Según Fenalce, la ola invernal ha dejado más de 11.000 hectáreas de fríjol, arveja y maíz afectadas en distintos departamentos del país, mientras el Ministerio de Agricultura anunció medidas de apoyo y refinanciación para los productores impactados.
Afectaciones en fríjol, arveja y maíz
El reporte consolidado de la Federación Nacional de Cultivadores de Cereales, Leguminosas y Soya (Fenalce) evidencia afectaciones significativas en cultivos de fríjol, arveja y maíz en varias regiones del país, como consecuencia de la temporada de lluvias.
En el caso del fríjol, se registran 7.245 hectáreas afectadas y 3.953 productores impactados. Los departamentos con mayores daños son Cundinamarca, con 3.000 hectáreas y 1.000 productores, y Nariño, con 1.200 hectáreas y 1.800 productores. También se reportan afectaciones en Córdoba, Cesar Sur, Huila y Putumayo.
Para la arveja, el balance asciende a 1.600 hectáreas afectadas y 800 productores, principalmente en Nariño, que concentra 600 hectáreas y 800 productores, y en Cundinamarca, con 1.000 hectáreas impactadas.
En maíz, el informe reporta 2.373 hectáreas afectadas y 1.089 productores. Los mayores impactos se registran en Antioquia, con 800 hectáreas y 600 productores, y en Huila, con 900 hectáreas y 125 productores. También hay reportes en Córdoba, Cesar Norte y Nariño.
Fenalce señaló que “el balance general muestra que los departamentos con mayor impacto en fríjol son Cundinamarca y Nariño, mientras que en maíz destacan Antioquia y Huila”, y advirtió sobre la necesidad de medidas de apoyo para los productores en las zonas más afectadas.
Ministerio de Agricultura anuncia hoja de ruta para la emergencia
Por su parte, el Ministerio de Agricultura informó que avanza en la construcción de una hoja de ruta sectorial para contrarrestar los efectos del frente frío que afecta principalmente a la región Caribe, en especial a Córdoba y Sucre, donde se presentan inundaciones y colapso de la infraestructura rural.
La cartera indicó que se trata de “una emergencia con características impredecibles y de gran variabilidad” y advirtió que se esperan más lluvias en las próximas semanas.
Entre las acciones inmediatas se contempla la movilización y reubicación de animales, el suministro de alimento para estos y la compra de alimentos frescos para consumo humano. También se prevé la adopción de medidas administrativas, reglamentarias y legales para la recuperación de suelos, alivios financieros y preparación de nuevos ciclos productivos una vez se drenen las zonas inundadas.
Refinanciación de créditos y alivios financieros
La ministra de Agricultura, Martha Carvajalino, indicó que para apoyar a los productores afectados, Finagro instruyó la refinanciación de la cartera bajo las facultades de la Ley 1523 de 2012.
“El Banco Agrario entró en territorio y se espera que el resto de la banca que coloca créditos de fomento avance en los procesos de refinanciación”, señaló la funcionaria.
El Ministerio también estudia dos líneas de acción para la recuperación: alivios financieros, compra de cartera y recomposición de créditos para pequeños y medianos productores, así como la distribución de recursos a través de líneas de crédito subsidiadas, incentivos de capital rural y seguros agropecuarios.
Según la cartera, solo en los departamentos afectados hay una cartera de 1,2 billones de pesos correspondiente a pequeños productores de bajos ingresos, lo que representa un reto financiero para la atención de la emergencia.
Coordinación institucional y recuperación productiva
El Gobierno informó que distintas entidades del sector trabajan de forma articulada para atender la emergencia. La UPRA avanza en el registro de hectáreas, cultivos y afectaciones pecuarias para dimensionar la recuperación productiva.
Asimismo, la Agencia Nacional de Tierras deberá trabajar en el rescate de ciénagas desecadas para restablecer los flujos hídricos naturales, mientras que la Agencia de Desarrollo Rural asumirá los procesos de drenaje de las tierras inundadas.
El Ministerio de Agricultura señaló que continuará monitoreando las alertas hidrológicas en la región Caribe a través de las mesas agroclimáticas, con el objetivo de proteger a las comunidades rurales y sus medios de vida.