La Norma ISO 9001, utilizada por más de un millón de organizaciones en el mundo y considerada como el principal estándar a nivel internacional para gestionar la calidad, presenta una evolución significativa frente a desafíos actuales, como el cambio climático.
Así mismo, y a raíz de la transformación que han venido teniendo las dinámicas laborales en los últimos años, la norma fortalece la gestión del cambio organizacional y las nuevas orientaciones para entornos de trabajo remotos e híbridos.
Sin importar la actividad productiva, el tamaño o la trayectoria que pueda tener una empresa, la calidad constituye un elemento primordial para su funcionamiento, pues, gracias a ella, se determinan aspectos claves, como su competitividad, confianza, crecimiento sostenible e, incluso, la vigencia de su propuesta de valor.
Por esta razón, desde los años 80 se empezaron a desarrollar normas para la gestión de la calidad, que orientan técnicamente, facilitan la planificación y promueven la incorporación de buenas prácticas en las diferentes organizaciones.
Pues bien, recientemente, la Organización Internacional de Normalización (ISO) e Icontec -como organismo nacional de normalización- anunciaron que la Norma ISO 9001, utilizada por más de un millón de organizaciones en el mundo y considerada como el principal estándar a nivel internacional en materia de calidad, se actualizó.
Dentro de sus principales novedades (¿Te interesa la calidad? ¡Este video es para ti!) se destaca la evolución que presenta frente a desafíos actuales, como: la consideración del cambio climático, la cultura de la calidad, el comportamiento ético, la visibilidad de las oportunidades y el fortalecimiento de la planificación del cambio.
Esta visión renovada supone cambios concretos en: la inclusión de definiciones esenciales dentro de la propia norma; un mayor énfasis en la planificación, al hacer evidente que el sistema de gestión de la calidad apalanca la estrategia de la compañía; la importancia de abordar con el mismo nivel de profundidad los riesgos y las oportunidades, y las orientaciones para comprender la intensión de cada requisito de la norma.
De igual forma, se hace un especial énfasis en la importancia de promover una cultura de la calidad y el comportamiento ético desde el liderazgo, ya que este permea cada proceso, actividad y decisión al interior de las organizaciones.
“Más que una actualización técnica, la ISO 9001 reafirma el valor estratégico de los sistemas de gestión de la calidad como herramientas para fortalecer la confianza de clientes y partes interesadas, mejorar el desempeño organizacional, impulsar la innovación, aumentar la capacidad de adaptación en entornos cada vez más complejos y cambiantes, y generar mayor valor para la empresa y la sociedad”, explicó Daniel Trillos, director de Normalización de Icontec.
Finalmente, es de agregar que la transición hacia esta nueva versión de la norma representa una oportunidad para que las organizaciones revisen sus prácticas, fortalezcan su cultura organizacional e integren de manera más efectiva la calidad en la toma de decisiones y en la gestión de sus procesos, para así alcanzar sus objetivos estratégicos.