Los Hombres G regresan a Colombia. Se presentarán en el Movistar Arena de Bogotá el próximo 24 de octubre. A propósito, David Summers, líder de la banda española, reflexiona sobre su trayectoria y el impacto de su música. En diálogo con La FM, destaca la profunda influencia de su padre en su formación creativa y explica cómo la llegada del guitarrista Rafa Gutiérrez profesionalizó el sonido del grupo en sus inicios.
También reveló el origen de canciones emblemáticas como 'Devuélveme a mi chica' y la historia de su protagonista, admitiendo que la irreverencia y el humor de sus letras fueron claves para conectar con una juventud que buscaba libertad. Finalmente, el músico promociona su próximo concierto y el estreno de un documental que celebra cinco décadas de amistad ininterrumpida entre los integrantes de la banda.
"A mi padre le encantaba la música, tocaba la guitarra, cantaba y escribía letras para fandangos, que era lo que a él le gustaba: el flamenco. La primera canción que aprendí a tocar en mi vida me la enseñó él, que fue Perfidia. Cuando sabes tocar Perfidia, ya puedes empezar a componer, porque en Perfidia ya están todos los acordes que necesitas para hacer una canción bonita: do, la menor, re menor, fa, sol, y, una vez que conoces esos acordes, ya puedes combinarlos y empezar a hacer canciones. Y si hay alguien que ha sabido hacer canciones bonitas es él, canciones que han sido un bálsamo para muchísimas personas de distintas generaciones, canciones que nos han servido para escapar, así sea por un rato, de la realidad, canciones que nos han hecho bailar, llorar, pero, sobre todo, canciones que nos han dado muchísima felicidad y nos han hecho creer que la vida también es maravillosa. Él es español, es cantante, músico, compositor, vocalista y bajista de Los Hombres G. Estamos muy felices de tener aquí con nosotros a David Summers.
Encantado de estar aquí, de saludarte, Andrea, y de compartir este rato con todos tus seguidores.
¿La primera canción que aprendió a tocar fue Perfidia?
Pues sí, es verdad, es una canción muy sencilla, muy bonita. Los boleros, en lo que aparentemente parecen canciones muy sencillas, esconden unas letras absolutamente maravillosas de las que yo he aprendido muchísimo.
Hablar de usted también es hablar de Manolo, de su papá, muy conocido en España, un hombre que, según sus colegas, era muy noble y tenía una habilidad impresionante para retratar la realidad española. Pero también le hemos oído decir que fue un hombre muy cariñoso, que le dio los mejores consejos y que siempre lo motivó a ser un creador. Usted hoy,¿cómo lo recuerda?
Bueno, mi padre era absolutamente el gran referente que yo he tenido en mi vida, mi mayor influencer. Yo, de niño, quería ser como él, quería ser como mi padre, quería ser un creador, quería tener un sueño y ponerlo en pie, como hacía él, quería dedicarme a algo relacionado con el arte y con la imaginación, quería tener un coche como el suyo y tener una vida como la suya, no tener jefe. Entonces, para mí, fue siempre un ejemplo a seguir y una luz que me guiaba. Cuando murió, hace muchísimos años, la verdad es que me sentí completamente huérfano, porque murió no solo mi padre, sino murió la única persona por la que yo me dejaba aconsejar, y fue un gran vacío en mi vida que todavía persiste. Mi padre es una persona a la que recuerdo prácticamente cada día de mi vida.
Él era un director de cine. ¿En qué momento se desvía el camino, en el buen sentido de la palabra, y no es el cine sino la música? ¿En qué momento aparecen los Hombres G?
Éramos muy jovencitos, tendría yo unos 17-18 años. Yo ya había estado tocando en grupos desde que tenía 15 años, en un grupo que se llamaba Los Reflejos, ahí tocaba el clarinete, y siempre fui un apasionado de la música. Con Hombres G, encontré la manera de encauzarla y de darle forma a las canciones y empezar a pensar que tenía un sentido lo que estaba haciendo. Y eso fue cuando era muy joven, en el año 81-82.
Contaban que era marzo de 1984, una noche en Madrid, un escenario pequeño y unos jóvenes en el escenario, sin disco, pero con muchas canciones, como "Devuélveme a mi chica"; también aparecía "Venecia", "Marta tiene un marcapasos".
¿Usted ya tenía esas canciones incluso desde antes de entrar en el mundo de la música?
Javi, Dani y yo éramos amigos desde la infancia, prácticamente desde que teníamos 13 años, y cuando conocimos a Rafa, que era un poco más músico que nosotros, tocaba muy bien, comparado con nosotros, que tocábamos fatal. Y ahí eso fue como un aliciente para decir, bueno, vamos a empezar a trabajar y, ahora que tenemos un buen músico con nosotros, vamos a intentar darle forma a las canciones. Y entonces empecé a escribir muchas canciones, porque en ese trabajo es muy importante, más que hacer buenas canciones o malas canciones, es hacer muchas canciones, porque cuando tú haces muchas canciones y estás constantemente creando y escribiendo, pues alguna te sale buena. Entonces empecé a hacer muchas canciones y a trabajar a un ritmo frenético como el que mantengo todavía. Yo, cuando me pongo a escribir, escribo muchísimo. Y entonces ahí, en esa primera tanda de locura mía como compositor novel, pues surgieron todas esas canciones locas y disparatadas como "Venecia", "Sufre mamón" y "Marta tiene un marcapasos", que ni yo sé lo que significan.
Esto de "Sufre mamón", ¿era verdad? ¿Pasó? ¿Cómo se lo tomó ella en ese momento?
Fatal, fatal.
Bueno, pero hoy lo debe recordar con mucho cariño, ser la protagonista de "Devuélveme a mi chica".
Sí, pobre, se casó con él, tuvo muchos hijos, se divorciaron. Yo he seguido su vida de casualidad porque era amiga de una hermana mayor de mi exmujer. Y entonces, pues me enteraba de cosas de su vida. Pero tened en cuenta que, en aquella época, mis motivaciones para hacer canciones eran esas: hacer una canción sobre mis amigos o hacer una canción sobre, pues eso, que mi novia me había dejado por otro, entonces hacía una canción para fastidiarles. Y esas eran las motivaciones para hacer canciones, como ahora, que es mi trabajo; en aquel momento, era mi diversión.
David Summers y su viaje a Colombia en la época de Pablo Escobar
Usted contaba que alguna vez habían venido a Colombia, en la época de Pablo Escobar, y se habían jugado la vida en esos días. ¿Les pasó algo cuando vinieron?
No, no pasó nunca nada, pero porque yo creo que teníamos, no solo en Colombia, en muchos países. Hemos hecho giras en México en una época de muchísima violencia con los narcos, y, bueno, esto es algo que, desgraciadamente, pasa, pero nosotros teníamos, no sé, parece que la Virgen María viajaba con nosotros, siempre nos protegió, nunca nos pasó nada.
¿Cree en la Virgen María, en Dios? ¿Es creyente?
Yo no soy creyente, pero soy respetuoso con la gente que lo es.
¿Y le da miedo la muerte?
A mí me da miedo la enfermedad, o sea, la muerte también, porque no quiero morirme, me divierto muchísimo, mi vida es maravillosa, me dedico al mejor trabajo del mundo, que es hacer felices a las personas, o sea, cantar canciones y que la gente las cante contigo y que sean felices es lo más bonito del mundo. Entonces no tengo ningunas ganas de morirme, espero tardar y estar trabajando durante muchos años mientras me encuentre físicamente bien.
David, estamos hablando de los 80 y de una época que era muy intensa, muchas fiestas, drogas, alcohol; sin embargo, ustedes siempre lo sortearon muy bien...
Mira, yo no sé la verdad, que no sé por qué, pero siempre he sido muy prudente, siempre he sido muy maduro con esas cosas, incluso cuando era muy joven, cuando tenía 20 años y tenía el mundo a mis pies prácticamente.
Después de tantos conciertos, ¿todavía siente nervios antes de salir al escenario?
No tengo absolutamente nervios de nada. Me siento tranquilo, feliz, con ganas de salir a cantar. Tengo total confianza. Sé lo que va a pasar, sé de qué manera. Lo otro, ese pequeño matiz de cómo me encuentre con la voz, de cómo me sienta, si me siento pletórico o me siento mermado porque estoy cansado, son pequeños matices, pero son cosas que solo sé yo. El público no se va a enterar de nada. El público va a recibir un show espectacular.
¿Y cuáles son los mejores años de la vida para ustedes? Porque además tiene ese título, El Tour.
Son estos. Estos son los mejores años de nuestra vida. Eso sí, es un pequeño juego de palabras. Esto va acompañando un documental que estrenamos ahora, el 8 de mayo, que se llama "Los mejores años de nuestra vida". Pero que es muy bonito, porque es la historia de una amistad, la historia de cuatro tíos que son amigos desde hace 50 años. ¿Entiendes? O sea, y no solo eso, sino que durante 50 años han tenido relación constante, de vernos todas las semanas, de ir a vacaciones, de tocar, de irnos de gira. O sea, es la historia de una relación de cuatro chavales que se convirtieron en cuatro señores mayores, haciendo lo que les gusta, recorriendo el mundo y pasándolo de puta madre, como decimos nosotros.
Pero, cuando ustedes se separaron, que tú empezaste esa carrera de solista, ¿ahí hubo distanciamiento o simplemente decidieron hacer las cosas así y por eso después el regreso también fue muy exitoso?
Claro, nosotros necesitábamos parar porque habían sido unos años muy intensos, de mucha histeria, de mucha velocidad en todo. Íbamos de un lado para otro como en un tren de alta velocidad, no nos enterábamos de nada. Y nuestra salud mental estaba un poquito tocada, estábamos ya con problemas de ansiedad y depresión. A esto añade que murió mi padre justo en el año 93 y yo me casé por primera vez. Entonces hubo unos cambios en mi vida tan grandes, tan importantes, que decidimos parar. Paramos con la intención de volver, a lo mejor, dentro de un par de años, con las cosas un poco más reposadas. Pero luego se alargó la cosa, empecé a hacer discos en solitario, yo no podía parar, yo no podía estar quieto. Hice cuatro discos en solitario y pasaron nueve años. Te quiero decir, la separación no fue ni por ningún disgusto entre nosotros, nada que nos dejáramos de ser amigos. Y perdimos un poco el contacto, lógicamente, porque, claro, de estar siempre juntos a cada uno hacer su vida. Pero luego, cuando volvimos, volvimos como si hubieran pasado diez días, no diez años.
Y no era muy raro, en las giras, pasar de estar juntos a pasar las noches en un hotel solo. ¿Era difícil o qué recuerdas de esa etapa en solitario?
Bueno, tenía sus pros y sus contras. Por un lado, yo tomaba absolutamente todas las decisiones relativas a la música, a la creación, a lo que quería hacer. Ahora también lo hago, con Hombres G, mi opinión es muy importante, yo soy el compositor de las canciones, yo tengo la canción en la cabeza y yo quiero que sea así, y ellos entran en eso y me ayudan a construirla. Pero en aquel momento, cuando estaba en solitario, mucho más, trabajaba con músicos maravillosos, que muchos de ellos siguen siendo íntimos amigos. Y para mí fue una etapa muy divertida también, hice giras tremendas, fue la primera vez que empecé a hacer giras en Estados Unidos y empecé a meter la cabeza y a tocar en locales de todo tipo y en salas de todo tipo. Y me lo pasé muy bien, pero hubo momentos de sentirme muy solo, porque era un solista, sobre todo cuando estaba de promoción, me iba a México solo, solo, solo. Y allí llegaba a México y me recogía alguien de la compañía, me llevaba al hotel, me acompañaba a las radios, pero luego me dejaba a las seis de la tarde en el hotel y estaba solo como una perra. Entonces, a veces, era duro, pero, bueno, también tenía momentos muy buenos.
David, ¿cómo es el proceso de creación de una canción? ¿Cómo es el proceso creativo?
La creación es siempre una idea que te lleva a otra idea, y esa idea te lleva a otra, y esa otra y a otra, y vas uniendo, como con un hilo, digamos, clavos, vas uniendo ideas. Y, a lo mejor, esta última idea anula la primera y vas rompiendo más, haciendo más, construyendo, es como si estuvieras haciendo una escultura, vas como matizando. Pero es muy importante tener un punto de partida, una idea, una pequeña melodía. Yo voy por la calle y se me ocurre una melodía, empiezo a cantar un poquito, a tararear, y cojo el móvil que tengo y grabo. Entonces, cuando tengo un punto de partida que me gusta, que sea especial, lo marco, le pongo un corazón. Entonces, cuando lo voy a componer, escucho ideas que se me ocurrieron un día por la calle, un día con la guitarra en casa. Entonces, de un punto de partida surge una canción. Así tienes una estrofa bonita, de repente añades un puente, un estribillo, se te ocurre una idea preciosa para una letra bonita, empiezas a ordenar palabras bonitas y a contar historias especiales. Parece fácil, jaja.
Lo que es estar tocado con la varita del talento... Hablemos de "Lo Noto", esa canción que marcó el regreso y fue, en su momento, un éxito.
Cuando sacamos la canción, que fue absolutamente un éxito impresionante, o sea, creo que "Sufre mamón", que fue la canción que encendió el primer fuego, y "Lo Noto" encendió el segundo. Cuando volvimos, en el 2002, después de 10 años estando separados, yo pensé: tenemos que volver con una canción que sea espectacular, porque, si tú eras fan y han pasado 10 años y volvemos con una canción que es una mierda, la gente va a decir: "Joder, qué decepción". Y eso los que eran fans de Hombres G, los que no iban a decir: "Joder, esta es la misma mierda de siempre". Y si la canción era espectacular, los que eran fans iban a decir: "Estos son los Hombres G de mi vida, de toda mi vida". Entonces yo sabía que tenía que hacer algo completamente diferente a lo que habíamos hecho antes, pero muy bueno.
Y estas canciones, las de siempre, ¿van a sonar en el concierto el próximo 24 de octubre? ¿Y las del disco nuevo?
Algunas, pero no todas, porque el disco nuevo sale a final de año, entonces el año que viene, el 2027, será el año de la gira del disco nuevo. Pero, bueno, vamos a tocar por lo menos la que presentamos ahora, que se llama "Los mejores años de nuestra vida", que es una canción preciosa, y abriremos el concierto con ella.
Allá estaremos el 24 de octubre, en el Movistar Arena, en el concierto de los Hombres G, un grupo que está en la memoria musical y en el corazón de muchos de nosotros. Usted ha sido el director de la película musical de muchos de nosotros, quería ser director de cine y, para nosotros, lo es de alguna forma, con las canciones y con las historias. Entonces le agradecemos su tiempo, tantas horas de música, tantas horas de felicidad y haber estado aquí con nosotros en La FM.