La transferencia del colombiano Jhon Arias a Palmeiras provocó una de las reacciones más fuertes de la afición del Fluminense en los últimos años. Tras confirmarse la operación, cercana a los 25 millones de euros, un sector de los hinchas del club carioca expresó su rechazo con actos simbólicos y mensajes de ruptura contra el futbolista, quien había sido uno de los referentes del equipo en temporadas recientes.
El episodio se registró entre el 7 y el 9 de febrero de 2026, cuando comenzaron a circular imágenes y videos en redes sociales de seguidores del Fluminense quemando camisetas, banderas y pancartas con el rostro del jugador. Según reportaron Noticias RCN y el diario español Marca, Arias fue señalado con calificativos como “Judas”, “traidor” y “mercenario”, además de pedidos para que su historia sea borrada del club.
La operación que detonó la molestia
El traspaso de Arias a Palmeiras se concretó después de varias semanas de negociaciones. De acuerdo con Marca, el club paulista realizó una inversión cercana a los 25 millones de euros, convirtiendo al colombiano en uno de los fichajes más relevantes del mercado sudamericano para 2026.
El movimiento no solo tuvo impacto deportivo, sino también emocional. Palmeiras es un rival directo de Fluminense en el Brasileirao, lo que incrementó la sensibilidad de la hinchada. Para muchos seguidores, el paso de Arias a un competidor inmediato fue interpretado como una ruptura con el vínculo que había construido con el club y su gente.
El trasfondo emocional con la afición
El enojo no se limitó al valor del fichaje ni al destino deportivo. Arias había dejado abierta la puerta a un reencuentro con Fluminense cuando partió anteriormente al exterior, con mensajes que fueron interpretados por la afición como una promesa de regreso.
Por eso, cuando el colombiano optó por firmar con Palmeiras, la decisión fue asumida por parte de la hinchada como una contradicción a ese discurso. Noticias RCN explicó que la expectativa era que, si Arias volvía al fútbol brasileño, lo hiciera nuevamente con el “Flu”, y no con uno de sus principales competidores.
Esa combinación entre expectativas emocionales y rivalidad deportiva alimentó una reacción que rápidamente se volvió tendencia en Brasil y en medios internacionales.
En medio de la viralización del caso, también surgió confusión sobre un supuesto paso de Arias a Flamengo, algo que no ocurrió. Sí existieron contactos preliminares con Flamengo, pero el propio jugador habría rechazado esa opción por respeto a su pasado en Fluminense. La transferencia que detonó la polémica fue exclusivamente con Palmeiras, y no existe anuncio oficial que vincule al colombiano con el club rojinegro.
Esta precisión fue clave para entender el alcance real del conflicto: la molestia de la hinchada no fue por un traspaso al clásico rival histórico, sino por marcharse a otro competidor directo en la lucha por el Brasileirao.
Un impacto que trasciende lo deportivo
Más allá de la reacción de los hinchas, el fichaje de Arias representa un movimiento estratégico para Palmeiras y un cambio importante en la carrera del jugador. Desde el plano institucional, no se ha reportado ninguna sanción ni consecuencia deportiva para el colombiano, pero el episodio refleja cómo las transferencias modernas también tienen un componente simbólico y emocional.
Como destacan medios brasileños citados por Marca, el reto de Arias será ahora responder en la cancha y consolidarse en Palmeiras, mientras Fluminense gestiona el impacto de perder a uno de sus futbolistas más influyentes. El caso vuelve a mostrar que, en el fútbol sudamericano, los fichajes no solo se miden en cifras, sino también en la relación entre los jugadores, los clubes y sus hinchadas.