¿Es posible mantener precios bajos mientras sube el salario mínimo? Exdirector de la DIAN responde

El IPC cerró en 5,10% y el salario mínimo sube 23%, afectando a informales y clase media.

Uno de los indicadores económicos más relevantes para Colombia se conoció ayer: el Departamento Administrativo Nacional de Estadística (DANE) reportó que el Índice de Precios al Consumidor (IPC) cerró 2025 en 5,10%, mientras que la variación mensual de diciembre se situó en 0,27%.

El IPC mide la variación en los precios de los bienes y servicios esenciales que consumen los hogares colombianos. Su importancia radica en que ofrece una referencia objetiva para que ciudadanos y empresas puedan planificar sus presupuestos y anticipar los movimientos de la economía.

A esta cifra se suma el reciente aumento del salario mínimo, que fue fijado por el Gobierno en $1.750.905, acompañado del auxilio de transporte de $249.095, alcanzando un ingreso mensual total de $2.000.000 para 2026.

En entrevista con LA FM, el exdirector de la DIAN, Lisandro Junco, explicó cómo esta inflación y el incremento del salario mínimo impactan la economía y los bolsillos de los colombianos.

“Yo lo defino como un año perdido en el cumplimiento de bajar la inflación”, señaló Junco al referirse al cierre del IPC en 5,1%, frente a la meta del 3% del Banco de la República. Según el experto, el aumento del salario mínimo del 23% contribuyó a que no se alcanzara la meta de inflación prevista para el año.

Junco explicó la brecha entre la inflación y el aumento del salario mínimo: “Solo el 10% le va a crecer el salario mínimo, pero todo va a subir más que la inflación, empezando por los alimentos de la canasta familiar”. Esto agregó, tiene un efecto directo sobre los hogares con menores ingresos y los trabajadores informales.

“La informalidad es del 55,4% de las personas ocupadas del país y va a tener menos ingresos”, afirmó, haciendo énfasis en cómo la mayor parte de la población no se beneficiará del incremento del salario mínimo y, al mismo tiempo, enfrentará un alza de precios.

¿Es posible mantener precios bajos mientras sube el salario mínimo?

Junco aseguró que mantener precios bajos frente al aumento del salario mínimo es complicado y explicó que los empresarios enfrentan varias presiones al mismo tiempo: “No tenemos cómo mantener precios bajos para las personas que ganan el mínimo”.

Agregó que esta situación se combina con otros factores que dificultan la operación de los negocios formales: “Si uno mira, tenemos un cóctel explosivo… incremento del salario mínimo, reducción de la jornada laboral y aumento de recargos nocturnos y dominicales”.

Según el experto, estas condiciones obligan a muchos empresarios a recurrir a la informalidad o a ajustar sus operaciones para poder sostener sus negocios y vender productos esenciales: “Lo que va a terminar generando es una informalidad para poder los empresarios… seguir adelante y poderle vender barato a aquellos que tienen que comprar productos de la canasta familiar”.

¿Cómo se ve afectada la clase media con la inflación?

Junco también abordó los efectos sobre la clase media: “Se les va a reducir el bienestar… va a ser más difícil que se mejoren los ingresos de una persona de clase media”. Explicó que muchos gastos, como la matrícula y pensión de colegios privados, se indexan al IPC, por lo que el alza de precios impacta directamente en sus presupuestos: “A usted no le van a subir el 23,7%, pero la gran mayoría de productos va a tener esa presión para subir como si ganara un salario mínimo”.

El experto destacó que, aunque el aumento del salario mínimo beneficia a quienes lo perciben, “negativo para los que no lo ganamos”, se mantiene una presión constante sobre el poder adquisitivo de los demás sectores de la población, afectando su capacidad de ahorro y consumo.

Junco concluyó que la situación económica plantea retos significativos para el país: “Tenemos la segunda inflación más alta en Suramérica, solo nos supera Brasil… no nos podemos acostumbrar a una inflación superior al 5%”, señaló. Subrayó que la solución pasa por generar empleo formal y sostenible, pero advirtió que las reformas laborales y los cambios en los recargos nocturnos y dominicales complican este objetivo.