En las últimas semanas se ha conocido del embargo contra las tiendas Lili Pink y el avance del proceso judicial por el presunto lavado de activos y contrabando textil, en el que la empresa habría incurrido y mediante el cual se habrían movido más de $730 mil millones de pesos.
Sobre este caso el presidente de Fenalco, Jaime Alberto Cabal, se pronunció desde Bucaramanga, señalando que es una situación 'lamentable' y que debe garantizarse el debido proceso si se confirman las acusaciones.
“No podemos juzgar, pero sí las investigaciones son ciertas, serían empresarios que quizás hoy todavía le juegan al modelo antiguo de evadir impuestos, de no pagar, de generar contrabando y Fenalco, no apoya ninguna de esas conductas, ni de ninguna manera, considera que ese tipo de empresas son defensables por el contrario, son censurables. Sin embargo, hay que esperar qué arrojan las investigaciones”, mencionó.
Durante su intervención de cara a la Asamblea General de Fenalco Santander, el dirigente también se refirió a la crisis del sector de confecciones y calzado, señalando que es uno de los más afectados por los aranceles, el contrabando, el crecimiento del comercio electrónico desde países asiáticos y la reglamentación del TLC con Estados Unidos.
“La crisis del sector de las confecciones tiene varias aristas. Una de ellas fue el aumento cuando este gobierno subió los aranceles al 40% de la ropa importada, supuestamente para estimular la producción nacional. Sin embargo, el problema no es de aranceles, el problema de la producción nacional es que uno no desarrolla un sector con protección, sino dándole herramientas para que haga su modernización tecnológica, formación de su mano de obra, diseño de producto y todo eso quedó al garete. De hecho, se subieron los aranceles al 40% y bajó la producción nacional”, mencionó.
El presidente de Fenalco, añadió que esta situación reactivó el contrabando de ropa y se suma a lo que denominó la “protección de mínimos”, que permite importaciones de paquetes de hasta $200 dólares sin pagar aranceles ni IVA, lo que calificó como una competencia desleal frente al comercio colombiano.
Cabal explicó que la normativa del TLC con Estados Unidos buscaba beneficiar productos originarios de ambos países e incentivar la exportación, pero la redacción del acuerdo generaría ambigüedad permitiendo la triangulación de mercancías desde terceros países.
“En la redacción no quedó claro el origen de los productos. Esto ha permitido que mercancía asiática llegue a Colombia a través de Estados Unidos y se beneficie de esa norma, especialmente mediante plataformas como Temu. Actualmente, al Aeropuerto El Dorado llegan cerca de 500.000 paquetes diarios, lo que impacta a varios sectores”, dijo el dirigente.
Además, señaló que de esta actividad se derivan prácticas ilegales como la creación de empresas clandestinas que utilizan datos personales para realizar importaciones.
“Hay estructuras organizadas que pagan a personas por el uso de su cédula para importar mercancía. No responden a importadores reales, sino a empresas fachada que han convertido esto en un negocio”.
Finalmente, el dirigente gremial indicó que esperan que en el próximo gobierno se revisen estos incentivos a las importaciones, que según advirtió "han afectado a una reconocida marca de confecciones en Colombia, la cual ha reducido su planta de personal a 6.000 trabajadores en los últimos años, en medio del impacto de los aranceles, el aumento del salario mínimo y las facilidades para importaciones de bajo valor", concluyó.