención forzosa para administrar, por un año, el Hospital Departamental de San Andrés, Providencia y Santa Catalina. Como agente especial interventora designó a la médica Marjorie Englehard Archbold. La decisión se conoció este 16 de octubre y obedece, según la entidad, a que el hospital ha incumplido desde 2022 los planes de mejoramiento que se le pidieron.
Entre el 29 de septiembre y el 2 de octubre, la Superintendencia realizó acciones de inspección y vigilancia en el hospital, que es de tercer nivel de complejidad y atiende a más de 60.000 usuarios en la isla. De sus 59 servicios habilitados, 13 no se estaban prestando. Tampoco había especialistas disponibles de forma permanente, y se registraron dificultades para garantizar servicios como cardiología pediátrica, oncología, reumatología y neumología.
El hospital cuenta con un solo cirujano general para atender distintos servicios al mismo tiempo. Además, hay pacientes que llevan más de un año en lista de espera para una cirugía y 3.676 estudios de radiología que siguen sin ser leídos.
La entidad también registró deterioro de la infraestructura, equipos en condiciones inadecuadas e incumplimiento de protocolos de bioseguridad. Esto, según el reporte, genera riesgos para los pacientes en procesos como la prevención de infecciones, la limpieza y desinfección, la esterilización, la seguridad en las transfusiones y el funcionamiento del laboratorio clínico.
Medicamentos y una máquina que no se instala
La Supersalud identificó faltantes de medicamentos e insumos esenciales, falta de control en el inventario y en la entrega de estos productos, y fallas en su almacenamiento y conservación.
La entidad documentó además que el hospital recibió un anticipo del 50%, equivalente a 858 millones de pesos, para comprar una máquina de tratamiento de residuos biológicos. El equipo no se ha entregado porque el hospital no ha hecho las adecuaciones físicas necesarias para instalarlo.
La situación financiera
En lo financiero, la Superintendencia encontró problemas de sostenibilidad y poca confiabilidad en la información de los estados financieros, lo que impide saber con certeza cuál es la situación económica del hospital. También reportó un rezago en la facturación de cerca de 3.605 millones de pesos, con corte a diciembre de 2025, y la ausencia de acciones efectivas para recaudar.
El estudio técnico concluyó que estas dificultades, junto con las fallas de dirección, de atención y administrativas, ponen en riesgo la continuidad operativa del hospital.
Qué busca la intervención
La medida se suma a las 30 órdenes que la Supersalud dio el 8 de octubre a la Gobernación del Archipiélago y a la gerencia del hospital. Con ambas decisiones, la entidad busca restablecer la dirección y el control institucional, proteger la continuidad de los servicios, reducir los riesgos identificados y cuidar los recursos destinados a la salud.
Preguntas clave para entender la noticia
¿Por qué intervino la Supersalud el Hospital Departamental de San Andrés?
La Superintendencia intervino el hospital por el incumplimiento de los planes de mejoramiento desde 2022, que ha derivado en fallas en la atención y la seguridad de los pacientes, y en problemas administrativos y financieros.
¿Cuánto durará la intervención del Hospital de San Andrés?
La intervención forzosa para administrar durará un año. La Supersalud designó como agente especial interventora a la médica Marjorie Englehard Archbold.
¿Qué servicios del Hospital de San Andrés no se estaban prestando?
De los 59 servicios habilitados, 13 no se prestaban. La Supersalud también registró dificultades para garantizar cardiología pediátrica, oncología, reumatología y neumología, además de que el hospital tiene un solo cirujano general.
¿Cuál es la situación financiera del Hospital de San Andrés?
La Supersalud encontró problemas de sostenibilidad y poca confiabilidad en los estados financieros, junto con un rezago en la facturación de cerca de 3.605 millones de pesos a diciembre de 2025.