El aumento del salario mínimo para 2026, que alcanzó el 23,7% y llevó la remuneración básica mensual a $2 millones, coincidió con la entrada en vigor de la reforma laboral y comenzó a mostrar sus primeros efectos sobre el mercado de trabajo formal. Aunque el empleo continuó creciendo durante el primer trimestre del año, las cifras evidencian una desaceleración frente al ritmo observado en periodos anteriores y cambios en la estructura del sistema de compensación familiar.
Así lo reveló el más reciente informe Pulso a la Formalidad, elaborado por la Asociación Nacional de Cajas de Compensación Familiar (Asocajas), que analizó el comportamiento de 27 cajas de compensación responsables del 88% de los trabajadores dependientes afiliados al sistema. El estudio concluyó que el incremento del salario mínimo amplió el acceso a subsidios para miles de trabajadores, pero también redujo la base de aportantes que financian dichos beneficios, lo que representa un desafío para la sostenibilidad del modelo solidario.
Crece el empleo formal, pero pierde dinamismo
El informe muestra que el número de trabajadores dependientes afiliados al Sistema de Compensación Familiar aumentó 1,6% frente al primer trimestre de 2025, equivalente a cerca de 135.000 nuevos afiliados. Aunque el dato es positivo, Asocajas advirtió que el crecimiento es considerablemente menor al registrado en años anteriores, cuando la expansión alcanzó entre el 6% y el 7%.
La presidenta ejecutiva de Asocajas, Adriana Guillén, explicó que el informe permite observar simultáneamente la evolución del empleo formal y las implicaciones que esos cambios tienen sobre un sistema que financia servicios como vivienda, educación, recreación y subsidios para millones de trabajadores.
"El Pulso a la Formalidad nos permite entender dos dimensiones de una misma realidad. Por un lado, cómo evoluciona el empleo formal en Colombia; y por otro, qué implicaciones tienen esos cambios para un Sistema que transforma el trabajo formal en acceso a vivienda, educación, empleo, recreación y otros servicios para millones de trabajadores y sus familias”, explicó Guillén.
Por su parte, el gerente de Estudios Económicos y Sociales del gremio, Germán Cano, insistió en que el crecimiento de la afiliación es insuficiente frente a los registros históricos, lo que refleja un entorno menos favorable para la generación de empleo formal. “Sí hay un aumento de la afiliación de trabajadores dependientes, pero es un crecimiento muy pequeño de 1,6%. En años anteriores estos crecimientos han llegado a ser del 6% o 7%”, dijo.
A esto se suma una preocupación adicional: mientras los trabajadores independientes afiliados crecieron 11,3%, la informalidad laboral avanza a un ritmo aún mayor. Según Guillén, el empleo informal está aumentando más rápido que el empleo formal, una tendencia que podría limitar el alcance de la protección social en los próximos años.
El salario mínimo modificó el equilibrio del sistema
Uno de los principales efectos identificados por Asocajas fue la recomposición de las categorías de afiliación ocasionada por el fuerte incremento del salario mínimo. Al modificarse los umbrales de clasificación, numerosos trabajadores pasaron a categorías inferiores, especialmente a la Categoría A, que agrupa a quienes ganan hasta dos salarios mínimos.
Como resultado, esta categoría aumentó 6,1%, mientras que la Categoría C, integrada por trabajadores con ingresos superiores a cuatro salarios mínimos, disminuyó 23,9%. Aunque el cambio permitió que más personas accedieran a subsidios, también redujo el número de trabajadores que realizan aportes sin recibir esos beneficios, afectando el equilibrio financiero del sistema de compensación familiar.
El estudio también destacó que el número de empresas aportantes creció 4,2%, impulsado principalmente por microempresas y pequeños empleadores del sector servicios. Sin embargo, Cano advirtió que buena parte de ese crecimiento proviene del sector público, cuya capacidad para seguir impulsando la formalización podría verse afectada por los ajustes de nómina anunciados por el próximo Gobierno.
En conjunto, Asocajas concluye que el mercado laboral colombiano sigue generando empleo formal, pero con un ritmo cada vez más lento y con un sistema de protección social que enfrenta nuevos retos derivados del aumento del salario mínimo, la expansión de la informalidad y una base de financiamiento cada vez más reducida.
Bloque de preguntas y respuestas
¿Cómo afectó el aumento del salario mínimo de 2026 al empleo formal en Colombia?
El empleo formal continuó creciendo durante el primer trimestre de 2026, pero a un ritmo menor que en años anteriores. Las cajas de compensación señalaron una desaceleración en la creación de nuevos afiliados.¿Qué impacto tuvo el aumento del salario mínimo en las cajas de compensación familiar?
El incremento del salario mínimo modificó las categorías de afiliación, permitiendo que más trabajadores accedieran a subsidios, pero reduciendo la cantidad de aportantes que financian el sistema sin recibir esos beneficios.¿Qué reveló Asocajas sobre la informalidad laboral en Colombia?
El informe advirtió que el empleo informal está creciendo más rápido que el empleo formal, lo que representa un reto para ampliar la cobertura de la protección social y fortalecer el sistema de compensación.¿Qué sectores y empresas impulsaron el crecimiento del empleo formal en 2026?
El aumento de empresas aportantes estuvo liderado por microempresas y pequeños empleadores, especialmente del sector servicios. Además, la administración pública tuvo un papel importante en el incremento de los aportes al sistema.¿Cuáles son los principales retos del sistema de cajas de compensación tras el aumento del salario mínimo?
Asocajas alertó sobre una expansión más lenta del empleo formal, una mayor presión por el crecimiento de la informalidad y una base de financiación más reducida para sostener los beneficios que ofrecen las cajas de compensación.