Empleo bajo, deuda por el piso: el balance económico que deja el gobierno Petro

Colombia recibe a Abelardo De la Espriella con una economía que crece por debajo de su potencial y un desempleo en mínimos históricos que empieza a ponerse en duda, mientras el gobierno saliente deja la deuda pública en su peor calificación en más de tres décadas.
El presidente Gustavo Petro y el ministro de Hacienda, Germán Ávila, ampliaron las facultades de la cartera por el fenómeno del Niño. El Consejo de Estado suspendió esas capacidades. Crédito: Colprensa

A un día de la posesión de Abelardo De la Espriella, programada para el 7 de agosto, el balance económico del gobierno de Gustavo Petro queda dividido entre las cifras de empleo que el propio Ejecutivo exhibe como su legado y el deterioro fiscal que calificadoras, gremios y centros de estudio han señalado de forma reiterada.

Un crecimiento que no despega

La economía colombiana evitó la recesión durante el cuatrienio, pero se mantuvo en un ritmo moderado. Según el DANE, la economía colombiana creció 4,1% en mayo de 2026 frente al mismo mes del año anterior, en un mes que mejoró frente a abril. Con todo, S&P proyecta que el PIB avance apenas 2,5% en 2026, una décima menos que el 2,6% registrado en 2025.

En la industria, el panorama es más débil: el Dane reportó una caída de 0,4% en la producción real de la industria manufacturera durante mayo de 2026 frente al mismo mes de 2025, con una reducción de 0,8% en ventas reales y de 1,0% en personal ocupado. El presidente de la Andi, Bruce Mac Master, calificó el resultado de insuficiente: "una tasa de crecimiento ligeramente superior al 1% es insuficiente", dijo, y agregó que "mientras no logremos consolidar una tendencia positiva y sostenida, la incertidumbre continuará afectando al sector productivo".

Dos rebajas de calificación en cuatro meses

El deterioro de las cuentas públicas se tradujo en el frente más duro del balance: la pérdida de confianza de los mercados internacionales. El 17 de diciembre de 2025, Fitch Ratings recortó la calificación de riesgo soberano de Colombia en moneda extranjera de BB+ a BB, señalando como principal motivo los déficits fiscales persistentes y el aumento proyectado de la deuda pública frente al PIB.

Menos de cuatro meses después, el 8 de abril de 2026, Standard & Poor's redujo de nuevo la calificación soberana del país, esta vez de BB a BB-. La calificadora explicó que la decisión respondía a "desequilibrios fiscales" que se mantendrían de forma persistente y advirtió que "la política fiscal se ha vuelto menos predecible", en referencia a la suspensión de la regla fiscal y a las dificultades para sacar adelante las reformas tributarias. S&P proyectó que el déficit fiscal del gobierno general llegaría a 5,6% del PIB en 2026, por encima del 5,3% de 2025, y que la deuda pública neta se acercaría al 66% del PIB en 2029, frente al 60,4% de 2025.

Tras conocerse la rebaja de S&P, los gremios manifestaron su preocupación. Según los pronunciamientos recogidos por La FM, el ambiente empresarial coincidió en que la calificación BB- —que mantiene al país en terreno "especulativo"— envía una señal de alerta para el capital extranjero y refleja factores estructurales y fiscales que las calificadoras vienen observando desde hace meses.

Un mes más tarde, un análisis de Corficolombiana, advirtió que la deuda del Gobierno crece a un ritmo mayor que los créditos de los hogares y las empresas, según cifras de Anif, y que las tasas de los TES y la prima de riesgo del país se mantienen en niveles altos. La firma concluyó que el reto del próximo gobierno "no será únicamente financiar el déficit fiscal, sino recuperar la confianza de los inversionistas".

Juan Londoño, exviceministro de Hacienda, calificó en diálogo con La FM la pérdida del grado de inversión como "realmente grave" y advirtió que "este gobierno nos dejó con la deuda en grado especulativo". Según explicó, esa condición tiene tres efectos concretos: primero, hay portafolios de inversión que "ya no pueden venir a Colombia, porque dentro de sus políticas de inversión no les permiten jugar con una deuda que llaman basura"; segundo, el costo mismo de la deuda se disparó.

"Nosotros cuando empezó el gobierno en 2022 pagábamos la deuda cercana al 8% y en el peor momento de este gobierno llegamos al 14%", señaló, y aunque reconoció que el interés ha bajado por las expectativas de la nueva administración, insistió en que sigue siendo "altísimo". El tercer efecto, dijo, es la pérdida de margen de maniobra: "si Colombia sigue deteriorando su calificación, lo que va a pasar es que no vamos a conseguir recursos en el mercado y nos va a traer una situación muy delicada".

El ajuste que piden las calificadoras

Londoño confirmó que la magnitud del ajuste que exigen los mercados coincide con lo que ya han señalado las calificadoras: "se habla de entre cuatro y cinco puntos del PIB para llevar la senda de deuda a niveles aceptables". Pero advirtió que ese esfuerzo no puede intentarse de golpe. "Eso no se hace en un año. Colombia tiene que ser absolutamente claro con los mercados y las calificadoras y decirle que ese ajuste no se puede lograr de un año para otro", explicó, y propuso en cambio "una senda de recuperación durante los cuatro años que sea creíble, porque si uno mostrara que se va a hacer en un año, los mercados no le creerían y nos castigarían aún más". Para sostener ese camino, planteó la necesidad de "una nueva regla fiscal que tenga adicionalmente unos mecanismos para hacerse exigible, porque hoy no es exigible", en referencia a la suspensión de la regla vigente durante este gobierno.

Tensión con el Banco de la República

La discusión fiscal estuvo acompañada, en el tramo final del gobierno, de un choque institucional con el Banco de la República. Bruce Mac Master calificó como "extraña en su planteamiento" la posibilidad de una ruptura entre el Gobierno y el Emisor, y advirtió que "cualquier señal que sugiera desconocimiento de otras instituciones resulta atípica, dado el rol que le corresponde como custodio de la institucionalidad".

En el mismo sentido se pronunció el presidente de Anif, José Ignacio López, quien señaló no recordar "ni un caso donde un ministro de Hacienda, por una diferencia de opiniones, se retire de la junta" y "convoque una rueda de prensa" para anunciar de manera anticipada una decisión de la junta directiva. La directora de Fedesarrollo, Marcela Meléndez, coincidió en que el mayor riesgo de ese episodio no era únicamente económico, sino institucional: "lo que me parece más preocupante es el tema de desconocer unas reglas de juego", afirmó, y explicó que decisiones como la subida de tasas del Emisor "a veces sabe mal, pero protege al país de una crisis inflacionaria".

Empleo: la cifra que más defiende el Gobierno Petro

El mercado laboral es el terreno en el que el Ejecutivo construye su narrativa de legado positivo. De acuerdo con cifras del DANE, el desempleo se ubicó en 8% en mayo de 2026, un punto porcentual menos que el 9% del mismo mes de 2025, con 24,5 millones de personas ocupadas, 956.000 más que un año atrás. En marzo de 2026 la tasa había sido de 8,8%, la más baja para ese mes desde 2001, con una tasa de ocupación de 59,3% y una informalidad de 55,6% a nivel nacional.

Ese relato, sin embargo, no está exento de controversia. Un estudio de la Universidad de Antioquia, encontró diferencias significativas entre las cifras de empleo formal que reporta el DANE y los registros administrativos de la PILA (Planilla Integrada de Liquidación de Aportes). Entre 2022 y comienzos de 2026, el empleo formal medido por el DANE crecía cerca de 4,6%, mientras que los registros de seguridad social mostraban aumentos de apenas 0,9%; para febrero de 2026 la brecha se amplió: el DANE reportó un crecimiento anual del empleo formal de 8,2%, frente a una caída de 1,3% según la PILA.

El investigador Edwin Esteban Torres Gómez, del Grupo de Investigaciones de Macroeconomía Aplicada de la Universidad de Antioquia, fue tajante al respecto: "esto es un error. Es que esto no se le puede llamar de una forma distinta", aunque descartó motivaciones políticas detrás de la diferencia. El DANE respondió que no se trata de inconsistencias sino de "diferencias metodológicas", pues las encuestas de hogares y los registros administrativos "tienen objetivos, coberturas y universos distintos".

A esa fragilidad se suma el propio origen de buena parte de los empleos nuevos. Un informe de Asocajas advirtió que aunque el número de empresas aportantes creció 4,2%, impulsado por microempresas y pequeños empleadores de servicios, una parte relevante de ese crecimiento proviene del sector público, cuya capacidad de seguir impulsando la formalización "podría verse afectada por los ajustes de nómina anunciados por el próximo Gobierno".

Juan Londoño coincidió con ese diagnóstico y fue más allá. "Las cifras que muestra el gobierno son bastante dudosas, porque el estudio de la Universidad de Antioquia muestra cómo con el PILA no concuerdan", afirmó, y explicó que la discrepancia sugiere que hay "empleos formales que se formaron, pero no están pagando la seguridad social". A su juicio, el mayor problema no es solo metodológico: "el gran nivel de empleo que se dio en el país se dio por el sector público, y eso es insostenible", dijo, en referencia al deterioro fiscal ya documentado. El exviceministro añadió que la inversión y la formalidad han caído en paralelo, lo que en su opinión "demuestra que no tenemos la posibilidad de seguir creando empleos" al ritmo que reporta el Gobierno.

Inflación al alza en el tramo final

Mientras el desempleo bajaba, la inflación volvió a presionar el bolsillo de los hogares. Según el DANE, el IPC se ubicó en 6,14% anual en junio de 2026, impulsado por los precios de alimentos, vivienda y restaurantes; Bucaramanga registró la variación más alta del país, con 7,05%, seguida de Pereira y Medellín.

Pobreza: la cifra que Petro más repite

El presidente Petro ha insistido en la reducción de la pobreza como uno de los principales logros de su gestión. El mandatario afirmó que hasta diciembre de 2025 cerca de cuatro millones de personas habrían salido de la pobreza monetaria durante su gobierno. Semanas después, al responder al vicepresidente electo José Manuel Restrepo, Petro amplió el balance: "el 6 de agosto esa casa tendrá 5 millones menos de pobres y dos millones menos de pobres extremos. Tendrá los mayores niveles de ocupación del siglo y con el mayor número de empresas privadas de la historia", afirmó, y mencionó además la reforma agraria, la reducción de hectáreas de coca y el aumento de la cobertura en educación superior.

El DANE, por su parte, reportó que la pobreza monetaria bajó a 28,0% en 2025, frente al 31,8% de 2024, una reducción equivalente a cerca de 1,79 millones de personas. La pobreza monetaria extrema bajó a 9,6%, frente al 11,7% del año anterior, unas 999.451 personas menos. El coeficiente de Gini, que mide la desigualdad, también cayó de 0,551 a 0,531.

Juan Londoño cuestionó, sin embargo, el fondo de ese relato. "La gran realidad es que el país no hizo un esfuerzo en reducir la pobreza. Es el gobierno, en los últimos 20 años, que menos ha reducido la pobreza, sin contar el momento en el que se dio la pandemia, que era normal que aumentara", afirmó. A su juicio, buena parte de la mejora reportada responde a subsidios "mal enfocados" y no a una transformación estructural de las condiciones de los hogares. El exviceministro advirtió además que ese balance podría revertirse: "el deterioro del sistema de salud va a aumentar la situación de pobreza y de vulnerabilidad de muchos colombianos", explicó, porque los ciudadanos que antes no debían pagar medicamentos o citas particulares ahora tendrán que asumir ese gasto de bolsillo.

Salario mínimo: motor social, dolor de cabeza fiscal

El incremento sostenido del salario mínimo real fue, para el Gobierno, uno de los pilares detrás de la caída del desempleo y la pobreza. Para el sector empresarial, en cambio, ha sido motivo constante de fricción. Bruce Mac Master, en entrevista con La FM, calificó el aumento del salario mínimo para 2026 —del 23%, más de tres veces la inflación esperada por el Banco de la República para ese año— de una medida que "genera un mayor costo fiscal" y que "afectará variables clave de la economía". El dirigente gremial advirtió, además, que el crecimiento proyectado para 2025, entre 1,9% y 2,5%, resultaba "aún insuficiente para cubrir las necesidades del país".

Juan Londoño planteó una crítica de fondo similar. A su juicio, los incrementos del salario mínimo por encima de la productividad "están creando una brecha entre los formales y los informales", con cada vez más personas que terminan ganando el mínimo sin que eso refleje un esfuerzo real del Estado por reducir la pobreza. "El Estado gasta demasiado, pero no ha hecho lo suficiente por reducir la pobreza", resumió.

Comercio: una de las pocas señales positivas

No todo el balance sectorial es negativo. Según la Encuesta Mensual de Comercio del DANE, en enero de 2026 las ventas reales del comercio minorista crecieron 7,8% y el personal ocupado del sector aumentó 2,0% frente al mismo mes de 2025; en los últimos doce meses las ventas reales acumularon una variación de 11,4%, mientras el comercio electrónico creció 18,0% anual. El presidente Petro destacó esas cifras como "demostración del impulso tomado por la economía, ya por encima de la tasa de interés real".

Los gremios y una relación desgastada

Más allá de las cifras, el vínculo entre el Gobierno y el sector empresarial se deterioró de forma sostenida durante el cuatrienio, con choques por la reforma tributaria, la reforma laboral, el sistema de salud y, en la recta final, por el propio proceso electoral. La Andi y la Fundación para el Estado de Derecho llegaron a presentar una denuncia formal ante la Misión de Observación Electoral de la OEA por presuntas actuaciones del presidente Petro durante la campaña presidencial de 2026. Tras los señalamientos de fraude electoral hechos por el mandatario luego de la segunda vuelta, Bruce Mac Master respondió, según recogió La FM: "llevamos meses oyendo a Gustavo Petro intentando imponer una narrativa de fraude en las elecciones. Ha planteado ideas de conspiraciones que van desde la Registraduría, pasando por operadores técnicos, algoritmos y ahora habla de complots extranjeros"; y agregó que el mandatario "sabía que perdería las elecciones y ahora ha decidido no entregar el gobierno correctamente y llamar a desobediencia civil".

Lo que haría distinto un exviceministro de Hacienda

Consultado sobre qué haría si estuviera hoy al frente del Ministerio de Hacienda, Londoño fue directo: "La primera decisión que tomaría es efectuar un recorte del presupuesto de este año, un recorte en el gasto público, y mostrar una senda de recuperación de las finanzas públicas que sea creíble". El exviceministro insistió en que la salida pasa por el lado de la inversión y no solo del ajuste: "Tenemos que incentivar la inversión, reactivar la actividad extractiva fuertemente en Colombia porque es gran generadora de riqueza". Y cerró con una fórmula que resume su diagnóstico completo: "Tenemos que reducir el gasto público y tenemos que disminuir el tamaño del Estado. El país necesita incentivar la inversión para que el futuro nos genere más recaudo y más sostenibilidad fiscal".

Lo que recibe De la Espriella

El nuevo gobierno asume el 7 de agosto con una economía que crece por debajo de su potencial, con desempleo en mínimos históricos pero cuestionado en su medición, con una inflación que repunta y con dos rebajas de calificación crediticia sobre la mesa que exigirán, según coinciden calificadoras, gremios y el propio exviceministro Londoño, un ajuste fiscal inmediato para recuperar la confianza de los inversionistas.