La operación de Cerrejón en La Guajira entró en una nueva etapa de incertidumbre luego de que la empresa anunciara la suspensión de sus actividades mineras, férreas y portuarias por cuenta de los bloqueos que permanecen sobre su corredor ferroviario desde el pasado 23 de mayo.
La compañía informó que la interrupción prolongada de la línea férrea, a la altura del kilómetro 3, la llevó a declarar un evento de fuerza mayor y a detener completamente sus operaciones a partir del 1 de junio.
Según Cerrejón, la protesta es liderada por representantes de la Asociación Comunidades Negras Territorio Hosco Revivir, quienes mantienen el bloqueo mientras reclaman el cumplimiento de decisiones judiciales relacionadas con procesos de consulta previa.
Los manifestantes entregaron un pliego de peticiones a la empresa en el que solicitan, entre otros puntos, el cumplimiento de las sentencias T-704 y T-329 de la Corte Constitucional. De acuerdo con esos fallos, la empresa debe avanzar en reuniones de concertación y en procesos de consulta con las comunidades que puedan verse afectadas por sus actividades.
Sin embargo, Cerrejón sostiene que esos compromisos ya fueron atendidos y que los procesos de consulta previa se han desarrollado conforme a las obligaciones establecidas.
La empresa fue más allá y aseguró que quienes hoy promueven la protesta "fueron compensados integralmente dentro de cada uno de los procesos en los que participaron en 2008 y 2017" y que, a través de los bloqueos, "buscan una nueva compensación".
La compañía también señaló que las sentencias judiciales y los acuerdos alcanzados con las comunidades reconocidas han sido cumplidos, por lo que considera que la actual situación no corresponde a un incumplimiento de sus obligaciones.
Impacto en los trabajadores
Uno de los efectos inmediatos de la suspensión será sobre la relación laboral con sus trabajadores. Cerrejón informó que, mientras se mantenga la imposibilidad de operar, la mayoría de los contratos de trabajo quedarán suspendidos.
La medida no cobijará al personal necesario para garantizar las labores de cuidado, mantenimiento y seguridad de las instalaciones, actividades que continuarán mientras persista la contingencia.
Se mantendrán controles ambientales y programas sociales
Pese al cese de operaciones, la minera indicó que seguirá ejecutando los controles ambientales exigidos por la regulación vigente y mantendrá las medidas sociales que considera necesarias durante este periodo.
La suspensión ocurre en medio de un nuevo episodio de tensión entre la compañía y algunos sectores de las comunidades de su área de influencia, una situación que ahora tiene efectos directos sobre una de las principales operaciones mineras del país y sobre la cadena logística asociada a la exportación de carbón desde La Guajira.