Escombros del terremoto en Colombia: explican cómo se manejarán los restos de los edificios caídos

Entre los restos que pueden quedar después del colapso de un edificio están el concreto, los ladrillos, los bloques, los metales, los vidrios y otros materiales.
La respuesta depende del tipo de material y de las decisiones que adopten las autoridades responsables de la emergencia. Crédito: Colprensa

Después de un terremoto, una de las tareas que comienza cuando pasa la emergencia es retirar los escombros que dejan las estructuras afectadas o que colapsaron. Esto no consiste solamente en recoger los restos y llevarlos a otro lugar. El material debe ser retirado de manera organizada, teniendo en cuenta las condiciones de seguridad de las zonas afectadas y el tipo de residuos que dejó cada construcción.

Entre los restos que pueden quedar después del colapso de un edificio están el concreto, los ladrillos, los bloques, los metales, los vidrios y otros materiales. También pueden encontrarse objetos que estaban dentro de los inmuebles y que quedaron atrapados entre los restos.

Por eso, antes de comenzar con la remoción, es necesario revisar las condiciones de las estructuras. Una edificación que presenta daños todavía puede representar un riesgo, por lo que las autoridades deben determinar qué zonas pueden ser intervenidas y bajo qué condiciones se pueden adelantar los trabajos.

Mientras se realizan estas tareas, también se busca recuperar el acceso a calles y espacios que hayan quedado bloqueados por los materiales.

¿A dónde llevan los escombros después de un terremoto?

La respuesta depende del tipo de material y de las decisiones que adopten las autoridades responsables de la emergencia. La normativa ambiental contempla diferentes destinos para los RCD.

Una parte puede llegar a centros de tratamiento y/o aprovechamiento, donde los residuos son separados, clasificados, tratados y almacenados temporalmente. En estos lugares se busca recuperar materiales que puedan reincorporarse a procesos productivos o utilizarse nuevamente en actividades relacionadas con la construcción.

Cuando los materiales ya no pueden ser aprovechados, deben trasladarse a sitios de disposición final de RCD autorizados por la autoridad ambiental competente. Estos lugares están destinados a recibir el material residual y aquellos residuos pétreos que, por sus características, no pudieron ser aprovechados.

En una emergencia también puede existir un acopio temporal, mientras se organiza el traslado definitivo. Un ejemplo documentado por la Contraloría General de la República, en el marco de la reconstrucción del archipiélago de San Andrés, Providencia y Santa Catalina, muestra que los RCD fueron llevados a sitios de acopio dispuestos por el municipio y la UNGRD antes de continuar con su manejo. En ese caso, el material fue separado y clasificado, y se contempló el aprovechamiento del concreto proveniente de demoliciones.

Por eso, no existe un único lugar nacional al que se lleven todos los escombros producidos por un terremoto. El destino se determina según la emergencia, el territorio, las características de los residuos y los sitios autorizados disponibles.

¿Cómo se retiran los escombros de los edificios que colapsaron?

Los equipos encargados de atender la emergencia deben establecer las condiciones de la estructura y determinar cómo se puede ingresar a la zona sin poner en riesgo a quienes participan en los trabajos.

Una vez se define la forma, se procede con el retiro de los materiales. La maquinaria y el personal deben trabajar de acuerdo con las características de cada sitio, ya que no todos los colapsos tienen las mismas condiciones.

Los residuos pueden ser llevados a puntos de acopio o directamente a los lugares que se establezcan para su disposición, dependiendo de la organización definida para la emergencia. En este proceso también es importante separar los materiales cuando sea posible, especialmente aquellos que pueden tener algún tipo de aprovechamiento.

El concreto, los ladrillos y otros residuos de construcción pueden quedar en grandes volúmenes cuando se produce el colapso de un edificio. Por esta razón, para movilizar estos restos se requiere coordinación. Los vehículos deben llevar los materiales hacia los sitios definidos y evitar que sean abandonados en espacios públicos o terrenos que no estén destinados para recibirlos.

El retiro de los restos también permite recuperar las zonas afectadas

Los escombros no solamente ocupan el espacio donde estaba la construcción. Cuando un edificio cae sobre una calle, por ejemplo, los materiales pueden bloquear el paso de vehículos y dificultar el ingreso de los equipos de emergencia.

Por eso, retirar estos elementos es una tarea que está relacionada con la recuperación de las zonas afectadas. Liberar las vías permite avanzar con otras labores posteriores al terremoto y facilita el acceso de las autoridades, los equipos de atención y la maquinaria.

Sin embargo, la rapidez no puede estar por encima de la seguridad. Algunas estructuras pueden quedar parcialmente afectadas y presentar elementos inestables. En esos casos, la intervención debe hacerse bajo criterios técnicos para determinar si es posible retirar determinadas partes o si se necesita una intervención diferente.

No todas las construcciones dañadas tienen que ser manejadas de la misma forma. La decisión depende de las condiciones que presente cada inmueble y de la evaluación realizada después del movimiento sísmico.

¿Por qué es importante manejar correctamente los escombros?

Los residuos de una estructura colapsada pueden ocupar grandes cantidades de espacio y dificultar las labores posteriores al terremoto. Su retiro organizado ayuda a recuperar las zonas afectadas y facilita el trabajo de los equipos de emergencia.

¿Qué materiales quedan después del colapso de un edificio?

Pueden encontrarse concreto, ladrillos, bloques, metales, vidrios, madera y otros elementos que hacían parte de la construcción o que se encontraban dentro del inmueble.

¿Los escombros se pueden dejar en cualquier lugar?

No. El material debe ser recogido y trasladado a los lugares establecidos para su manejo y disposición. Abandonarlo en calles, zonas verdes, cuerpos de agua o terrenos no destinados para ese propósito puede generar nuevos problemas en las zonas afectadas.