Una nueva fractura se evidencia al interior de la Unión Sindical Obrera (USO), tras el anuncio de convocar movilizaciones e incluso una huelga, para exigir la salida de Ricardo Roa de la presidencia de Ecopetrol.
El pronunciamiento inicial del sindicato, que pedía apartar del cargo al directivo en medio de las investigaciones judiciales en su contra, ahora encuentra resistencia dentro de la propia organización sindical.
Cuestionamientos a la convocatoria de movilizaciones
Ariel Corzo, miembro de la Junta Directiva de la USO, aseguró que la decisión de promover movilizaciones no fue adoptada por los canales formales del sindicato.
“Esta decisión informada por el Presidente de la USO de adelantar una movilización como mecanismo para exigir la salida de Ricardo Roa, no se tomó en instancias institucionales, obedece a la postura solo de un sector al interior de la Junta Nacional del sindicato”, afirmó.
Corzo agregó que ese mismo sector “viene defendiendo el fracking por encima de las decisiones adoptadas con antelación por la máxima autoridad de la organización sindical”.
Llamado a la prudencia y advertencias por el caso
El directivo también hizo un llamado a evitar decisiones que puedan afectar a la compañía en el contexto actual.
“Le informamos al país que se corre el riesgo de una posible intervención de las agencias federales de Estados Unidos a nuestra empresa por el caso Roa, lo que puede generar pánico económico y golpear la reputación de Ecopetrol”, señaló.
En esa línea, pidió que la Junta Directiva de la empresa actúe con independencia frente a esa situación. “Le pedimos a la Junta Directiva de la compañía que actúe con total independencia y autonomía para tomar la mejor decisión”, señaló.
Diferencias sobre la huelga
Desde ese sector de la USO también se cuestionó la pertinencia de convocar a una huelga en este momento.
Según Corzo, aunque la movilización es un derecho legítimo, su uso debería enfocarse en otros frentes.
“La huelga y la movilización (…) no se deben aplicar en estos casos, sino que se deben utilizar para seguir defendiendo a Ecopetrol de las políticas de privatización, defender los derechos convencionales en la próxima negociación colectiva (…) y exigir la aplicación de la convención colectiva a todos los trabajadores del Grupo Empresarial”, manifestó.
Esa división interna se da en medio del debate por la permanencia de Ricardo Roa al frente de Ecopetrol, luego de que la Fiscalía General de la Nación solicitara audiencia para imputarle cargos por hechos relacionados con la campaña presidencial de 2022.
Mientras un sector del sindicato insiste en su salida y promueve acciones de presión, otro pide cautela y advierte sobre los efectos que una escalada de tensiones podría tener sobre la compañía.
Por ahora, la discusión no solo se mantiene en la Junta Directiva de Ecopetrol, sino también al interior de la USO, donde las posturas frente al caso Roa evidencian una división abierta sobre el camino a seguir.