Infantino se hecha para atrás con su propuesta de vender parte de los derechos del mundial: esto dijo

El máximo de la cúpula de la FIFA informó que no continuaría con el FFE.
El presidente de la FIFA no continuará con su proyecto. Crédito: AFP

El presidente de la FIFA, Gianni Infantino, canceló su plan de abrir la Copa del Mundo a inversores privados. La propuesta, bautizada como FIFA Forward Enterprise (FFE), pretendía convertir los torneos estrella del ente rector en una filial comercial valorada en unos 20.000 millones de dólares para vender entre un 20% y un 30% de participación a capital externo. Sin embargo, ante la presión internacional, el dirigente ha tenido que salir al paso de las críticas y modular su postura inicial.

La iniciativa desató de inmediato un profundo revuelo en el ecosistema del fútbol global. Mientras que desde la cúpula de la FIFA se defendía la medida argumentando que inyectaría millones de dólares cruciales para el desarrollo de las federaciones más modestas (con promesas de hasta 20 millones de dólares por asociación), la reacción de gran parte del sector fue de rechazo frontal.

Un plan de privatización que fracturó a las confederaciones

El núcleo del proyecto FIFA Forward Enterprise consistía en crear una estructura corporativa independiente para los derechos comerciales del Mundial. Para Infantino, se trataba de una "oportunidad de oro" y un proceso de consulta democrático para liberar el potencial financiero del deporte. No obstante, gigantes institucionales como la UEFA, la Concacaf y la Confederación Asiática de Fútbol (AFC) manifestaron su abierta oposición, advirtiendo que la medida mercantiliza en exceso la esencia del torneo y despoja al deporte de su alma.

Se cancela FFE de Infantino.Crédito: FIFA

Infantino cancela su proyecto de vender derechos de la Copa mundial de la FIFA

Infantino, anunció que oficialmente la propuesta "no seguirá adelante". De acuerdo con un comunicado, la decisión llega tras un intenso proceso de debate interno que puso de manifiesto profundas discrepancias dentro de la organización internacional, obligando a la directiva a dar marcha atrás en una de sus iniciativas financieras más ambiciosas de los últimos años.

Desde el inicio de las discusiones, la administración central enfatizó que el foco principal de este fondo extraordinario estaría dirigido a aquellos países y regiones donde el apoyo económico es más urgente y necesario, intentando reducir la brecha competitiva y de desarrollo infraestructura entre las grandes potencias futbolísticas y las naciones con menores recursos.

La división interna como detonante del freno

Sin embargo, el panorama cambió drásticamente a medida que las consultas avanzaban. Según la declaración oficial atribuible al propio Gianni Infantino, "tras escuchar con detenimiento y cuidado todas las opiniones emitidas por los diferentes sectores, se hizo evidente que la iniciativa había provocado un escenario de fricción indeseado".

El proyecto generó divisiones estructurales y de percepción dentro de la comunidad futbolística que, independientemente de que existiera o no un nivel considerable de apoyo numérico, perjudicaban los objetivos fundamentales de la institución. Para la directiva, un modelo de negocio que fracture la armonía institucional contradice la misión histórica del organismo rector.

"Nuestro propósito ha sido siempre, y siempre lo será, unir y mejorar. En consecuencia, esta propuesta no avanzará", zanjó Infantino de manera categórica, poniendo fin a los rumores y a la incertidumbre sobre el futuro comercial de los derechos del torneo insignia del fútbol mundial.

Mirando hacia el futuro del fútbol global

Con este paso al costado, la agenda de la FIFA para los próximos meses se reorienta hacia el diálogo integrador. Infantino adelantó que su intención inmediata es reunir a todas las partes interesadas en el transcurso de los próximos días y semanas.

Este acercamiento se llevará a cabo bajo un espíritu de cooperación y de interés compartido por el bienestar del deporte rey. El gran reto pendiente para la organización sigue siendo encontrar mecanismos alternativos y sostenibles para continuar impulsando el crecimiento del fútbol a escala global, garantizando que los recursos lleguen de manera equitativa a los rincones del planeta que más apoyo financiero y estructural reclaman, pero sin fracturar la unidad política y organizativa que sostiene a la federación internacional.