A las 5 de la tarde de este domingo, la entrada oriental del estadio El Campín dejó de ser solo un punto de paso para convertirse en un espacio de recogimiento, música y memoria. Más de 500 personas, entre niños, niñas, jóvenes y adultos mayores, se reunieron para rendir homenaje a Yeison Jiménez, el artista que marcó a miles con su historia, su voz y sus canciones de música popular.
El lugar fue dispuesto como un acto simbólico de despedida en dos ambientes
En uno de los costados se levantó una tarima con una gran pantalla, desde donde se proyectaron videos que repasaban momentos clave de la carrera del cantante, mientras sonaban sus canciones más emblemáticas.
En el costado opuesto, el ambiente era más silencioso: un espacio destinado a coronas fúnebres, velas encendidas, oraciones, flores y fotografías, donde los asistentes se detenían unos minutos para despedirse en silencio, algunos con lágrimas, otros tomados de la mano en oración.Frente a la tarima, la escena recordaba más a un concierto que a un acto fúnebre. Muchos asistentes llegaron vestidos como en el histórico concierto "Mi Promesa Tour" que Yeison Jiménez dio el 26 de julio de 2025 El Campín: sombreros, ponchos y bandas alusivas al artista se mezclaban entre la multitud. Algunos coreaban las canciones; otros simplemente cerraban los ojos, recordando aquellos conciertos que dio el artista en vida.
“Es muy doloroso, muy doloroso, porque era un artista muy grande y muy joven. La manera en que murió no era la apropiada”, dijo una seguidora, visiblemente afectada. Contó que se enteró de la noticia alrededor de las cinco de la tarde a través de redes sociales y que, al principio, se negó a creerlo. “Pensé que era mentira, que era un presunto fallecimiento. Cuando ya salió una página real confirmándolo, fue devastador. Lo seguimos mucho, lo vimos varias veces aquí en El Campín y en el Movistar Arena. Somos muy jimenistas”.
Otro fan, con la voz entrecortada pero firme, expresó que el homenaje era una forma de reconocer lo efímera que es la vida. “La vida en un momento a otro se apaga. Nosotros seguimos a Yeison desde que estaba chiquito, desde que empezó, y hoy estamos aquí acompañándolo. Que Dios lo tenga en su santa gloria”. Recordó que la última vez que lo vio fue precisamente en El Campín, cuando llenó el estadio, y confesó que ya tenían planes para volver a verlo en un segundo lleno que, ahora, nunca llegará.
Una mujer, con un coche de bebé en una mano y una vela en la otra, describió el ambiente como profundamente triste. “Se fue una persona que comenzó desde cero, desde abajo como nosotros. Todos tenemos el corazón roto”. Para muchos, encender una vela fue “darle el último adiós a un ser maravilloso, a un cantante que movió masas”, alguien que acompañó alegrías y tristezas durante años.
La despedida se extendió durante horas, como si los asistentes no quisieran irse. “Siempre hacíamos fila para entrar a sus conciertos, y hoy también hicimos fila, pero para despedirlo”, dijo otro seguidor. Para muchos, Yeison Jiménez no solo fue un cantante, sino un ejemplo de superación, un modelo para quienes se sentían derrotados. “Su humildad, el amor por su familia, por sus hijos, por su esposa… su historia nos ayudó a salir adelante”, resumió una fan.
Así, entre música popular, lágrimas, abrazos y recuerdos, El Campín volvió a llenarse, no para aplaudir un concierto, sino para despedir a un artista que, incluso en la ausencia, logró reunir a cientos de personas bajo una misma emoción: la de agradecerle por haber hecho de su música un refugio para tantas vidas.