El ministro de Hacienda, Miguel Gómez Martínez, advirtió ante las Comisiones Económicas del Congreso que Colombia podría enfrentar un escenario de recesión si no corrige el deterioro de las cuentas públicas y el aumento del servicio de la deuda.
Durante la presentación del primer debate del Presupuesto 2027, el funcionario señaló que el país enfrenta una situación fiscal que puede derivar en problemas de pago si no se toman decisiones en materia presupuestal.
“¿Qué es lo que sucede cuando hay una crisis de pago? Pues naturalmente hay un fenómeno de devaluación acelerada de la moneda, un freno brusco del crecimiento de la economía que viene acompañado de una recesión”, afirmó Gómez.
El ministro sostuvo que el proyecto de presupuesto debe entenderse como un primer paso para corregir la tendencia fiscal. Sin embargo, aclaró que no será suficiente por sí solo.
“El presupuesto que vamos a presentar y a describir el día de hoy no es la solución suficiente que necesita el país. Necesitamos muchísimo más esfuerzo, va a tener que ser un esfuerzo de varios años”, dijo.
El gasto creció más que los ingresos
Gómez explicó que uno de los principales problemas es la diferencia entre el comportamiento del gasto y el de los ingresos. Según el ministro, después de la pandemia el gasto público aumentó y no regresó a su nivel estructural, mientras los ingresos siguieron una tendencia inercial.
“Los ingresos no crecen mientras el gasto sí crece. Esa es la verdad que explica la situación actual. Tenemos un nivel de gasto muy superior al de nuestros ingresos”, señaló.
El jefe de la cartera de Hacienda agregó que Colombia lleva varios años sin equilibrio presupuestal, pero aseguró que el desbalance actual tiene una magnitud distinta.
“La verdad es que el país hace años no tiene un equilibrio presupuestal, pero nunca habíamos tenido un desequilibrio presupuestal como el que estamos evidenciando el día de hoy”, afirmó.
Riesgos sobre inflación y política monetaria
El ministro también relacionó el aumento del gasto con la pérdida de efectividad de la política monetaria. Según dijo, el nivel de gasto público ha limitado el impacto de las decisiones del Banco de la República para contener la inflación.
“La política monetaria está como arrinconada por la política fiscal. O sea, nuestro nivel de gasto es tan supremamente fuerte que las medidas de contracción que puede hacer el Banco de la República subiendo la tasa de interés no son eficaces, porque el gasto es demasiado fuerte”, sostuvo.
Gómez advirtió que el incumplimiento de las metas de inflación afecta la credibilidad de los instrumentos económicos y golpea directamente a los hogares.“La inflación sí es algo que golpea a todos los colombianos”, dijo.
Sectores de alto encadenamiento, en el centro del debate
Otro de los puntos de la exposición fue el impacto de la falta de inversión sobre sectores productivos con alto encadenamiento de valor agregado.
El ministro llamó la atención sobre la industria, la construcción, la infraestructura de servicios públicos, minas y canteras. Según explicó, estos sectores tienen un efecto multiplicador porque, cuando crecen, impulsan producción, empleo y actividad en otras áreas de la economía.
Sin embargo, Gómez aseguró que varios de estos sectores fueron “castigados” o “penalizados” en los últimos años, lo que afectó su capacidad de inversión y crecimiento.
En el caso de la construcción, sostuvo que el sector perdió dinamismo por la falta de subsidios y estímulos. Sobre la industria, afirmó que Colombia atraviesa un proceso de desindustrialización “a una velocidad aterradora”. También mencionó los riesgos en electricidad y gas por la falta de inversión en infraestructura.
“Sin inversión no hay empleo, sin inversión no podemos bajar la inflación”, afirmó el ministro.
“Debajo del colchón o debajo del tapete”
Gómez defendió el monto del Presupuesto 2027 y aseguró que el Gobierno está incorporando obligaciones que, según dijo, no estaban financiadas en la propuesta de la administración saliente.
“Estamos simplemente poniendo sobre la mesa lo que otros metían debajo del colchón o debajo del tapete”, afirmó.
El ministro explicó que el presupuesto anterior fue presentado por $575 billones, pero que al sumar partidas no financiadas y obligaciones de deuda, el monto real asciende a $634 billones.
Según Gómez, el servicio de la deuda pasa de $118 billones a $155 billones, lo que representa un aumento de $37 billones.
“Si usted suma esas partidas y hace un cálculo real, no contable, real”, dijo el ministro, al referirse a las obligaciones contractuales del Estado en bonos, créditos y emisiones en moneda local y extranjera.
El funcionario aseguró que el desfinanciamiento real encontrado era de $59,2 billones.
“Por eso decimos que el presupuesto anterior era un presupuesto de mentiras y que este es un presupuesto de verdad”, sostuvo.
Trámite ajustado en el Congreso
El debate del Presupuesto 2027 se da en medio de un calendario ajustado. Según explicaron algunas fuentes en el Congreso, los tiempos están muy justos, especialmente por los fines de semana, cuando los legisladores suelen estar en sus regiones.
Como el 15 de septiembre es martes, las Comisiones Económicas tendrían que sesionar el lunes 14 para aprobar el monto del presupuesto, probablemente hasta altas horas de la noche.
Para la aprobación del articulado, dado que el 25 de septiembre es viernes, esa semana tendrían que sesionar desde el lunes 21 hasta el jueves 24 con el objetivo de sacar adelante la propuesta.
Algunos congresistas han pedido reuniones con el ministro de Hacienda, Miguel Gómez Martínez, para revisar las partidas incluidas en el proyecto y entender las razones por las cuales el Gobierno presentó un monto de $634 billones para el próximo año.
Estas reuniones podrían retrasar la votación de la iniciativa, que debe quedar aprobada en su totalidad por el Congreso antes del 20 de octubre.