Debajo de sus hábitos, monjas en Quindío llevan la camiseta de la Selección Colombia

Hermanas Clarisas de Montenegro refuerzan con oración a la Selección Colombia para enfrentar a Suiza
Hermanas Clarisas de Montenegro elevan oración para cobijar con espiritualidad a la Selección Colombia Crédito: Hermanas Clarisas de Montenegro

Dicen que la fe mueve montañas; bajo esa creencia, en el Quindío una comunidad religiosa de la Orden de Santa Clara busca, a partir de la oración y la espiritualidad, poner su grano de arena para que los Alpes Suizos se hagan a un lado y le den paso a la Selección Colombia en el partido de este martes, camino a octavos de final en el Mundial de Fútbol de la FIFA 2026.

Comunidad religiosa con toda la fe por la Selección Colombia

Se trata de 20 monjas del monasterio de las Hermanas Clarisas de Montenegro, situado en la vereda La Julia del municipio de Montenegro, Quindío, a 30 minutos de Armenia, donde, en medio de sus labores cotidianas, hacen un alto para vivir con fervor los partidos del seleccionado colombiano.

La hermana Brenda del Santísimo Sacramento, con bufanda amarilla, azul y roja, rosario en mano y camiseta de la Selección Colombia debajo del hábito, cuenta cómo en las eucaristías y entre sus espacios de oración han venido encomendando al equipo y rezando por el bienestar y la sabiduría del director técnico Néstor Lorenzo y de los jugadores en la cancha.

“Nosotras vivimos el fervor de la Selección desde pequeñas, es algo que se ha cultivado en el corazón de la mayoría de nosotras. Cada vez que juega la Selección y antes encomendamos de manera muy especial a cada uno de los jugadores y a sus familias porque más allá de cualquier división interna que haya en el país somos seres humanos, somos hermanos y somos una sola patria”, expresó la monja.

Jornada entre la oración y la producción agrícola

Las jornadas en este monasterio comienzan desde antes de salir el sol. Al abrir sus ojos y tras conectarse con Dios y la virgen, dedican un tiempo a sus plegarias para que a los jugadores que están representando al país les vaya bien. Así lo vienen haciendo desde antes del comienzo del torneo internacional y en acompañamiento espiritual antes, durante y después de cada partido.

“Todos los días nosotras estamos en oración, pero de manera especial cuando juega la Selección. A las 4 de la mañana estamos en pie, a las 5:00 a.m. hacemos nuestras jornadas de oración propias de nuestra liturgia y ya, con la ayuda de Dios en la eucaristía, es cuando nos empezamos a unir de manera más especial con el compartir fraterno y la liturgia de las horas, que es propio de la vida monástica”, agregó la hermana Brenda del Santísimo Sacramento.

En el día a día, estas mujeres de Dios cultivan hortalizas, plátano y frutas, y están pendientes de los animales de la granja para obtener alimentos con los que se autosostienen y comercializan los domingos para el sostenimiento del monasterio.

Apoyan a la Tricolor desde la Copa América

La conexión que tienen las integrantes de esta comunidad, fundada por San Francisco y Santa Clara de Asís, no es de hace unos días con el auge del Mundial de Fútbol, sino que viene desde hace varios años.

Las Hermanas Clarisas de Montenegro son recordadas desde el año 2024, cuando, en medio de la Copa América, entre cánticos y porras entusiastas, con todo el respeto por el hábito, pero complementando con bufandas y manillas de la Tricolor, alentaban al cuadro colombiano con videos que se hicieron virales a través de las redes sociales.

Dentro de la comunidad, inclusive, hay quienes se destacan por su habilidad con el balón y lo demuestran en medio de uno que otro partido recreativo durante las jornadas en las que las hermanas abren espacio para el deporte.

Algunas de las monjas juegan fútbol

La hermana Ximena del Amor Misericordioso es jugadora aficionada y se le mide de vez en cuando al reto de las 21 entre rodillas, pies y cabeza, eso sí, con hábito y todo el atuendo.

“A veces me sale la 21 y a veces no, pero nos entretenemos, que es lo importante, y de paso le enviamos buena energía y bendiciones al equipo que tenemos en el corazón”.

Desde el Quindío, la monja le envió un mensaje a toda la Selección Colombia en Vancouver, Canadá: “Que el señor los bendiga y los guarde, y les muestre su rostro y que tenga misericordia de ustedes y les conceda su amistad y su paz. En el nombre del padre, del hijo y del espíritu santo, amén” (sic).

Las claves de la noticia, en tres preguntas:

¿Dónde está situada la comunidad de monjas que oran por la Selección Colombia?

En un monasterio ubicado en zona rural del municipio de Montenegro, departamento del Quindío.

¿Cómo combinan las actividades del monasterio con los partidos del Mundial?

En las eucaristías diarias y en espacios de oración incluyen plegarias para que a la Selección Colombia le vaya bien.

 

¿De dónde nace su amor por el equipo de fútbol colombiano?

La mayoría son aficionadas al equipo que representa al país; sin embargo, su pasión por la Selección se ha fortalecido desde que actúan como comunidad religiosa. En 2024 empezaron a alentar al equipo durante la Copa América.

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