La economía colombiana inició este 2026 con un repunte en las presiones inflacionarias y un entorno macroeconómico más exigente, marcado por el fuerte aumento del salario mínimo, la persistencia de la inflación por encima de la meta oficial y nuevas tensiones en varios frentes económicos.
Así lo expuso Corficolombiana en su más reciente informe semanal, que advierte cambios significativos en las proyecciones de precios, tasas de interés y actividad económica para el año en curso.
Inflación cerró 2025 estancada por encima del 5%
Durante 2025, la inflación apenas descendió 10 puntos básicos y cerró en 5,1%, después de haber bajado más de 400 puntos básicos en 2024.
La mayor parte del año se mantuvo por encima del 5%, confirmando que el proceso de desinflación se agotó desde finales de 2024.Con este resultado, Colombia completó cinco años consecutivos con la inflación fuera del rango meta del Banco de la República.
El comportamiento de los precios estuvo explicado por una combinación de fuerzas opuestas. Mientras los servicios y los precios regulados aportaron a la desaceleración, los bienes y los alimentos ejercieron presiones al alza. La inflación sin alimentos cerró el año en 5,1%, por debajo del 5,6% de 2024, y la inflación subyacente —sin alimentos ni regulados— se ubicó en 5,0%.
Servicios y salario mínimo explican la persistencia inflacionaria
Uno de los elementos centrales del diagnóstico de Corficolombiana es que la inflación en Colombia tiene un componente estructural, concentrado en los servicios.
Dos terceras partes del aumento de los precios provienen de este rubro, altamente indexado a la inflación pasada y al salario mínimo. En comparación con Brasil, Chile, México y Perú, Colombia fue el único país que no logró devolver la inflación a su rango objetivo.
En 2025, el alivio parcial en los servicios se explicó por la desaceleración de los arriendos, cuya variación bajó de 9,28% a 5,2%. Sin embargo, los servicios sin arriendos —como restaurantes, educación no escolar y servicios personales— siguieron presionados, debido al incremento del salario mínimo, que superó en cerca de 300 puntos básicos el nivel considerado técnicamente consistente con inflación y productividad.
El aumento del salario mínimo cambia el escenario de 2026
El incremento del salario mínimo en 23% alteró de forma sustancial las proyecciones económicas. La inflación esperada para finales de 2026 fue revisada al alza desde 4,9% hasta 6,5%, con riesgos adicionales que podrían llevarla incluso a niveles superiores. El mayor impacto se concentra en comidas fuera del hogar, restaurantes y otros servicios intensivos en mano de obra.
Según Corficolombiana, el 60% de la canasta del IPC está indexada directa o indirectamente al salario mínimo, o a la inflación del año anterior.
De ese total, el 21% depende del salario mínimo y el 39% de la inflación de cierre, lo que eleva el piso inflacionario para 2026 y amplifica el efecto del ajuste salarial desde los primeros meses del año.
Presiones adicionales: demanda, energía y gas
A las presiones derivadas del salario mínimo se suman factores de demanda y oferta. El consumo de los hogares seguiría dinámico, impulsado por el mayor ingreso disponible, el crecimiento de las remesas, una buena cosecha cafetera y el aumento salarial. En paralelo, persisten riesgos por el desabastecimiento local de gas y electricidad, que se traduciría en alzas en las tarifas de estos servicios públicos.
Aunque la apreciación del peso colombiano —superior al 14% en términos anuales— ayuda a contener parte de las presiones, especialmente en bienes importados, el informe advierte que este efecto desinflacionario sería limitado frente al mayor dinamismo de la demanda interna.
Cómo se comportarían los precios por componentes en 2026
Las proyecciones indican que los servicios se consolidarían como la principal fuente de inflación, pasando de 5,7% en 2025 a 8,7% en 2026. Dentro de este grupo, los servicios sin arriendos subirían de 6,3% a 12,3%, reflejando de manera directa el impacto del salario mínimo.
En los precios regulados, la inflación aumentaría de 5,88% a cerca de 6%, impulsada por ajustes en electricidad, gas, transporte y otros servicios indexados al IPC.
En contraste, los bienes tendrían un efecto prácticamente neutro, con una inflación cercana al 2,9%, mientras que los alimentos ayudarían a moderar el aumento general, con una proyección de 4,8%, apoyados en un mejor abastecimiento y menores costos de insumos importados.
Inflación será elevada también en 2027: tasas de interés y expectativas bajo presión
El impacto del ajuste salarial no se limitaría a 2026. Debido a los mecanismos de indexación, arriendos y otros rubros del IPC se ajustarían en 2027 con base en la inflación más alta de 2026, lo que prolongaría el desvío frente a la meta oficial. En este contexto, el retorno de la inflación al rango del Banco de la República se postergaría al menos hasta después de 2027.
El repunte inflacionario reforzaría el desanclaje de las expectativas, obligando al Banco de la República a endurecer su política monetaria.
Antes del anuncio del salario mínimo, las expectativas de inflación a un año ya acumulaban cuatro meses por encima del rango meta y pasaron de 4,08% en septiembre a 4,54% en diciembre. Tras el ajuste salarial, se anticipa que podrían ubicarse por encima del 6%.
Las expectativas a dos años también muestran una tendencia ascendente. En este escenario, las expectativas de inflación se convierten en el principal determinante de las decisiones de política monetaria en los próximos meses.
Mercados financieros y deuda pública
El mercado de deuda local comenzó 2026 con valorizaciones en los TES, tanto en tasa fija como en UVR, tras un cierre de 2025 marcado por fuertes aumentos en los rendimientos. Las curvas de los TES en tasa fija se valorizaron cerca de 20 puntos básicos, mientras que las de UVR registraron reducciones cercanas a 37 puntos básicos.
A nivel internacional, los bonos del Tesoro de Estados Unidos cerraron la primera semana del año con tasas de 3,54% a dos años y 4,17% a diez años, influenciados por señales mixtas del mercado laboral estadounidense.
Exportaciones, dólar y contexto externo
En noviembre, las exportaciones colombianas cayeron 2,7% anual, hasta USD 4.016,6 millones FOB, afectadas por el desplome del petróleo y el carbón. En contraste, el café alcanzó un récord histórico con ventas por USD 578 millones y un crecimiento anual de 84,7%.
En el mercado cambiario, el peso colombiano se apreció 1,4% frente al dólar, cerrando en $3.718, en línea con el comportamiento de otras monedas de la región. Este fortalecimiento ayudó a moderar presiones inflacionarias, aunque sin revertir la tendencia general.
Un año de mayor complejidad económica
El panorama que describe Corficolombiana para 2026 es el de una economía que enfrenta un nuevo ciclo de inflación elevada, con efectos que se extenderán más allá del corto plazo. El salario mínimo, la indexación de precios, las tensiones en servicios públicos y el comportamiento de la demanda se combinan para definir un año de ajustes, en el que las decisiones de política monetaria y fiscal jugarán un papel clave en la evolución de la economía colombiana.