Deisy Guanaro habló en los micrófonos de La FM sobre su vida en las FARC. Ella fue reclutada por este grupo armado cuando era preadolescente. Sobrevivió a enfrentamientos y violaciones y, una vez pudo rehacer su vida, denunció a la senadora saliente Sandra Ramírez.
La viuda de Manuel Marulanda Vélez, alias Tirofijo, se unió a la guerrilla cuando tenía 17 años y ejerció como enfermera del grupo desmovilizado. Luego de firmar la paz, fue Vicepresidenta del Senado entre 2020 y 2021 y ha sido altamente criticada por los crímenes que cometió junto con la cúpula integral de las FARC en medio del conflicto armado.
Guarano afirmó que cuando ella tenía doce años, la hoy senadora la obligó a desfilar semidesnuda ante la vista de líderes guerrilleros en estado de ebriedad en varias ocasiones y que estos hombres abusaban de ella posteriormente. De acuerdo con su relato, en dos ocasiones, hizo esto con ella y aseguró que no fue la única menor de edad que vivió este delito.
En su denuncia, habla de Pablo Catatumbo como uno de sus victimarios; también habla de otro sujeto, a quien no identifica. Además, el suceso habría ocurrido frente a la vista de otros líderes de las extintas FARC. Lo mismo habría sucedido, con al menos otras quince menores de edad.
"Sandra Ramírez me obligó a colocarme ropa interior para mujeres adultas. En ese entonces yo tenía 12 años y no solamente a mí, sino niñas, como más o menos 15 niñas y en ese entonces nos obligó a vestirnos con ropa interior de color negra y me obligó a mí, a las otras niñas a desfilar en frente de todos esos comandantes que estaban borrachos. Y desafortunadamente para mí en ese en esa ocasión me abusó Pablo Catatumbo en fue una violación colectiva. Nos manosearon en frente de todos esos entre ellos mismos veían cómo nos abusaban y fue un abuso totalmente humillante y doloroso por Pablo Catatumbo y no solamente me mandó abusar de este pedófilo, sino que también al otro día hizo la misma situación. Lo único que cambió fue el color de la ropa interior. Volvió a mandarme a usar de otro hombre, de otro pedófilo, otro viejo que fue una violación impresionantemente dolorosa, porque yo era una niña de 12 años, había acabado de cumplir 12 años", denunció.
La impunidad de la JEP y amenazas de muerte
Guarano asegura, además, que, pese a rendir un testimonio de ocho horas frente a la magistrada Lily Rueda, en medio del macrocaso 07, detallando los hechos anteriormente descritos; lo cierto es que Sandra Ramírez no ha sido convocada a dar versión libre, tampoco ha sido imputada. Asimismo, la víctima denuncia haber realizado derechos de petición con el fin de conocer la continuidad de su proceso, pero no recibir respuestas.
No obstante, la mujer afirma que por denunciar a Ramírez ante entidades de justicia ha visto su vida afectada. Dice que las víctimas han sido "abandonadas totalmente y y aparte del abandono, amenazadas y perseguidas". Sobre las amenaza de muerte, recuerda que ha realizado cuatro denuncias por amenazas de muerte ante la Fiscalía. En ellas, la amedrantan diciendo que la asesinarán y que lo propio harán con sus hijos.
Complicaciones laborales
Deisy Guarano; además, afirma, que por ser denunciante ha perdido opciones laborales: "cuando paso una hoja de vida a algún lado se dan cuenta que soy que es Daisy Guarano la que denuncia y por supuesto me dicen que no". En la actualidad, resume, que "no tengo un un empleo digno por miedo" y que fue despedida de su anterior empleo porque su jefe aseguraba que ponía en riesgo la vida de este y sus familiares por trabajar con ella.
Las víctimas no tienen espacios para dar a conocer su testimonio
En la conversación con La FM, Guarano se refirió a que le era 'indigno' el hecho de que alias Timochenko, Rodrigo Londoño, pudiera salir del país a dar conferencias sobre el proceso de paz y que, en cambio, las víctimas siguieran viviendo como lo hacían. La denunciante afirmó que a estas les estaba prohibido hacer un desplazamiento fuera de la ciudad mayor a 20 kilómetros.
"Ni siquiera a un colegio me han invitado", dice refiriéndose a la nula invitación a espacios en los que se hable sobre el conflicto armado. Concluye que las víctimas deberían ser convocadas a foros en los que se hable de memoria histórica, puesto que ellos merecen la oportunidad de hablar, y no los responsables de los crímenes.
"...las víctimas, las víctimas deberíamos tener la oportunidad de dedicar esas clases de memoria histórica, porque es que nosotros los que sufrimos sí merecemos esa oportunidad, no los victimarios".