Jesús Reyes, conocido como Chucho, se convirtió en una de las voces protagonistas de Cien años de soledad, la producción de Netflix basada en la obra de Gabriel García Márquez. Fue el encargado de narrar las dos temporadas de la serie, pero su participación en el proyecto comenzó mucho antes de ponerse frente al micrófono.
“Yo llego por coincidencias. Estaba en Córdoba, Montería, el casting empezaba por allá y necesitaban como un asistente de casting”, recordó Reyes sobre sus primeros pasos en la producción en diálogo con La FM.
Su experiencia como actor, director y realizador audiovisual hizo que rápidamente asumiera nuevas responsabilidades. Acompañó el proceso de selección de actores y posteriormente trabajó como coach de acento costeño. “La idea era unificar un acento, que sonara Caribe, pero que fuera lo más o menos unificado posible”, explicó.
Asesoría de especialistas en acento, voz y doblaje
Para conseguirlo, Jesús Reyes investigó aspectos relacionados con la lingüística y contó con la asesoría de especialistas en acento, voz y doblaje. El propósito era que los actores pudieran incorporar las características del Caribe sin afectar sus interpretaciones.
“Uno como coach da herramientas y juega, pero en realidad es un trabajo de mucho oído. Si yo no tengo el músculo, pues tengo que trabajarlo y trabajarlo”, señaló.
Tradiciones del Caribe colombiano
Su relación con el libro de García Márquez también fue fundamental para construir la narración. Reyes es cordobés y creció en un entorno en el que la tradición oral tiene un papel importante.
“Cuando yo leía ese libro, fue como el primer libro al que yo pude comprender y que me pude disfrutar”, contó.
El actor encontró en la historia elementos cercanos a su propia vida y a las tradiciones del Caribe colombiano. “Ahí veía identificado por la historia de mi abuelo, de mi mamá y tantas cosas de nuestra cultura Caribe”, afirmó.
Terminó siendo la voz de "Cien años de Soledad"
La posibilidad de convertirse en la voz del narrador surgió durante los ensayos. “Yo me ofrecí a leer la parte del narrador. El director me dijo: ‘Yo me imagino que tú estés en el set con un micrófono mientras la cámara va rodando’”, relató.
El reto era construir una voz que acompañara al público sin imponer una interpretación sobre las imágenes. “No puede ser una voz interpretada. Tenía que ser algo como que acompañara, una voz que te acompañara, más que te dijera qué sentir”, explicó.
Esa búsqueda terminó consolidando una narración que atraviesa toda la historia de Macondo. Para Jesús Reyes, además, significó reencontrarse con una motivación que había marcado sus primeros años como actor.
“Con Cien años de soledad fue como volver otra vez a ese deseo, a esa motivación inicial, pero ya con todo el recorrido y toda la experiencia por la que me había llevado la vida”, aseguró.
Ahora, el actor y director continúa trabajando en nuevos proyectos audiovisuales, entre ellos el cortometraje Mario Marisol y el largometraje Muchachos a Madera.
Claves del tema en cuatro preguntas:
1. ¿Cómo llegó Chucho Reyes a ‘Cien años de soledad’?
Jesús Reyes llegó inicialmente como asistente local de casting en Montería. Su experiencia como actor y director lo llevó a acompañar las pruebas de los intérpretes y posteriormente a trabajar como coach de acento costeño.
2. ¿Qué trabajo realizó con los actores de la serie?
Reyes ayudó a los actores a encontrar un acento caribeño unificado, trabajando aspectos de pronunciación, entonación y ritmo. Para ello contó con asesoría de especialistas en lingüística, voz y doblaje.
3. ¿Cómo terminó siendo la voz del narrador?
Durante los ensayos de la primera temporada, Reyes se ofreció a leer las partes del narrador. Su propuesta llamó la atención del equipo y finalmente fue elegido para narrar las dos temporadas de la producción de Netflix.
4. ¿Qué buscó transmitir con la narración de la historia?
Reyes explicó que buscó construir una voz que acompañara al espectador sin decirle qué debía sentir. Además, su conexión con la cultura Caribe y con la obra de Gabriel García Márquez le permitió incorporar elementos de la tradición oral de la región.