Mientras las autoridades mantienen la atención en las comunidades afectadas por el terremoto que sacudió varias regiones del país, comienzan a conocerse los primeros reportes sobre las consecuencias que dejó la emergencia en el patrimonio cultural colombiano.
Museos, iglesias y colecciones históricas figuran entre los bienes afectados, aunque las evaluaciones técnicas todavía están en desarrollo. Óscar Gaona, representante en Colombia del Consejo Internacional de Museos (ICOM), organización fundada hace 80 años en alianza con la UNESCO, encargada de asesorar temas relacionados con los museos, explicó que la recopilación de información avanza de manera paralela a las labores humanitarias.
Balance de afectaciones
“Estamos en la fase de supervivencia y donde la vida es lo más importante en este momento”, afirmó, al señalar que las dificultades de acceso a algunas zonas, especialmente en Chocó, han impedido contar con diagnósticos más detallados.
Pese a ello, ICOM Colombia ya cuenta con un balance preliminar. “Tenemos un balance de más de 22 museos afectados en esa región del centro y Pacífico colombiano, el occidente colombiano”, indicó Gaona.
El representante del organismo internacional explicó que la información disponible aún es limitada y que en muchos casos, proviene de observaciones iniciales realizadas por ciudadanos o gestores culturales.
“No hay un reporte técnico todavía”, señaló al referirse tanto a museos como a templos religiosos afectados por el movimiento telúrico.
Entre los inmuebles patrimoniales impactados se encuentra la Catedral Basílica de Manizales, cuyos daños han sido ampliamente visibles. Sin embargo, Gaona advirtió que también existen otras iglesias con afectaciones internas que aún deben ser evaluadas por especialistas.
Museo de Arte de Pereira
Uno de los casos que más preocupa al sector cultural es el del Museo de Arte de Pereira. Según el reporte recibido por ICOM Colombia, la infraestructura sufrió graves daños.
“Está muy afectado en su planta física. Muy afectado es que incluso se cayeron o se vinieron al piso partes de las paredes de algunos espacios”, explicó.
Aunque las afectaciones estructurales son motivo de alerta, la principal preocupación se concentra en las colecciones patrimoniales. De acuerdo con Gaona, las piezas arqueológicas aparecen entre las más vulnerables debido a la forma en que se almacenan en muchos museos del país.
Colecciones arqueológicas son las más afectadas
Sobre el caso del Museo Rayo, en Roldanillo (Valle del Cauca), Óscar Gaona señaló que la información disponible sigue siendo limitada y que aún no existe un diagnóstico técnico definitivo sobre el alcance de los daños.
“Lo que se sabe en términos generales es que las colecciones arqueológicas son las más afectadas en estos museos hasta el momento, en ese reporte preliminar”. dijo.
Según explicó, numerosas piezas se encontraban en estanterías que colapsaron o recibieron el impacto de fragmentos de techos y paredes.
“Usted tiene unas cerámicas antiguas, precolombinas, y se le vienen abajo o le cae un techo, pues no queda nada”, afirmó.
El experto advirtió que en muchos casos la restauración resulta extremadamente compleja. “Tiene 10, 20, 30 cerámicas en una estantería. ¿Cuando pasa esto cómo reconstruye? ¿Cómo restaurar eso?”, cuestionó.
A esta situación se suma un problema adicional: la falta de aseguramiento de gran parte de las colecciones museales del país.
“La mayoría de colecciones no están aseguradas en Colombia”, señaló Gaona, quien atribuyó esta situación a vacíos existentes en la legislación relacionada con la protección patrimonial.
Retos con las pólizas en el arte
Según explicó el experto, la ausencia de pólizas especializadas deja a numerosas instituciones sin respaldo para afrontar pérdidas derivadas de desastres naturales.
“Los museos pierden sus colecciones y por eso, cuando hay posibilidades de restauración, hay que buscar ayuda nacional o internacional”, indicó.
Respecto a las edificaciones históricas que lograron mantenerse en pie, Gaona señaló que factores como las características del terreno, la ubicación geográfica y los métodos de construcción influyeron en el comportamiento de las estructuras durante el sismo.
Sin embargo, insistió en que la siguiente etapa deberá enfocarse en evaluaciones técnicas y estructurales, antes de permitir el ingreso de especialistas en conservación y restauración.
Mientras continúan llegando reportes desde distintas regiones del país, ICOM Colombia mantiene el monitoreo de la situación.
“Seguimos recibiendo reportes de museos. Como les digo, en este momento lo importante es la vida”, señaló Gaona, al reiterar que la magnitud real de los daños sobre el patrimonio cultural colombiano solo podrá conocerse en plenitud con las evaluaciones técnicas que se desarrollarán en las próximas semanas.
Clave del tema, en cuatro preguntas:
¿Qué balance preliminar existe sobre los museos afectados por el terremoto?
Según el Consejo Internacional de Museos (ICOM) Colombia, los primeros reportes indican que al menos 22 museos presentan algún tipo de afectación en la región occidental del país. Sin embargo, las evaluaciones técnicas continúan y el alcance real de los daños aún está por determinarse.
¿Cuáles son los espacios culturales que generan mayor preocupación?
Uno de los casos más delicados es el del Museo de Arte de Pereira, que registra daños importantes en su infraestructura, incluyendo afectaciones en muros y espacios internos. También se mantiene el seguimiento al estado del Museo Rayo, en Roldanillo, sobre el que todavía no existe un diagnóstico técnico definitivo.
¿Qué tipo de colecciones resultaron más vulnerables?
Las colecciones arqueológicas figuran entre las más afectadas. Muchas piezas se encontraban almacenadas en estanterías que colapsaron o fueron impactadas por elementos desprendidos de techos y paredes, lo que podría ocasionar pérdidas irreparables para el patrimonio cultural.
¿Por qué la recuperación del patrimonio representa un desafío adicional?
Además de los daños físicos, gran parte de las colecciones museales del país no cuentan con seguros especializados. Esto obliga a las instituciones a buscar apoyo nacional e internacional para financiar procesos de restauración, conservación y reconstrucción una vez concluyan las evaluaciones técnicas.