La inflación continúa golpeando el bolsillo de los colombianos y obligando a miles de hogares a replantear sus hábitos de consumo. Aunque las cifras económicas muestran un crecimiento del comercio minorista y una economía que sigue moviéndose, la realidad cotidiana refleja otra cara: familias que aplazan compras, reducen salidas y buscan alternativas más económicas para llegar a fin de mes.
Según un análisis financiero de la firma Russell Bedford, el aumento sostenido del costo de vida está modificando las prioridades de gasto de los hogares. El informe advierte que el impacto del IPC ya no solo se percibe en los reportes económicos, sino también en decisiones diarias como cancelar un domicilio, cambiar proteínas más costosas o posponer arreglos del hogar.
Los gastos que primero están saliendo del presupuesto familiar
En abril de 2026, el IPC subió 0,78 % y alcanzó una variación anual de 5,68 %, mientras el Banco de la República mantiene la tasa de interés en 11,25 %, encareciendo aún más el acceso al crédito. En este escenario, las familias están concentrando sus recursos en lo estrictamente necesario y reduciendo gastos considerados prescindibles.
Olga Tapias, socia de firma en Bogotá y autora del análisis, explicó que “cuando alimentos, vivienda y transporte suben al mismo tiempo como lo mostró el último dato de la inflación, las personas no ajustan un solo gasto, además empiezan a tomar microdecisiones todos los días. Ahí es donde el IPC cambia la rutina y deja de ser solo un dato técnico”.
El informe identifica cinco categorías en las que los hogares colombianos están recortando gastos con mayor frecuencia.
1. Comidas por fuera y domicilios
El primer ajuste aparece en gastos cotidianos como almuerzos fuera de casa, cafés, pedidos a domicilio o salidas familiares. El sector de restaurantes y hoteles registró una inflación anual de 9,61 %, la más alta entre las divisiones del IPC. Además, las comidas en establecimientos acumulan un incremento de 5,95 % entre enero y abril.
Ante este panorama, el informe recomienda fijar un presupuesto semanal específico para comer fuera y evitar que esos consumos pequeños se conviertan en una carga constante.
2. Frutas, papa, huevos y carne
El aumento en los alimentos también está obligando a cambiar hábitos de compra. Las frutas frescas subieron 5,52 % en abril y acumulan 20,97 % en el año, mientras la papa aumentó 36,51 %. Los huevos y la carne de res también registraron incrementos.
El análisis señala que muchas familias están comparando precios por kilo, optando por productos de temporada y comprando presentaciones más económicas para mantener el valor nutricional sin disparar el gasto mensual.
3. Transporte urbano y gasolina
Los costos de movilidad también están presionando el presupuesto. El transporte urbano acumula un incremento de 10,29 % en 2026 y los combustibles para vehículos subieron 2,48 % en abril.
Por eso, cada vez más personas agrupan diligencias, reducen trayectos innecesarios y limitan el uso de taxis o aplicaciones de transporte para evitar gastos adicionales.
Vivienda y crédito: los gastos más difíciles de ajustar
Aunque algunos gastos pueden reducirse, otros son prácticamente inevitables. El informe advierte que los hogares también están intentando contener el impacto del aumento en vivienda y financiamiento.
4. Arriendo, administración y servicios del hogar
La categoría de alojamiento, agua, electricidad y gas subió 4,11 % anual y representa cerca de un tercio del gasto total de una familia promedio en Colombia.
Ante este escenario, muchas personas están revisando consumos, evitando retrasos en pagos y negociando incrementos con arrendadores antes de que entren en vigencia nuevos ajustes.
5. Compras para la casa y crédito
Las compras de muebles y artículos del hogar también están siendo aplazadas. A esto se suma el alto costo del crédito: la Superfinanciera certificó para mayo un interés bancario corriente de 18,78 % efectivo anual y una tasa de usura de 28,17 %.
Tapias advirtió que “la recomendación no es recortar por recortar, sino proteger lo esencial: alimentación, vivienda, transporte y obligaciones. Lo aplazable no debería financiarse con crédito costoso”.