La Asociación Colombiana del Petróleo y Gas (ACP) advirtió que Colombia deberá garantizar el abastecimiento de combustibles líquidos y fortalecer la infraestructura logística del país para enfrentar un eventual fenómeno de El Niño de alta intensidad y reducir el riesgo de afectaciones en la generación eléctrica. El gremio alertó que, de repetirse un episodio similar al de 2016, la demanda de diésel para respaldar las plantas térmicas superaría la capacidad actual de oferta nacional, por lo que será necesario planear con anticipación las importaciones y la logística de abastecimiento.
El llamado quedó consignado en el informe económico 'Combustibles líquidos: pilar de la seguridad energética. Contexto del sector en 2025 y expectativas a 2031', en el que la ACP también advierte sobre el incremento de la demanda de combustibles, la mayor dependencia de importaciones, el regreso de las presiones fiscales sobre el Fondo de Estabilización de Precios de los Combustibles (FEPC) y las vulnerabilidades que continúa enfrentando la infraestructura energética del país.
Frank Pearl, presidente de la ACP, aseguró que "fortalecer el abastecimiento es fortalecer la seguridad energética del país", al señalar que los combustibles líquidos siguen siendo indispensables para el transporte de personas y mercancías, la producción de alimentos, la aviación, la industria y otros servicios esenciales.
El diésel sería determinante para evitar un apagón durante El Niño
El informe sostiene que los combustibles líquidos, especialmente el diésel, juegan un papel clave cuando disminuye la generación hidroeléctrica por efecto del fenómeno de El Niño, ya que permiten respaldar el funcionamiento de las plantas térmicas y mantener la continuidad del servicio eléctrico.
Durante el episodio de El Niño de 2023-2024, el diésel representó entre el 2 % y el 6 % de la generación de energía del país. Sin embargo, la ACP estima que, si Colombia enfrenta nuevamente un fenómeno de intensidad similar al registrado en 2016, considerado "muy fuerte", esa participación podría aumentar hasta cerca del 9 % de la generación eléctrica.
Para atender esa demanda adicional, el país necesitaría aproximadamente 30 % más diésel del que actualmente puede suministrar la oferta nacional, razón por la cual el gremio insiste en que las importaciones y la capacidad logística deben planearse antes de que se presente la emergencia climática.
En ese sentido, el documento advierte que asegurar la disponibilidad operativa, regulatoria y logística del diésel será determinante para evitar problemas de abastecimiento energético, respaldar la confiabilidad del sistema eléctrico y reducir los impactos económicos que podría generar un fenómeno de El Niño de gran magnitud.
La demanda de combustibles seguirá creciendo
Las proyecciones de la ACP indican que el consumo de combustibles líquidos aumentará en promedio 1,6 % anual entre 2026 y 2031, impulsado principalmente por el transporte terrestre, la movilización de carga, el crecimiento del tráfico aéreo y la mayor utilización de plantas térmicas durante eventos climáticos extremos.
Ese escenario llevará a una mayor participación de las importaciones dentro del abastecimiento nacional. Según el informe, hacia 2031 cerca del 50 % de la gasolina corriente básica podría provenir del exterior. En el caso del combustible de aviación (Jet A), las importaciones representarían alrededor del 20 %, mientras que para el diésel alcanzarían aproximadamente el 3 %.
Ante esa perspectiva, la ACP considera necesario ampliar la infraestructura de puertos, poliductos, plantas de almacenamiento y sistemas de internación que permitan responder a una mayor dependencia de combustibles importados y garantizar un suministro oportuno.
El FEPC volvería a cerrar el año con un déficit cercano a $6 billones
Otro de los puntos que destaca el informe es el comportamiento del Fondo de Estabilización de Precios de los Combustibles.
Después de la reducción registrada durante 2025, el aumento de las cotizaciones internacionales del petróleo volvió a generar presiones sobre el Fondo durante el primer semestre de 2026.
Las estimaciones de la ACP indican que el país subsidió cerca de $1.500 por galón de gasolina y alrededor de $8.000 por galón de diésel, situación que podría llevar el déficit acumulado del FEPC a cerca de $6 billones al cierre de este año, si las condiciones actuales del mercado internacional se mantienen.
Frente a este panorama, el gremio considera que el Fondo requiere reglas técnicas y predecibles que permitan reducir distorsiones, proteger las finanzas públicas y dar estabilidad al mercado de combustibles.
Persisten riesgos sobre la infraestructura de abastecimiento
El informe también señala que la cadena de distribución de combustibles continuó enfrentando dificultades durante 2025 por hechos de orden público y ataques contra la infraestructura.
La ACP reportó más de 580 atentados contra oleoductos, cerca de 490 válvulas ilícitas, 837 bloqueos viales y 214 contingencias que afectaron la distribución mayorista de combustibles y pusieron en riesgo aproximadamente 33 millones de galones.
Aunque el suministro logró mantenerse mediante ajustes logísticos, manejo de inventarios e importaciones oportunas, el gremio sostiene que estos episodios evidencian la necesidad de fortalecer la protección de la infraestructura crítica y mejorar la capacidad de respuesta ante este tipo de contingencias.
El sector mantiene su aporte a la economía
De acuerdo con la ACP, durante 2025 el sector de combustibles líquidos representó alrededor del 1,5 % del Producto Interno Bruto, realizó inversiones por $3,1 billones, generó 248.000 empleos y aportó $9,7 billones en recaudo tributario.
Para 2026, el informe proyecta que ese aporte fiscal podría acercarse a $10 billones, consolidando al sector como una fuente importante de ingresos para la Nación y las entidades territoriales.
La hoja de ruta para el próximo Gobierno
La ACP concluye que el próximo Gobierno deberá adoptar medidas orientadas a fortalecer la seguridad energética del país y aumentar la confiabilidad del abastecimiento de combustibles.
Entre las propuestas incluidas en el informe figuran establecer reglas claras para el FEPC, agilizar los procesos regulatorios, habilitar nuevos agentes para la importación y comercialización de combustible de aviación, ampliar la infraestructura logística y crear un Centro Nacional de Operación que coordine en tiempo real la información de toda la cadena de abastecimiento.
Asimismo, plantea desarrollar almacenamientos estratégicos de combustibles, reforzar la protección de la infraestructura crítica, mejorar la gestión de la conflictividad e impulsar la transición energética mediante mayores mezclas de etanol y el desarrollo del Combustible Sostenible de Aviación (SAF).
Al presentar el informe, Frank Pearl afirmó que "garantizar la seguridad energética exige decisiones anticipadas, coordinación institucional y señales regulatorias estables", y sostuvo que fortalecer el abastecimiento de combustibles líquidos será determinante para proteger la movilidad, el empleo, la competitividad, las finanzas públicas y el desarrollo regional en los próximos años.
¿Por qué la ACP advierte sobre el abastecimiento de diésel en Colombia?
Porque un fenómeno de El Niño de alta intensidad podría incrementar hasta en un 30 % la demanda de diésel para respaldar la generación térmica, superando la capacidad actual de oferta nacional.
¿Qué dice la ACP sobre el riesgo de un apagón en Colombia?
El gremio asegura que garantizar el abastecimiento de combustibles líquidos y planear importaciones con anticipación será fundamental para respaldar la generación térmica y evitar riesgos para el sistema eléctrico durante un fenómeno de El Niño.
¿Qué pasará con el Fondo de Estabilización de Precios de los Combustibles en 2026?
La ACP estima que el FEPC podría cerrar 2026 con un déficit cercano a $6 billones debido al incremento de los precios internacionales del petróleo y al subsidio que mantiene sobre la gasolina y el diésel.
¿Por qué Colombia dependerá más de combustibles importados?
Porque la demanda de combustibles crecerá en los próximos años y las proyecciones indican que hacia 2031 cerca del 50 % de la gasolina corriente básica provendrá de importaciones, además de una mayor participación del combustible de aviación y del diésel importado.