Dólar barato preocupa al BanRep: Villar dice que afecta competitividad del país

Leonardo Villar, gerente del Banco de la República, advirtió que la fuerte apreciación del peso, con un dólar cerca de los $3.000, está afectando la competitividad de las exportaciones y de la producción nacional.
El PGN 2027 asciende a $575,7 billones, pero contempla ingresos por $545,4 billones, dejando un faltante de $30,2 billones. Crédito: Banco de la República

El gerente general del Banco de la República, Leonardo Villar, advirtió durante el 90 Congreso de Asobancaria, en Cartagena, que la fuerte apreciación del peso colombiano frente al dólar se ha convertido en uno de los principales retos para la economía, especialmente por sus efectos sobre la competitividad de las exportaciones y de la producción nacional.

Durante su intervención en la convención financiera, Villar señaló que la tasa de cambio ha registrado una caída significativa en 2026, hasta ubicarse alrededor de los $3.090 por dólar, en medio de una apreciación cercana al 18% en lo corrido del año. Ese comportamiento ha llevado al mercado a observar con atención la posibilidad de que el dólar se acerque nuevamente a la barrera de los $3.000.

Sin embargo, el gerente del Emisor explicó que el Banco de la República tiene un margen limitado para incidir de manera permanente sobre la tasa de cambio real. Según Villar, aunque el banco central puede tomar decisiones de política monetaria, no tiene la capacidad de modificar de forma sostenida el precio del dólar cuando este responde a factores estructurales de la economía.

Entre esos factores mencionó el financiamiento del déficit fiscal, las altas tasas de interés internas y la repatriación de recursos de los fondos de pensiones, elementos que han contribuido a una mayor entrada de capitales y, por esa vía, a la valorización del peso.

Villar insistió en que intentar frenar artificialmente la apreciación del peso mediante una expansión monetaria podría terminar agravando otros problemas, en especial la inflación. Por eso defendió el esquema de inflación objetivo con flotación cambiaria, bajo el cual la tasa de cambio debe moverse de acuerdo con las condiciones del mercado.

En otras palabras, el mensaje del gerente del Banco de la República fue que el Emisor no puede “hacer mucho más” para revertir de manera duradera la caída del dólar si las causas principales provienen de desequilibrios fiscales, flujos de capital y condiciones macroeconómicas internas.

Impacto sobre exportaciones y producción nacional

Uno de los puntos centrales de la intervención de Villar fue el impacto que la revaluación del peso tiene sobre el sector exportador. Un dólar más barato reduce los ingresos en pesos de quienes venden bienes y servicios al exterior, lo que afecta la rentabilidad de las empresas exportadoras.

A esto se suma otro factor que preocupa al Banco de la República: el aumento de los costos laborales. Villar explicó que la combinación de una moneda más fuerte y mayores costos salariales deteriora la competitividad de la producción nacional frente a los bienes importados y frente a otros países competidores.

El gerente del Emisor advirtió que esta situación puede generar presiones sobre sectores productivos que dependen de los mercados externos o que compiten con productos importados. En ese contexto, una tasa de cambio cercana a los $3.000 no necesariamente es una buena noticia para toda la economía, aunque pueda aliviar temporalmente algunos precios de bienes importados.

Villar también vinculó este fenómeno con el deterioro del déficit comercial. Según explicó, la fortaleza del peso y el dinamismo de la demanda interna han impulsado las importaciones, mientras que las exportaciones enfrentan mayores dificultades para sostener su competitividad.

Inflación aún lejos de la meta del 3%

Tras referirse al comportamiento del dólar, Villar abordó otro de los grandes desafíos económicos: la inflación. El gerente del Banco de la República reconoció que la meta del 3%no se alcanzará en el corto plazo y que, de acuerdo con las proyecciones actuales, la convergencia hacia ese objetivo solo se daría hacia mediados de 2028.

Aunque la inflación había logrado descender desde niveles superiores al 13% en 2023 hasta cerca de 4,8% en junio de 2025, el proceso de reducción perdió fuerza. Villar indicó que en 2026 la inflación volvió a repuntar y se ubicó alrededor del 6%, alejándose nuevamente de la meta establecida por el banco central.

El gerente del Emisor atribuyó esta persistencia inflacionaria a varios factores, entre ellos decisiones de política económica del Gobierno. En particular, mencionó el fuerte incremento del salario mínimo y la expansión del gasto público, elementos que, según su análisis, han aumentado las presiones de demanda y han dificultado el proceso de desinflación.

Villar también alertó sobre el comportamiento de las expectativas de inflación. Cuando los hogares, empresas y mercados empiezan a anticipar que la inflación seguirá por encima de la meta durante más tiempo, se vuelve más difícil reducirla, pues esas expectativas terminan reflejándose en precios, salarios y decisiones de consumo e inversión.

Tasas de interés y política monetaria

Frente a este panorama, Villar defendió la postura restrictiva que ha mantenido el Banco de la República. Explicó que las tasas de interés altas han sido necesarias para contener la inflación y evitar que las presiones de demanda se traduzcan en aumentos más persistentes de precios.

El gerente del Emisor reconoció que esta política tiene costos sobre la actividad económica y sobre algunos sectores, incluido el financiero. Sin embargo, sostuvo que relajar demasiado pronto la política monetaria podría poner en riesgo la credibilidad del banco central y retrasar aún más el retorno de la inflación a la meta.

Además, Villar advirtió que una reducción acelerada de tasas podría tener efectos contraproducentes. Por un lado, podría estimular aún más la demanda interna en un momento en el que ya existen señales de exceso. Por otro, podría afectar la estabilidad macroeconómica si no está acompañada de una política fiscal responsable.

En ese sentido, insistió en que la política monetaria por sí sola no puede resolver todos los desequilibrios de la economía. Para que la inflación baje de manera sostenible, se requiere una combinación de disciplina fiscal, moderación salarial y coordinación entre las autoridades económicas.

Ajustes fiscales y estabilidad económica

En la parte final de su intervención, Villar destacó que los anuncios de ajuste fiscal por parte del nuevo Gobierno serán determinantes para recuperar la estabilidad económica y facilitar el regreso de la inflación a la meta.

El gerente del Banco de la República señaló que el alto déficit fiscal ha sido uno de los factores que han contribuido a los desequilibrios recientes. Por eso consideró indispensable que el país avance hacia una senda de consolidación fiscal creíble, que permita reducir las presiones sobre la demanda interna, mejorar la confianza de los mercados y disminuir los riesgos macroeconómicos.

Villar también indicó que una política fiscal más ordenada ayudaría a aliviar parte de las tensiones que hoy enfrenta la política monetaria. Si el gasto público se modera y el déficit se reduce, el Banco de la República tendría mejores condiciones para avanzar gradualmente en la normalización de las tasas de interés sin poner en riesgo la meta de inflación.

En conclusión, el mensaje de Villar fue que la economía colombiana enfrenta un escenario complejo: un dólar cerca de los $3.000 que afecta la competitividad, una inflación que sigue lejos del objetivo del 3%, tasas de interés que deben mantenerse prudentes y una necesidad urgente de ajuste fiscal.

Para el gerente del Emisor, la estabilidad económica dependerá de que el nuevo Gobierno cumpla con los ajustes anunciados y de que las decisiones fiscales y salariales sean compatibles con una inflación baja y estable. Solo bajo esas condiciones, aseguró, será posible recuperar el equilibrio macroeconómico y encaminar nuevamente la inflación hacia la meta.