El departamento del Cauca atraviesa uno de sus momentos más críticos en materia de orden público. Tras los recientes ataques violentos que han sacudido la región, el Consejo Regional Indígena del Cauca (CRIC) emitió un enérgico pronunciamiento contra el Bloque Occidental Jacobo Arenas de las disidencias de las Farc, calificando sus acciones violentas como crímenes de guerra y terrorismo puro.
Desmontando el cinismo: No fueron "errores militares"
La organización reaccionó con firmeza ante el comunicado del grupo armado ilegal, en el que intentaron justificar el atentado perpetrado el pasado 25 de abril en la vía Panamericana, entre Popayán y Cali.
Para el CRIC, las explicaciones de ese grupo al margen de la ley carecen de validez y son cínicas.
"No fue un simple 'incidente' ni 'daños colaterales'. Los hechos han sido ataques directos y premeditados contra la población civil", señaló la organización.
El CRIC denuncio que la masacre de 23 civiles y los más de 70 heridos en la vía Panamericana, no solo viola el Derecho Internacional Humanitario (DIH), sino que demuestra una táctica deliberada de terror para ejercer control territorial y facilitar actividades de narcotráfico.
De proyecto político a estructura criminal
Uno de los puntos más agudos del pronunciamiento es la pérdida de legitimidad ideológica de las disidencias.
Según el CRIC, ese grupo armado ilegal ha abandonado cualquier rastro de transformación social para convertirse en una "estructura terrorista, fascista y paramilitar".
La autoridad indígena advirtió que al instalar explosivos sin distinción de objetivos y asesinar indiscriminadamente, esa guerrilla se ubica fuera de cualquier marco político.
"Esta aberración confirma que no existe coherencia. Mientras intentan justificar lo injustificable, sus acciones demuestran que su verdadero interés es mantener el control armado para sostener su falsa revolución", enfatiza el comunicado.
Un llamado a la verdad
El pronunciamiento concluyó con una sentencia tajante sobre la naturaleza actual de estos grupos armados en el Cauca.
Para el movimiento indígena, ni el dinero del "traqueteo" ni el uso del terror podrán comprar la legitimidad que han perdido ante el pueblo colombiano.
"Los criminales no defienden al pueblo ni hacen la revolución", sentenció el CRIC.
La organización señaló que masacrar a la población civil no es una postura política ni marxista-leninista; sino "una traición a la dignidad humana que el departamento del Cauca ya no está dispuesto a tolerar bajo el disfraz de una lucha insurgente".