El Junior de Barranquilla afronta una situación extradeportiva luego de que un juez laboral del circuito de Barranquilla ordenara el embargo de sus cuentas bancarias por el incumplimiento de un acuerdo judicial con el exfutbolista Jáider Romero. La decisión se tomó tras no efectuarse el pago de la tercera y última cuota, por 330 millones de pesos, pactada dentro de un proceso laboral que se remonta a más de una década.
La información fue confirmada por varios medios nacionales. El periódico impreso, El Pilón, informó que la orden se produjo luego de que el club no cumpliera con la fecha límite establecida para cancelar la obligación, que vencía el 29 de enero de 2026. A su vez, Deportes RCN confirmó que la medida busca garantizar el pago de compromisos relacionados con aportes a seguridad social y otras obligaciones derivadas del litigio.
El origen del conflicto laboral
El caso tiene su raíz en 2013, cuando el entonces jugador Jáider Romero fue despedido del Junior mientras se encontraba lesionado. El jugador demandó al club por despido sin justa causa y por la falta de pago de salarios, prestaciones y aportes al sistema de seguridad social.
De acuerdo con la reconstrucción hecha por Deportes RCN, los tribunales laborales fallaron a favor del futbolista y ordenaron distintos pagos entre 2014 y 2017, lo que dio inicio a un prolongado proceso judicial. Con el paso del tiempo, la deuda fue estructurada mediante un acuerdo que permitiera cerrar el litigio.
Con el objetivo de poner fin al proceso, Junior y Romero pactaron un esquema de pagos por cuotas. Sin embargo, el club no canceló la última obligación, lo que llevó al juzgado a activar la orden de embargo.
La deuda corresponde principalmente a aportes de seguridad social acumulados durante cerca de diez años, un componente sensible dentro de cualquier proceso laboral. La falta de pago de la última cuota fue determinante para que el juez adoptara una medida cautelar sobre las cuentas del club.
Trayectoria de Jáider Romero con el Junior: equipo ganador de dos títulos
Aunque el nombre del exjugador no tenga hoy un eco fuerte entre las nuevas generaciones de hinchas, formó parte de una etapa especialmente exitosa del Junior de Barranquilla. Integró el plantel que conquistó dos títulos de liga: el Torneo Apertura 2010 y el Clausura 2011, compartiendo vestuario con referentes nacionales e internacionales como Giovanni Hernández, Carlos Bacca, Vladimir Hernández, el ex defensor central panameño Román Torres y el entonces joven arquero uruguayo Sebastián Viera.
Desde una perspectiva histórica, competitiva y emocional, aquel Junior bicampeón es recordado como uno de los mejores equipos del club en las últimas décadas. No solo dominó el ámbito local, sino que también tuvo impacto internacional. En la Copa Libertadores, el conjunto barranquillero alcanzó su instancia más lejana hasta entonces al clasificar a los octavos de final, fase en la que fue eliminado por Jaguares de México tras un empate global 4-4, definido por la regla del gol de visitante.
Ese ciclo consolidó una identidad competitiva que marcó época en el club y explica por qué varios de los jugadores de ese plantel siguen siendo referentes para la hinchada. La participación del exfutbolista en ese proceso, aunque hoy menos visible para el público joven, lo vincula directamente con uno de los momentos más sólidos del Junior en el fútbol colombiano y continental.
Qué implica el embargo para el club
La orden judicial no significa la suspensión de la actividad deportiva del Junior, pero sí genera una afectación financiera y operativa, ya que limita el manejo de recursos hasta que se garantice el pago al demandante.
En términos legales, el embargo busca asegurar que el acreedor reciba el dinero ordenado por la justicia, evitando que el deudor disponga libremente de los fondos mientras persiste la obligación. Normalmente, estas medidas se levantan una vez se paga la deuda o se renegocia un nuevo acuerdo con respaldo judicial.
Aunque la situación no afecta directamente la inscripción de jugadores ni la programación de partidos en la Liga BetPlay, sí vuelve a poner el foco sobre la gestión administrativa y jurídica de los clubes del fútbol profesional colombiano.
Este tipo de casos, según fuentes deportivas como Deportes RCN, suelen resolverse con pagos inmediatos o conciliaciones rápidas para evitar mayores impactos financieros. En el entorno del Junior aún no hay un pronunciamiento sobre el alcance del embargo, pero el episodio reabre el debate sobre la importancia de cumplir oportunamente los fallos laborales.
Para el club barranquillero, el desafío no solo está en la cancha, sino también en cerrar definitivamente un proceso legal que, más de diez años después, sigue teniendo consecuencias en su estabilidad institucional.