La Superintendencia Financiera de Colombia certificó la tasa de usura que regirá desde el 1 de abril, con un nivel de 26,76% para el crédito de consumo y ordinario. El nuevo dato representa un aumento de 1,24 puntos frente al 25,5% vigente en marzo y marca el tercer incremento consecutivo en lo corrido del año.
Este indicador funciona como el techo legal para los intereses que pueden cobrar las entidades financieras, especialmente en productos como tarjetas de crédito. En la práctica, el ajuste se traduce en un mayor costo para quienes acceden a financiamiento.
Bancos más cercanos y más alejados del límite
De acuerdo con cifras recientes del sistema financiero, con corte al 13 de marzo, algunas entidades ya operan cerca del tope permitido. Es el caso de Cotelfinanciera y Banco Unión, ambos con tasas de 25,5%, seguidos por Banco Falabella con 25,3%.
En el otro extremo aparecen entidades con tasas más bajas frente al nuevo límite de abril. Entre ellas están Coopcentral con 18,4%, Itaú con 18,5% y el Banco Agrario con 20,6%.
Señales del mercado y decisión pendiente
El ajuste de la tasa de usura se da en un contexto de revisión al alza en las proyecciones macroeconómicas y a pocos días de una nueva decisión del Banco de la República sobre su tasa de interés de referencia.
Analistas del mercado coinciden en que este comportamiento “evidencia un encarecimiento del crédito”, en línea con un entorno de tasas más altas. Bajo este escenario, las expectativas apuntan a que el emisor podría aplicar un nuevo incremento en su próxima reunión.
Las proyecciones del mercado ubican ese posible ajuste entre 75 y 100 puntos básicos. De concretarse, la tendencia al alza en la tasa de usura podría mantenerse en los próximos meses, en un escenario de crédito más costoso tanto para hogares como para empresas.
¿Qué es la tasa de usura y cómo se aplica?
La tasa de usura es el límite máximo de interés que pueden cobrar los bancos y entidades financieras por prestar dinero, definido periódicamente por la Superintendencia Financiera de Colombia. En términos simples, es un tope legal que busca evitar cobros excesivos.
Se aplica principalmente a productos como tarjetas de crédito y créditos de consumo: ninguna entidad puede cobrar intereses por encima de ese porcentaje. Si lo hace, incurre en una práctica ilegal. En la vida diaria, esto significa que cuando una persona pide un crédito, la tasa que le cobren siempre debe estar por debajo de ese límite.