La participación de Irán en el Mundial 2026, que se disputará en Estados Unidos, México y Canadá, ha generado un intenso debate en las últimas horas, tras confirmarse un reciente episodio de conflicto bélico: Estados Unidos e Israel lanzaron un ataque simultáneo contra objetivos en Teherán y otras ciudades iraníes, al que Irán respondió con el lanzamiento de misiles hacia territorio israelí y bases militares estadounidenses en la región.
Tras días de tensión y advertencias sobre una posible ofensiva, que se vislumbraba inminente a pesar del aparente progreso de las negociaciones en Ginebra entre las delegaciones iraní y estadounidense, la operación fue finalmente ejecutada, anunciada por el Ministerio de Defensa israelí a las 8:15 a.m., hora de Israel (6:15 GMT).
Minutos después se comenzaron a escuchar explosiones en Teherán y otras ciudades del país, lo que generó reacciones inmediatas en la población: las calles del norte de la ciudad se llenaron de vehículos que bloquearon algunas arterias, padres acudieron rápidamente a los colegios para recoger a sus hijos y se formaron largas colas en cajeros automáticos para retirar efectivo.
En este contexto, aunque la selección iraní mantiene su clasificación asegurada, las tensiones geopolíticas y las dificultades logísticas han puesto sobre la mesa diferentes escenarios de riesgo que podrían afectar su participación en el Mundial 2026. La situación combina factores deportivos, diplomáticos y de seguridad, lo que genera incertidumbre sobre la presencia efectiva de Irán en algunas sedes y sobre la posibilidad de que se adopten medidas excepcionales por parte de la FIFA para garantizar la integridad del torneo.
Irán sigue clasificado: ¿está sancionado?
Por el momento, Irán conserva su plaza para el torneo. La FIFA no ha iniciado ningún proceso de exclusión y su postura oficial ha sido monitorear la situación sin anunciar sanciones deportivas.
No obstante, las tensiones con Estados Unidos y la situación geopolítica en la región han elevado la preocupación. Estas circunstancias han reactivado el debate sobre la posibilidad de que la selección podría enfrentar restricciones para competir, aunque la expulsión directa todavía no se ha considerado oficialmente.
La FIFA cuenta con herramientas legales para suspender o excluir a una federación nacional, pero esto ocurre únicamente en escenarios excepcionales, como los riesgos extremos que impidan el desarrollo normal de los partidos. Los Estatutos de la FIFA (Artículos 10, 15 y 19) contemplan la posibilidad de suspender a una selección si la seguridad de jugadores o la operatividad de su federación está comprometida.
Otro caso extremo que podría activar la intervención de la FIFA es la existencia de problemas migratorios o de seguridad en el país anfitrión. Si Estados Unidos no pudiera garantizar la entrada de jugadores o delegaciones iraníes por razones de seguridad nacional, la FIFA podría considerar medidas excepcionales, incluyendo la reasignación de partidos a sedes neutrales.
Además, la FIFA puede actuar cuando se compromete la integridad y seguridad del torneo, como lo demostró la exclusión de Rusia en el Mundial 2022 tras la invasión a Ucrania. Esto evidencia que la organización está dispuesta a tomar decisiones ante conflictos bélicos que interfieran directamente con la seguridad y el desarrollo del torneo.
La exclusión de Irán es legalmente posible, pero solo tras un proceso formal y la constatación de que su participación no puede garantizarse.
Sanción menos extrema: jugar en sedes neutrales
Antes de recurrir a la exclusión total, la FIFA podría aplicar una solución intermedia. En este escenario, Irán jugaría sus partidos en México o Canadá, evitando ingresar a Estados Unidos, donde su participación podría verse limitada por decisiones de seguridad nacional. Esta medida no constituye una sanción deportiva, pero sí implica una restricción geográfica significativa.
Estados Unidos ya ha negado visas a directivos y figuras del fútbol iraní, lo que obligó a Irán a no asistir al sorteo del Mundial 2026 y generó incertidumbre sobre el acceso de jugadores clave, como Mehdi Taremi. Esta situación provocó que Irán solicitara una intervención formal de la FIFA para garantizar su participación.
Si estas restricciones se mantienen o se endurecen, la participación efectiva de Irán podría verse comprometida, incluso sin sanción formal.
Escenarios ante una posible exclusión
En caso de que Irán fuera excluido por fuerza mayor, la AFC (Confederación Asiática) establece que su cupo sería reasignado al mejor clasificado entre los equipos no clasificados, lo que podría beneficiar a selecciones como Irak o a los perdedores de repechaje continental.
La expulsión directa de Irán se considera poco probable, ya que requiere un proceso formal, fundamentos jurídicos y consenso internacional. Una medida intermedia, como obligar a Irán a jugar fuera de EE. UU., tiene una probabilidad media y ya ha sido considerada para evitar conflictos diplomáticos. Por otro lado, los problemas de visados y logística representan la opción de mayor riesgo, pues actualmente están ocurriendo y podrían afectar la participación iraní en partes del torneo.
Irán no está fuera del Mundial 2026, pero enfrenta riesgos reales que no son de índole deportiva, sino derivados de tensiones geopolíticas, restricciones de visas, incertidumbre sobre seguridad y logística, y la posible aplicación de protocolos de “fuerza mayor” por parte de FIFA.
Si bien la expulsión total sigue siendo poco probable, escenarios como la sede neutral obligatoria o dificultades operativas serias son los más plausibles a corto plazo.