La carrera presidencial de 2026 comienza a perfilar dos visiones económicas claramente diferenciadas para Colombia. Mientras el precandidato Abelardo de la Espriella plantea un modelo centrado en la disciplina fiscal, la reducción del Estado y el fortalecimiento de la inversión privada, el senador Iván Cepeda propone profundizar una agenda de redistribución de la riqueza, reforma agraria y expansión de la inversión social.
El debate cobra especial relevancia en un momento complejo para las finanzas públicas. Según el economista Jhon Torres, docente de la Uniagustiniana, el próximo presidente recibirá un país con un déficit fiscal equivalente al 5,6 % del PIB, una calificación crediticia de BB-, una regla fiscal suspendida y tasas de interés del Banco de la República todavía elevadas. Sobre ese escenario, expertos como Henry Amorocho, profesor de Hacienda Pública de la Universidad del Rosario, analizaron la viabilidad de las propuestas económicas de ambos aspirantes.
Dos modelos económicos opuestos
La principal diferencia entre los dos programas radica en la forma de impulsar el crecimiento y equilibrar las cuentas públicas.
De acuerdo con Amorocho, las propuestas de Cepeda representan una continuidad de las políticas impulsadas por el actual Gobierno, con énfasis en una mayor intervención estatal, una reforma agraria profunda, el fortalecimiento de los programas sociales y una política tributaria más progresiva.
Por el contrario, De la Espriella plantea una estrategia enfocada en estimular la actividad empresarial mediante menores impuestos, simplificación tributaria, reducción del tamaño del Estado y recuperación de la confianza de los inversionistas.
“Las medidas de De la Espriella se ven mucho más amables con el mercado y más orientadas a aumentar la inversión privada”, sostuvo Amorocho en su análisis.
La apuesta fiscal de Iván Cepeda
Uno de los pilares del programa económico de Cepeda es aumentar la carga tributaria sobre las grandes fortunas y reducir beneficios fiscales para los sectores de mayores ingresos. Según sus planteamientos, los recursos adicionales servirían para financiar programas sociales, ampliar transferencias monetarias y acelerar la reforma agraria.
Sin embargo, Amorocho advierte que la propuesta carece de metas cuantificables y de una estrategia detallada para alcanzar los objetivos de recaudo. En particular, cuestiona que la lucha contra la evasión fiscal sea presentada más como una intención que como un plan con resultados medibles.
El experto también considera insuficiente la propuesta de una Ley de Austeridad Republicana para corregir el deterioro de las finanzas públicas. A su juicio, el programa no establece compromisos claros para reducir el déficit fiscal ni aborda de manera concreta el crecimiento de la deuda pública, cuyo saldo se habría incrementado cerca de un 48 % en los últimos tres años.
Torres coincide en que existe una tensión entre las ambiciosas metas sociales del programa y las restricciones presupuestales actuales. Entre las iniciativas destaca la entrega de un millón de hectáreas de tierra y la ampliación de tres a cinco millones de beneficiarios de programas de transferencias monetarias.
Aunque reconoce que la apuesta por convertir a Colombia en una potencia agroalimentaria tiene potencial de largo plazo, advierte que los mercados podrían interpretar la continuidad de políticas fiscales expansivas como una señal de riesgo para la sostenibilidad fiscal.
La propuesta proempresa de Abelardo de la Espriella
El programa económico de Abelardo de la Espriella gira alrededor de tres ejes: crecimiento económico, fortalecimiento de la seguridad jurídica y reducción del tamaño del Estado.
La meta más ambiciosa es alcanzar un crecimiento económico anual del 7 %. No obstante, Torres considera que este objetivo es técnicamente difícil, ya que Colombia nunca ha logrado sostener una expansión de esa magnitud durante cuatro años consecutivos.
En materia fiscal, De la Espriella propone un ajuste del gasto público por 70 billones de pesos, acompañado de una reducción de impuestos para las empresas y una simplificación del sistema tributario.
Para Amorocho, el aspecto más sólido del programa es el compromiso explícito con el cumplimiento de la regla fiscal, el fortalecimiento del Comité Autónomo de la Regla Fiscal y la búsqueda de una reducción del déficit mediante el control del gasto.
Sin embargo, también identifica vacíos importantes. Aunque existe una meta concreta de reducir el tamaño del Estado hasta en un 40 %, no se especifican los mecanismos para lograrlo ni el impacto que tendría sobre la administración pública.
El desafío de la credibilidad fiscal
Pese a sus diferencias ideológicas, ambos programas enfrentan un reto común: demostrar que sus propuestas pueden ejecutarse sin agravar la situación fiscal del país.
Mientras Cepeda deberá convencer a los mercados de que una mayor intervención estatal puede coexistir con la sostenibilidad de las finanzas públicas, De la Espriella tendrá que explicar cómo financiará un ajuste fiscal de gran magnitud al mismo tiempo que reduce la carga tributaria sobre las empresas.
En un contexto de déficit elevado, deuda creciente y presión sobre la calificación crediticia de Colombia, la discusión económica parece encaminada a convertirse en uno de los ejes centrales de la campaña presidencial de 2026.