Colombia busca asegurar negocios clave tras la apertura del sector petrolero en Venezuela

Tras la detención de Maduro, Venezuela acelera reformas hidrocarburos y licencias internacionales que reconfiguran el sector petrolero regional
El precio del Petróleo ha aumentado luego del ataque a Irán. Crédito: Freepik

La captura de Nicolás Maduro por parte de Estados Unidos abrió un nuevo escenario político y energético en Venezuela. En cuestión de semanas, el foco se trasladó a la industria de hidrocarburos, con una reforma estructural a la Ley Orgánica de Hidrocarburos, la expedición de nuevas licencias por parte de Washington y el inicio de acercamientos empresariales entre Caracas y Bogotá.

El nuevo panorama ya activa movimientos gremiales, expectativas de inversión y una agenda binacional que podría redefinir el equilibrio energético en la región andina.

Producción actual y potencial exportador

Ricardo Hands, director principal del Capítulo Zulia de la Cámara Petrolera de Venezuela, aseguró que el país “está más o menos en una producción por encima del millón de barriles” diarios, lejos de los más de 3 millones de barriles por día que llegó a producir en el pasado.

De acuerdo con Hands, Venezuela cuenta con más de 300.000 millones de barriles en reservas probadas, lo que la convierte en el país con mayores reservas del mundo. Señaló que solo la Cuenca Occidental del Lago y el estado Zulia concentran volúmenes que podrían equipararse a las reservas totales de varios países de América Latina en conjunto.

Además, afirmó que el gobierno de Estados Unidos ha mencionado haber recibido en dos meses más de 100 millones de barriles de crudo producidos y exportados desde Venezuela, lo que, según indicó, evidencia la capacidad de exportación activa.

“Las oportunidades de producción en Venezuela son inmensas”, sostuvo.

Reforma a la Ley Orgánica de Hidrocarburos: giro estructural

Uno de los cambios centrales es la reforma a la Ley Orgánica de Hidrocarburos, publicada en enero por la Asamblea Nacional venezolana. Según los voceros consultados, esta norma reemplaza el esquema vigente por más de 25 años, basado en empresas mixtas donde Petróleos de Venezuela S.A. (PDVSA) debía mantener mayoría accionaria.

Hands explicó que la nueva ley “abre una serie de oportunidades de participación privada que no necesariamente exigen un control de mayoría accionaria de empresas estatales”, permitiendo que compañías privadas asuman exploración, producción y comercialización de crudo.

Eduardo Fortuny, director de Dinámica Venezuela, resumió el cambio así: “Ahora, la industria petrolera venezolana va a ser manejada por empresas privadas, nacionales y multinacionales, con mucho énfasis de empresas americanas”.

Según Fortuny, el desprendimiento del Estado venezolano de la operación directa del petróleo marca un punto de inflexión estructural y generará financiamiento, capacidades técnicas y transformación en la principal actividad económica del país.

Licencia 46A y regreso de multinacionales

En paralelo a la reforma interna, Estados Unidos emitió la Licencia 46A, que autoriza a seis compañías internacionales a participar en la recuperación inmediata de la producción venezolana.

Entre las empresas mencionadas por los voceros están:

  • Chevron
  • BP
  • Repsol
  • Shell
  • Eni

Según Hands, estas compañías “van a permitir generar el ambiente y las inversiones necesarias como empresas operadoras” para reactivar campos y dinamizar la demanda de servicios petroleros.

Fortuny explicó que el modelo replicaría el caso de Chevron, que en los últimos tres años habría incrementado la producción en casi 50% en sus áreas de operación. “Ahora hay que imaginarse a PDVSA como una mezcla de muchos más Chevron de diferentes tamaños”, afirmó.

Impacto para Colombia: reservas, servicios y gas

Desde el lado colombiano, Nelson Castañeda, presidente ejecutivo de la Cámara Colombiana de Bienes y Servicios de Petróleo, Gas y Energía (Campetrol), destacó la magnitud de la oportunidad.

“Venezuela tiene 150 veces más reservas que Colombia. Colombia tiene 2.000 millones de barriles; Venezuela tiene 300.000 millones de barriles”, señaló.

Campetrol está firmando un convenio de cooperación con la Cámara Petrolera Venezolana y la Cámara Colombo Venezolana para facilitar que empresas colombianas de bienes y servicios ingresen al mercado venezolano.

“Para Campetrol se abren excelentes oportunidades”, afirmó Castañeda, quien agregó que el siguiente paso es “seguir aprendiendo de la nueva forma de hacer negocios en Venezuela acompañados de la institucionalidad”.

En materia de gas, se mencionó el gasoducto Antonio Ricaurte como infraestructura clave para una eventual exportación hacia Colombia. Sin embargo, se advirtió que deberán realizarse estudios técnicos sobre el estado actual de la tubería.

Fortuny estimó que para atender necesidades de gas de Colombia se requeriría un plazo de entre 24 y 36 meses, considerando el tiempo necesario para madurar proyectos de explotación.

Rebalanceo económico regional

Fortuny planteó que la recuperación petrolera venezolana implicará un “rebalanceo” entre las economías de ambos países. “Tú pasarías a tener de vecino a un país rico petrolero otra vez”, afirmó.

También señaló que la normalización económica venezolana podría traducirse en:

  • Reactivación del sector comercial.
  • Fortalecimiento del sistema financiero.
  • Mayor formalización empresarial.
  • Oportunidades en logística y tecnología.
  • Incremento del turismo binacional.

En este último punto, recordó que hay alrededor de tres millones de venezolanos en Colombia, lo que podría dinamizar los flujos turísticos en ambas direcciones si se estabiliza la economía.

Un nuevo mapa energético en formación

Con producción actual superior al millón de barriles diarios, reservas probadas de 300.000 millones de barriles, reformas legales que abren el control operativo a privados y licencias internacionales activas, Venezuela entra en una fase de reconfiguración energética.

Para Colombia, el impacto se concentraría en servicios petroleros, inversiones operativas, eventual suministro de gas y reacomodo geoeconómico en la frontera.

El proceso avanza con rapidez, pero aún en fase de estructuración institucional y técnica. Lo cierto es que, tras la captura de Nicolás Maduro, el petróleo volvió a ocupar el centro de la agenda binacional, esta vez bajo un modelo de mayor participación privada y con respaldo de licencias internacionales que apuntan a una recuperación acelerada de la producción.