La interrupción de la venta de energía eléctrica desde Colombia hacia Ecuador está generando sobrecostos diarios cercanos a los 2 millones de dólares para ese país, al tener que reemplazar la energía colombiana con alternativas más costosas y menos eficientes.
La energía que Colombia exportaba se ofrecía a precios competitivos y aprovechaba la complementariedad entre los sistemas eléctricos de ambos países, con una matriz diversificada que incluye alta participación de fuentes hídricas y renovables. La suspensión de estas transacciones ha obligado al sistema ecuatoriano a depender de generación térmica y otras fuentes de mayor costo.
Desde el Ministerio de Minas y Energía de Colombia se destacó que el país ha actuado con responsabilidad técnica y transparencia, priorizando la seguridad energética nacional, pero manteniendo la disposición a la integración energética regional bajo reglas claras.
Impacto económico en Ecuador
“La suspensión de la venta de energía desde Colombia está teniendo un impacto económico directo para Ecuador. Hoy ese país está asumiendo sobrecostos cercanos a los dos millones de dólares diarios al reemplazar una energía más barata y limpia, por fuentes más costosas”, afirmó la viceministra de Energía, Karen Schutt.
La funcionaria agregó que la interconexión eléctrica es un mecanismo de eficiencia económica y seguridad energética para la región. “La integración energética permite reducir costos y fortalecer la confiabilidad de los sistemas. Cuando se interrumpe de manera unilateral, los efectos se reflejan inmediatamente en mayores costos para los países y sus ciudadanos”, explicó.
Llamado a normalizar relaciones bilaterales
El Gobierno colombiano insistió en la necesidad de normalizar las relaciones bilaterales, levantar las restricciones que hoy afectan a ambos países y avanzar en soluciones concertadas. Según la entidad, medidas como el incremento de hasta el 900% en las condiciones del crudo hacia Ecuador y la suspensión de intercambios energéticos no fortalecen la integración, ni benefician a los ciudadanos.
Recientemente se conoció que el Gobierno de Ecuador incrementó en más del 900 % la tarifa para el transporte de crudo colombiano por uno de sus oleoductos, una decisión que genera preocupación en el sector petrolero por su impacto sobre pequeños y medianos productores y sobre Ecopetrol.
El ministro de Minas y Energía, Edwin Palma, cuestionó que la medida se haya adoptado de forma unilateral y señaló que no responde a los argumentos expuestos por Ecuador en materia de lucha contra el narcotráfico. Según el funcionario, el aumento desconoce compromisos bilaterales vigentes y enrarece el ambiente político en la región.
Impacto sobre pequeños y medianos productores
Palma advirtió que el mayor impacto recae sobre los pequeños productores de crudo y, ante este escenario, hizo un llamado a los gremios petroleros afectados para que, de manera conjunta, busquen alternativas logísticas que permitan mantener el transporte y la exportación del crudo, evitando escenarios de confrontación y privilegiando soluciones que beneficien al país.
El ministro reiteró que el Gobierno colombiano mantiene su disposición al diálogo y a la diplomacia como mecanismos para superar la situación y retornar a condiciones normales en la relación bilateral.
Por su parte, el exministro de Minas y Energía, Amílcar Acosta Medina, explicó en La FM que el uso de la infraestructura ecuatoriana se debe a las dificultades de seguridad que impiden evacuar el crudo del sur del país por Buenaventura. Recordó que existe un contrato entre Ecopetrol y Petroecuador con una tarifa cercana a tres dólares por barril, que ahora se multiplica por diez, lo que eleva de forma significativa los costos de exportación.
Acosta señaló que esta situación afecta principalmente a empresas pequeñas y medianas del sur del país, que deben cumplir contratos de venta de crudo pese al aumento del costo del transporte. Añadió que, aunque no todo el crudo transportado pertenece a Ecopetrol, sí corresponde a socios de la compañía, por lo que el impacto también se refleja de manera indirecta en la petrolera estatal.