Terremoto en Cali| Oró, gritó y esperó: así sobrevivió un hombre bajo los escombros de Torres del Limonar en Capri

Carlos Esteban Rebolledo, de 35 años, permaneció 35 horas sepultado bajo los escombros de Torres del Limonar, hasta que los organismos de socorro lograron escucharlo, encontrarlo y rescatarlo con vida.
Así fueron las labores de búsqueda de sobrevivientes en el edificio Torres del Limonar, Capri Crédito: La FM

Dos semanas después del devastador terremoto que sacudió a Cali, continúan conociéndose historias de supervivencia de quienes quedaron atrapados bajo los escombros.

Una de ellas es la de Carlos Esteban Rebolledo, un hombre de 35 años que, sin saber siquiera qué había ocurrido con la estructura, pasó 35 horas bajo los escombros del edificio Torres del Limonar, esperando escuchar una voz que le confirmara que no estaba solo.

Su historia comenzó cuando intentaba evacuar su unidad residencial. Había logrado llegar al lobby y estaba a solo cuatro metros de la salida cuando el edificio colapsó.

"En el momento del terremoto yo salí al lobby, iba a desactivar la puerta y ahí se me vino todo encima. Yo casi llego, estuve a 4 metros de salir de ahí. Pero justo en ese momento se me cayó todo encima", relató.

Carlos quedó atrapado bajo una enorme cantidad de concreto. En medio de la oscuridad, no sabía qué había ocurrido ni alcanzaba a dimensionar la magnitud del colapso. Pensó que algunas paredes habían cedido sobre él, pero no imaginaba que todas las torres habían colapsado.

"Yo no sabía qué había pasado, no sabía que mi edificio había colapsado. Yo pensé que habían colapsado unas paredes o algo encima mío, pero no todas las torres”, agregó.

Treinta y cinco horas entre escombros y silencio

Con el paso de las horas, la incertidumbre se convirtió en su principal enemigo. Carlos no sabía cuánto tiempo tendría que permanecer allí, tampoco sabía si los rescatistas lograrían encontrarlo.

Él intentó hacerse escuchar una y mil veces. "(...) Si yo grité mil veces o 500 veces es poquito. Yo gritaba y nadie me escuchaba, yo decía dentro de mí -"Que me escuche alguien, por favor, de alguna forma y me saquen de aquí"-, estaba desesperado", contó.

Pero gritar permanentemente también significaba gastar energía y aire. Por eso, durante las horas que permaneció atrapado tuvo que alternar los momentos de desesperación con periodos de silencio para intentar escuchar cualquier señal proveniente del exterior.

En medio de la oscuridad, también pensaba en su familia, especialmente en su abuela. "Yo pensaba en mi abuela. Yo decía -"¿mi abuela estará viva?, ella estará en el apartamento, ¿qué pasó, ¿qué fue lo que se cayó?"-. Lo único cierto, es que yo sentía mucha presión encima. Yo los sentía a todos encima y yo gritaba durísimo", indicó.

La situación era crítica. Carlos sentía la presión del concreto sobre su cuerpo y, en algunos momentos, la dificultad para respirar. "Yo sentía que me faltaba la respiración, pero también sentía que me entraba un aire frío de algún lado, no sé de dónde. Gracias a Dios", relató.

La oración que lo sostuvo mientras esperaba el rescate

Sin saber cuánto tiempo tendría que permanecer atrapado, Carlos encontró en la oración una manera de mantenerse concentrado y conservar la esperanza.

Ahí, bajo los escombros, recordó las oraciones que su abuela le había enseñado y comenzó a repetirlos mientras esperaba que alguien pudiera encontrarlo.

"Yo estaba desesperado y empecé a orar unas oraciones que mi abuela me enseñó y unos rosarios. Todo el tiempo decía -"Dios mío, dame esta oportunidad. Prometo que salgo vivo de aquí y yo cambio mi vida"-", prometió.

También recordó un pasaje bíblico que, según cuenta, repitió durante las horas bajo los escombros. "Yo tengo fe que me vas a sacar, Dios. Creo en ti, Señor. Jeremías 33:3 dice -"Clama a mí y yo te responderé, y te mostraré cosas ocultas que tú jamás has visto"-. Todo lo oré con una fe bravísima", concluyó.

Mientras Carlos permanecía atrapado, los equipos de búsqueda continuaban trabajando en la estructura colapsada. La operación requería extrema precisión, pues cualquier movimiento podía poner en riesgo tanto al sobreviviente como a los propios rescatistas.

En un momento de la noche, Carlos escuchó voces. "Yo escuchaba a la gente pidiendo -"¡Silencio!"- Yo grité con todas mis fuerzas -"¡Aquí estoy!"-. Por ahí a las 11 o 12 de la noche" dijo.

Sin embargo, sus gritos no eran suficientes para que los equipos pudieran determinar exactamente dónde se encontraba.

Los rescatistas utilizaron equipos especializados de ultrasonido y sensores para localizarlo entre la estructura. La tecnología permitió detectar señales en medio de toneladas de concreto donde la voz de Carlos difícilmente podía ser identificada desde la superficie.

"Para escucharlo se utilizaron unas máquinas de ultrasonido especializadas. Unos sensores. Si no, por más fuerte que él gritara, nunca lo íbamos a escuchar", relató un allegado de Carlos, quien, además, acompañó las labores de rescate.

Más de seis horas para sacarlo con vida

Una vez localizado, comenzó otra etapa de la operación: sacar a Carlos de la estructura sin provocar un nuevo colapso ni poner en riesgo su vida.

El rescate fue minucioso y se extendió durante más de seis horas. Los organismos de socorro debieron retirar cuidadosamente los escombros hasta abrir el espacio necesario para llegar hasta él.

Después de 35 horas sepultado, Carlos finalmente fue extraído con vida. Su rescate se convirtió en uno de los momentos más impactantes de las operaciones adelantadas en Torres del Limonar, una estructura que quedó completamente colapsada tras el terremoto del 10 de agosto.

Carlos no fue el único sobreviviente. Durante las primeras horas de búsqueda, los organismos de socorro lograron rescatar a más de 20 personas con vida de los escombros del edificio.

Entre los sobrevivientes identificados estuvieron: Diana Troncoso, Elsy Lozano, Juan Sebastián Gómez, Juan Felipe Gómez, Yesica Andrea Perenguez y un bebé.

Pero la tragedia también dejó un saldo doloroso. Durante las labores de búsqueda y recuperación fueron encontrados más de 20 cuerpos bajo los escombros.

En medio de esa tragedia, la historia de Carlos quedó como uno de los testimonios de supervivencia que marcaron las labores de rescate en Cali.

Durante 35 horas permaneció en la oscuridad, sin saber exactamente qué había ocurrido y sin certeza de que alguien pudiera encontrarlo. Gritó, esperó, escuchó y oró. Hasta que, finalmente, los equipos de rescate lograron escucharlo.

Claves del tema:

¿Quién es Carlos Esteban Rebolledo, sobreviviente de Torres del Limonar?

Carlos Esteban Rebolledo es un ciudadano de 35 años que sobrevivió al colapso de Torres del Limonar, en el barrio Capri, al sur de Cali. El hombre quedó atrapado cuando intentaba evacuar el edificio y fue localizado y rescatado con vida después de permanecer aproximadamente 35 horas bajo los escombros.

¿Cómo sobrevivió Carlos 35 horas bajo los escombros en Cali?

Durante las horas que permaneció atrapado, Carlos intentó administrar sus fuerzas y su respiración, alternando momentos en los que gritaba para pedir ayuda con periodos de silencio para escuchar a los rescatistas. También recurrió a la oración y a los rosarios que había aprendido de su abuela para mantener la esperanza mientras esperaba ser localizado.

¿Cómo encontraron a Carlos entre los escombros en Cali?

Los organismos de socorro utilizaron equipos especializados, incluidos sensores y tecnología de ultrasonido, para detectar señales de Carlos entre los escombros. Sus gritos por sí solos no permitían establecer con precisión su ubicación, por lo que los equipos tecnológicos fueron fundamentales para localizar el punto donde permanecía atrapado.

¿Cuánto duró el rescate de Carlos en Torres del Limonar?

Después de localizarlo, los organismos de socorro adelantaron una operación cuidadosa que se prolongó durante más de seis horas. La complejidad de la estructura colapsada obligó a los rescatistas a retirar los escombros de manera minuciosa hasta lograr liberar a Carlos y sacarlo con vida después de 35 horas de estar sepultado.